Hace casi una semana, el día se volvía noche. Hace siete días atrás, pensábamos diferente, mirábamos indiferentes y éramos personas caminando por las calles, tomando colectivos, yendo a estudiar o a trabajar. Hace siete días todo cambió
Cambiaron nuestros pasos, pasaron de ser apresurados e incontables; por cuidadosos y contados con pesar. Hace siete días miramos diferente, aprendimos a hacerlo.
Aprendimos qué ayudar no siempre implica echar la mano en algo, esta vez ayudar se basaba literalmente, a quedarnos en silencio y en tratar de entender lo que pasaba por nuestras cabezas.
Tenemos una herida 21 veces multiplicada en el corazón.
Teníamos fe, aprendimos a trabajar unidos y a unir fuerzas; buscamos una esperanza con nombre y apellido. Lo hicimos porque Rosario lo necesitaba, porque cada uno de nosotros necesitábamos saber que podíamos encontrar vida, que no todo estaba bajo los escombros.
No se bajaron los brazos, no se perdieron las esperanzas.
Nadie se dio por vencido, ni aun sintiéndolo.
La cuidad se volvió humana y todos nos volvimos una sola persona. (Jackemate.com)
(*) Estudiante de Periodismo – Instituto Superior de Periodismo ‘Gral. San Martín’