Por Ricardo Marconi (*)

El denominado Programa TIPS (Sistema de Información y Prevención del Terrorismo) fue anunciado por el ex presidente George W. Bush en su discurso de enero de 2000 para que los civiles participen de la seguridad interna, danto dando a conocer a las autoridades actividades sospechosas y el mecanismo debía ponerse en vigencia a partir del verano de 2002.

Era un mecanismo para reclutar veladamente un millón de informantes voluntarios en diez ciudades de Estados Unidos. El fiscal general John Ashcroft indicó que había “un número sustancial de individuos en Estados Unidos que respaldan el programa de Al Qaeda”.

La NSA empezó a mostrar su imagen pública bajo la dirección de Michael Hayden, a finales de la década del 90 para cambiar su posicionamiento institucional. El conductor del organismo era doctor en Historia de Estados Unidos y antes de su gestión, la agencia negaba todo tipo de información pública e incluso amenazaba con acciones legales a la prensa.

En cambio, Hayden fue sinónimo de transparencia. Fue él quien señaló que en 1960 había 5.000 ordenadores autónomos en épocas en las que los faxes y los teléfonos celulares eran desconocidos.

En el 2006 ya existían 180 millones de ordenadores, casi todos conectados en red, 14 millones de faxes y 40 millones de celulares, todas cifras que se incrementaron aceleradamente hasta el presente, mientras que las empresas tecnológicas habían invertido un billón de dólares para rodear el mundo de millones de cables de fibra óptica de banda ancha.

La NSA, según Hayden, se estaba quedando atrás, cuando debía estar 10 años adelantada en programas de investigación y desarrollo de la esfera privada en tecnología de comunicaciones, las revoluciones digital y punto com de los años 90.

Para la NSA, no había opción posible: la tecnología es su razón de ser. Para colmo, en el marco de la Guerra Fría, el gobierno alemán, receloso porque la NSA pudiera reemplazar a la OTAN, pidió cerrar la estación de escucha de Bad Dibling y The Guardian publicó un artículo titulado: “El Gran Hermano Echelon”, mientras que “Le Monde Diplomatique” advertía de las “Grandes orilles américaines”, que lo “olían todo”.

La película “The State”, un thriller paranoico, retrataba a la NSA como una agencia poderosa y oscura que podía resituar satélites para rastrear civiles al instante. Así se llegó a pensar en la inteligencia estadounidense que la criptografía, internet y los cambios en telecomunicaciones de canales aéreos a cables de fibra óptica eran fenómenos que minaban la efectividad de la agencia.

Fibra óptica en la Argentina

En 2021, Argentina, a modo de ejemplo, está instalando fibra óptica para servicios al público, obviamente en un muy bajo nivel, ya que sólo cubre acciones básicas de las telecomunicaciones y para el entretenimiento con imagen de calidad superior a la existente.

Se señala en esta columna lo de las señales, en razón que para los especialistas es fácil interceptar una señal en cuanto deja los cables en razón que muchas de ellas se convierten en ondas de radio y se envían a través del aire y la clave de las comunicaciones modernas y su interceptación se halla en el campo de la geometría.

Mejor que quien esto enuncia, lo explicó en el número de octubre de 1945, en Wireles World el escritor de ciencia ficción Arthur C. Clarke, en su artículo: “Repetidores extraterrestres”, donde sostuvo que “tres satélites situados cada uno de ellos sobre una región oceánica del Atlántico, del Pacífico y del Indico, en órbita geo sincrónica, podrían proporcionar comunicación para todo el planeta”.

El Programa TIPS fue anunciado por el ex presidente George W. Bush en enero de 2000

Hay que aclarar que geo sincrónica no es más que otro término para geoestacionario: el satélite  viaja en la misma dirección y a la misma velocidad de la rotación de la Tierra sobre su eje, tardando 24 horas en completar un ciclo entero, mientras el satélite esté situado sobre el Ecuador en su emplazamiento orbital asignado, parecerá estacionario respecto a los emplazamientos situados en la superficie terrestre y un solo satélite geoestacionario puede “ver” aproximadamente  un tercio de nuestro planeta y, si lo  multiplicamos por tres, pueden cubrir casi toda la superficie de la Tierra.

Clarke agregó como elementos de Ciencia Ficción –para 1946-, que seres humanos podrían vivir en esos satélites para mantenerlos funcionando, aprovisionados con suministros enviados con transportadores espaciales en viajes regulares hasta ellos. Incluso, desde esos satélites se podría comerciar y hasta hacer la guerra.

La creación de Intelsat

Las especulaciones de Clarke se hicieron realidad el 20 de agosto de 1964 con la creación del Intelsat, esto es: la Organización Internacional de Telecomunicaciones por Satélite, la que se convirtió en una empresa privada en el 2001, más de cien años después de que se enviase el primer cable telegráfico transatlántico de la reina Victoria al presidente James Buchanam, el 16 de agosto de 1858, hecho celebrado con una salva de cien cañonazos y fuegos de artificio.

Lo que no se dijo entonces y lo decimos en esta columna, es que el mensaje de 99 palabras de la reina tardó en transmitirse en 16 horas y media y el del Intelsat hizo lo propio en segundos.

El lanzamiento del Intelsat estableció el servicio entre Estados Unidos y Japón, en 1967. Dos años después se completó el sistema con el Intelsat III, que cubría la región del Índico. El 20 de julio de 1969 Intelsat cubrió en directo, vía satélite, los primeros pasos de Neil Armstrong en nuestro satélite, para 500 millones de personas de todo el orbe.

Un transportador de un satélite de Intelsat puede manejar hasta 155 millones de bits de información por segundo, lo que significa 155.000 páginas de texto por segundo y los satélites tienen, al menos, entre 24 y 82 transportadores –señales de transmisor-receptor o transpondedor.

En la época en la que fue lanzado el Intelsat 907, a principios de 2003, Intelsat conducía 26 satélites y era una empresa que cotizaba en bolsa, siendo una cuarta parte de sus acciones propiedad de Lockheed Martin, controlada desde la empresa matriz.

Y lo más importante para esta columna es que a los Intelsat se suman satélites militares y espías no reconocidos de EE.UU. y de otros países, que fotografían objetivos en tierra, en órbitas elípticas, de 320 kilómetros en el perigeo y a 34.565 en el apogeo, rodeando  el planeta cada 12 horas, en los que se obtienen imágenes de hasta 15 centímetros de ancho, provenientes de 100 satélites espías con apoyo de un cierto número de estaciones de espionaje para interceptar comunicaciones , con las que se puede completar un trabajo informativo clasificado de secreto. (Jackemate.com)

 

(*) Licenciado en Periodismo – Postítulo en Comunicación Política

 

 

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