Por Mabel Martínez (*)

La percepción de una rosarina que pasó por circunstancias cercanas al Covid-19, la actitud relajada de muchos de nuestros coterráneos y los “invasores”, no esenciales, de distintos lugares del país, fundamentalmente de  CABA y del AMBA,  da lugar a analizar el comportamiento, la ética, insoslayables. Nos referimos a la carencia de responsabilidad.

Esta palabra proviene de responsum, forma latina del verbo responder; se puede decir que es la “habilidad de responder”.

Responder no sólo discursivamente a los requerimientos de otro u otros sino también con nuestras actitudes y las consecuencias derivadas de las mismas. Es esta una condición necesaria para la convivencia, para la interacción cotidiana y el ejercicio ciudadano.

En este momento tan álgido, tan crítico, la responsabilidad debe considerarse como una conducta de todos los hombres que habitan el suelo argentino, más aún si está en juego la salud de todo un país.

Es una condición sine qua non y depende de cada uno de nosotros. Las normas son instrucciones que deben respetarse y no ser obviadas.

Llamemos a la reflexión para que seamos responsables por nosotros mismos y por los otros; por nuestras familias, nuestros amigos y por los que no conocemos pero están allí.

Hoy más que nunca respondamos a nuestro prójimo con responsabilidad: con distanciamiento social, barbijo y frecuente lavado de manos.

Apelamos a quienes conocen los riesgos de la enfermedad y a quienes todavía siguen negando las evidencias de esta peste mundial.

Cuantos más responsables seamos tendremos más posibilidades de no contagiar y salvar vidas. Solidaridad. La responsabilidad de los otros es también la mía. (Jackemate.com)

 

(*) Profesora y Licenciada en Letras – mabelmartinez13@live.com

 

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