Con un funeral íntimo, con la sola presencia de 30 miembros de la familia real por las restricciones del Coronavirus, ha sido homenajeado al príncipe Felipe destacando su “inquebrantable lealtad” a su esposa, la reina Isabel II del Reino Unido de Gran Bretaña. El arzobispo de Canterbury, encargado de oficiar la misa, ha destacado “su servicio a la nación, su amabilidad, humor y humanidad”.

Entre los presentes estuvieron los cuatro hijos de la reina y el duque y sus nietos Guillermo y Enrique, en cuya presencia estaban puestas todas las miradas, ya que era su primer encuentro tras las duras declaraciones en las que los duques de Sussex dejaban en mal lugar a la Casa Real.

La reina, que cumplirá 95 años el próximo miércoles, se sentó sola cerca del altar vestida completamente de negro con un barbijo que cubrió su rostro debido a las restricciones por el coronavirus, mientras que sus nietos los príncipes William y Harry se sentaron enfrente.

La reina llegó a la capilla en un automóvil marca Bentley con una dama de compañía, luego de la procesión del cortejo fúnebre que salió del patio del Castillo de Windsor minutos antes de comenzar el funeral, encabezada por los hijos mayores del duque, Carlos, Ana, seguidos por Eduardo y Andrés, junto a los príncipes Guillermo y Enrique, que estaban separados por su primo Peter Phillips.

Originalmente se esperaba que Guillermo y Harry caminaran juntos, pero fueron separados por su primo Peter Phillips.

Bajo un cielo azul, el resto de la familia caminó detrás de un Land Rover espacialmente diseñado por el propio Felipe para llevar su féretro.

Los miembros de la realeza no usaron uniforme militar en el funeral y en su lugar vistieron de civil con trajes de color negro.

El féretro estaba cubierto con su estandarte personal, que hacía referencia a su herencia de nacimiento como príncipe de Grecia y Dinamarca, su apellido y su título de Edimburgo.

Un minuto de silencio en todo el país, a las tres de la tarde, marcó el inicio de la ceremonia del último adiós a Felipe, duque de Edimburgo. A él se ha unido el primer ministro Boris Johnson desde su residencia vacacional de Chequers.

Decenas de curiosos han querido participar en los homenajes, aunque se había pedido al público que no asistiera a los actos ni depositara ofrendas por recomendación sanitaria.

La jornada ha puesto fin al luto nacional en honor al consorte más longevo de la monarquía británica. Un hombre enormemente ligado a la Marina Real, que ha estado muy presente en la ceremonia. Felipe de Edimburgo ahora descansa en la bóveda real de la Capilla de San Jorge, en el castillo de Windsor. (Agencias/Jackemate.com)

 

 

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