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Por Ricardo Marconi (*)

El Ministerio de Defensa ruso advirtió que “hará pensar dos veces a quienes amenazan a nuestro país”. El misil Sarmat, según adelantó el ministerio “dispone de características que superan a todos los sistemas de defensa antimisiles existentes y prospectivos”. La prueba se realizó, desde el cosmódromo de Plesetsk, según la cadena de noticias RT.

“Se trata de un arma única, que reforzará el potencial militar de nuestras fuerzas armadas, garantizará la seguridad de Rusia frente a las amenazas externas y hará pensar dos veces a quienes amenazan a nuestro país con una retórica desenfrenada y agresiva”, declaró Putin tras el anuncio televisivo de la prueba balística.

El misil, que se habría lanzado desde el noroeste del país, supuestamente alcanzó objetivos en la península de Kamchatka, en el extremo oriental, según indicaron las fuentes militares.

Desde el ministerio informaron que el misil “dispone de características singulares que le permiten superar con garantía todos los sistemas de defensa antimisil existentes y prospectivos”.

“El nuevo misil es capaz de alcanzar objetivos a grandes distancias usando diferentes trayectorias de vuelo”, reza el comunicado del ministerio.

Tras la finalización del programa de pruebas del sistema, el Sarmat se incorporará al arsenal de las Tropas de Misiles de Designación Estratégica del país. El RS-28 Sarmat reemplazará al misil estratégico con base en silos más potente del mundo, el RS-20V Voevoda (SS-18 Satán, según la clasificación de la OTAN).

Características 

El misil estratégico pesado RS-28 Sarmat tiene un alcance de 18.000 kilómetros y una masa al despegue de 208,1 toneladas, con una carga útil de alrededor de 10 toneladas. El cuerpo del proyectil, de 35,5 metros de largo y tres metros de diámetro, permite alojar hasta 178 toneladas de combustible líquido.

La ojiva del Sarmat es de reentrada múltiple y cuenta con un sistema de guiado individual de cada munición. El misil se podrá desplazar hacia su objetivo a velocidades hipersónicas —superiores a Mach 17— cambiando de trayectoria en rumbo y de altura para que ningún sistema de defensa antimisiles pueda interceptarlo.

Los medios de comunicación estatales rusos declararon: “Sarmat es el misil más potente y con mayor alcance de destrucción de objetivos del mundo, que aumentará significativamente el poder de combate de las fuerzas nucleares estratégicas de nuestro país”, concluyó el Ministerio de Defensa ruso.

Amenazas lanzadas 

Es evidente que Rusia agregó el anuncio del Sarmat a la movilización militar que está completando hacia el este de ucrania para brindar apoyo tanto militar como económico a separatistas.

El Estado ucraniano tiene un gasto de defensa incrementado a 4.400 millones de dólares, pero ello representa una décima parte del presupuesto ruso y sólo poseía 361.000 efectivos al principio de la invasión.

En tanto, su oponente cuenta con 900.000, por lo que es valiosa y significativa la resistencia de Ucrania, a la que apoya la población y un más que importante aporte de armas de occidente.

Los analistas militares sostienen que Moscú pretende una especie de Yalta Bis en Europa, así como el retiro de las fuerzas militares de la OTAN de Polonia y el compromiso de ese organismo internacional de que no intentará incorporar nuevos territorios y la región de los Países Bálticos, lo que se ha considerado como inaceptable por parte de Estados Unidos y Europa.

Es evidente que Rusia y Ucrania están abordando desde complejos escenarios la invasión, atravesada por regímenes de poder distintos.

Putin inició su operación circunscribiéndola a desmilitarizar Ucrania, ocupando aeropuertos y ciudades y reconocer las independencias del Donnest.

Luego debía llegar la segunda fase de resistir la embestida internacional y condenar a ucrania declarando una zona de exclusión aérea, pero la OTAN se negó y comenzaron a llover sanciones económicas muy duras como la desconexión del Swift a 12 bancos rusos y controles minuciosos de oligarcas rusos amigos del presidente de la Federación Rusa., a lo que se unieron sanciones del “poder suave”.

Hasta el momento de publicarse esta columna ya habría más de 5.500 sanciones económicas y muy poca información pública sobre la posibilidad de que los rusos desarrollen las ‘fake news’ de la invasión.

Utilización del misil Kinjal 

Putin dispuso lanzar también misiles Kinjal (puñal) que se utilizan para destruir escondites subterráneos. Lo ha hecho en la región de Ivano-Frnkivsk, a 150 kilómetros de Lviv y a 50 de la frontera con Rumania, que es miembro de la OTAN.

Es un misil difícil de detectar por sus sistemas de defensa antiaérea, que viaja a una velocidad de 10 veces superior al sonido, con un alcance de 2.000 kilómetros. Con ese mecanismo, los rusos reducen la exposición de aviones caza que fueron abatidos en un número más que importante, según fuentes ucranianas.

Hay que puntualizar que Putin y sus generales, ante el desgaste que sufren por la pérdida de material buscaron una estrategia de desgaste en lugares focalizados e indiscriminados que provocan numerosas víctimas civiles y destruyen ciudades de manera innecesaria, según los informes de inteligencia del Reino Unido.

Este organismo británico menciona, además, en sus informes que se “busca lograr tierra arrasada en el frente sur, como es el caso de Mariúpol, donde la situación humanitaria es catastrófica y que ha generado más de 20.000 muertos, a pesar de que diariamente se logran rescatar personas vivas de entre las ruinas o atrapadas en subtes, en un número que habría superado los 1.000 civiles.

La búsqueda de un estado tapón

Putin, con la ocupación de Ucrania buscó establecer un “separador” entre un territorio y la OTAN, ya que en la invasión que nos ocupa sufrió mucho más bajas que las previstas cuando, en principio, intentó inhabilitar estructuras básicas de localidades rusas y de determinadas ciudades consideradas importantes por los ucranianos como Kiev.

La alternativa para los rusos fue establecer un cinturón de seguridad en el este, con salida hacia el Mar Negro y terminar con la ocupación de Mariúpol, a la que en las últimas horas consideró rendida, quedando el camino miles de soldados rusos y civiles muertos, así como ucranianos que fueron derivados a ciudades del interior de Rusia.

Ello fue la resultante de posturas irreconciliables y la posterior decisión de desmilitarizar el este ucraniano.

Debemos recordar que a finales de 2013 Ucrania estaba dividida entre nacionalistas europeos y nacionalistas rusos y que desde 2004 Ucrania venia buscando formar parte de la Unión Europea. Cuatro años más tarde también comenzó a intentar anexarse a la OTAN.

Con el presidente Yanucovich, Rusia echó por tierra el intento con la Unión Europea y la denominada Revolución de la Dignidad rechazó de plano que Ucrania dependiera políticamente de Moscú, a pesar del respaldo de Putin al presidente títere aludido.

Le pidieron la renuncia a Yanucovich y el Parlamento ucraniano llamó a elecciones, logrando que el presidente impuesto se asilara en Rusia ya que se vio venir un golpe de Estado.

La contrarrevolución   

En la región del Dombass surge una contrarrevolución y tanto Donetsk como Ludnsk se independizan tras firmarse acuerdos que no se cumplieron. El movimiento contrarrevolucionario no fue gratuito ni fácil de lograr. La Organización de las Naciones Unidas contabilizó alrededor de 14 muertos.

Luego la región de Dombass debió soportar 8 años de una impiadosa guerra civil que generó otros miles de muertos y millones de refugiados, restricciones para el uso de la lengua rusa con una nueva ley de educación primaria incluida, logrando el gobierno central ruso que el 80% de la región sea ruso-parlante.

Rumor anti ruso  

En el 2014 se inició un intenso rumor anti ruso y el Estado ruso denunció la creación del Batallón de Asov, apoyado por el actual presidente de Ucrania Zelenski. Precisamente Ucrania, desde el 2014 no avanzó en sus gestiones unilaterales para unirse a la Organización del Atlántico Norte, mientras que crecieron las demandas de la Federación rusa sobre la necesidad de que Ucrania decidiera una posición neutral en los conflictos a futuro y admitiera su desarme. Anteriormente, el ex presidente Yeltsin se había comprometido a que Rusia no extendería sus fronteras sobre territorio ucraniano y, a cambio, Ucrania entregó armamento nuclear a los soviéticos.

Cuatro años más tarde Estados Unidos vetó la ayuda financiera al mencionado batallón ya que entendía que pro nazi y en donde habían formado parte del mismo presuntos terroristas extranjeros. Por ese entonces, no podía saberse de dónde provenía el patrocinio económico del Batallón de Asov y Rusia aprovechó para emitir 700 mil pasaportes rusos destinados al Combas con el presunto objetivo de “defender a las minorías extranjeras”.

Independencia ucraniana y caída de la URSS 

La declaración de independencia de la URSS determinó la caída de la URSS. Sin Kiev, como amortiguador y sin estado tapón, Rusia tuvo que admitir la existencia de una Ucrania con 44 millones de personas, con lo que perdían los rusos perdían un pívot estratégico donde contaban con gasoductos y oleoductos que articulaban con Europa y Asia.

Esas razones, entre otras, hicieron crecer en Rusia la necesidad imperiosa de ocupar Ucrania. Y, para colmo, la OTAN evolucionaba y se transformaba en un problema de seguridad, debido a que dicha organización avanzaba en sus proyectos sobre el Sistema de Defensa y el incremento de bases de misiles en toda Europa.

El posicionamiento chino  

El gobierno chino de manera solapada apoya a Rusia y, a la vez, atiende su territorialidad. “Hay líneas rojas que respetar”, argumenta su presidente, mientras que Putin, el 23 de diciembre pasado apuntó con claridad, antes de decidir la invasión: “Occidente no puede avanzar hacia fronteras rusas”.

Los líderes chino y ruso firmaron importantes tratados como aliados euroasiáticos

El presidente de Ucrania sopesó los derechos internacionales que posee el país con “la realidad geopolítica”, según sus dichos y decidió postergar el ingreso a la OTAN, uno de los generadores del conflicto.

Zelenski entendió que las grandes potencias no piden permiso, a sabiendas que si los rusos invadían –como lo hicieron-, la situación económica y social rusa empeoraría.

El presidente ucraniano también sabía, al encarar la resistencia, que en el bienio 1932/33, en la población quedó grabada, muy fuerte, la hambruna, en esta invasión había que sumar la devastación territorial de casi toda Ucrania por la acción militar rusa.

En Europa también está claro que Rusia es un Estado fuerte, con un régimen capitalista, que es la mano que regula y que está ligada a una impronta represiva para justificar su expansión. 

Crecientes protestas 

En el principio de la guerra, fronteras adentro, Rusia recibió protestas leves, pero al avanzar la invasión surgieron prohibiciones económicas y financieras, imprevistas a nivel mundial, que redujeron sensiblemente la aceptación de las decisiones militares de Putin.

El crecimiento impensado de bajas rusas a manos de los ucranianos, generó en familiares de los caídos en combate quejas  multitudinarias a medida del aumento de soldados rusos muertos, heridos y desaparecidos, ya que muchas familias no saben que ocurrió con sus hijos en Ucrania, ya que son múltiples las afirmaciones de que muchos cadáveres rusos fueron incinerados, otros abandonados en bosques y calles  de tierra de poblaciones alejadas de la capital  recuperadas por militares ucranianos, que en algunos casos dieron cuenta de cuerpos despedazados por armas de defensa.

La caída de Mariúpol 

Los generales rusos han​ dado a conocer la caída de Mariúpol, aunque al cierre de esta columna había soldados y civiles resistiendo en los canales subterráneos de una empresa industrial.

Con la toma de la ciudad, los soviéticos obtendrían territorios que están unidos al Dombass, controlados por separatistas apoyados por Moscú en el sudeste. Los rusos habrían trasladado civiles ucranianos a remotas ciudades rusas en carácter de deportados, como lo hicieron en su momento los nazis en la II Guerra Mundial. Sólo le resta a Vladimir disponer el armado de campos de concentración.

Salida al Mar Negro 

Es más que evidente que Putin busca dominar la zona del Mar Negro por donde circulan los principales suministros de granos del mundo, ya que la zona limita con Rusia y Ucrania, que son dos grandes productores de trigo.

Lo que debe dejarse en claro que la invasión rusa, por vez primera, provocó un ataque a una central nuclear, según Irma Argüello, presidenta de la Fundación NPS Global de No Proliferación para la Seguridad Global, en referencia a lo ocurrido en Zaporiyia, cuyos 6 reactores constituyen el centro atómico más grande de Europa.

Los soldados rusos que tomaron la planta de “Chernobyl”, a pesar de que en 35 años ha sufrido el decaimiento de elementos radiactivos, al cavar trincheras absorbieron radiactividad de la tierra y la Agencia Internacional de energía Atómica (AIEA), dirigida por el argentino Rafael Grossi, dio a entender que a los soldados que hicieron esa tarea sin protección suficiente, les quedaría un breve período de vida.

Grossi, por esa cuestión, mantuvo una reunión en Turquía con cancilleres de Rusia y Ucrania para dejar las centrales a resguardo, aplicando una zona de exclusión para que no se cause un daño ambiental significativo.

Los soldados afectados, me dicen, fueron reenviados a territorio ruso para iniciar un tratamiento urgente contra la radiación.

Antes de concluir, vale puntualizar que el Pentágono, en función de los acontecimientos que se están desarrollando, ha profundizado su accionar específico, pero los detalles, por su extensión, los brindaremos en la próxima columna, en la que aportaremos análisis de su mirada respecto de Moscú y de Pekín. (Jackemate.com)

 

(*) Licenciado en Periodismo – Postítulo en Comunicación Política

 

 

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