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Por Ricardo Marconi (*)

Fuerzas militares ucranianas, utilizando robots tras fuerzas rusas y vehículos blindados de transporte “troyanos”, cargados con explosivos, obligaron a rendirse a 250 soldados rusos. Fue una operación de las fuerzas militares que utilizaron robots lanzados tras las líneas enemigas y vehículos blindados de transporte de personal “troyanos” cargados de explosivos, resultando con ello la captura de más de 250 soldados rusos, según Kyev.

Como ya apuntamos en nuestra columna, las fuerzas ucranianas han avanzado hacia territorios controlados por Rusia en la región oriental del Donbás, como parte de una operación de contraofensiva denominada “Vivaldi”.

Un video de la rendición de los rusos, compartido esta semana por el Tercer Cuerpo de Ejército de Ucrania, muestra a decenas de hombres caminando en fila india por un bosque, formando una larga cadena humana.

Mientras caminaban con la cabeza gacha, los militares rendidos fueron vigilados de cerca por sus captores ucranianos, quienes los obligan a formar una fila compacta y a realizar un pase de lista improvisado.

“No queremos morir en vano”, fue el concepto básico que utilizaron los efectivos que se rindieron, ya que en los últimos días se hallaban sobreviviendo comiendo cortezas de hierba y bebiendo el agua de los charcos, ya que se quedaron sin aprovisionamientos básicos.

Bloqueros militares rusos, luego de constatar los avances ucranianos han comenzado a exigir explicaciones a los jefes militares rusos acerca de los dirigentes rusos sobre fallas elementales en la provisión de uniformes, armas, balas y hasta de misiles de defensa aérea, ya que cazas de Ucrania provocan estragos en el frente ruso.

La Operación Vivaldi se ha caracterizado en gran medida por el uso innovador de la tecnología por parte de Ucrania, especialmente de drones, así como aviones de combate y vehículos de transporte de soldados para operaciones asalto.

Precisamente en una operación de asalto, las fuerzas ucranianas lograron lanzar desde el aire sistemas robóticos equipados con cañones pesados ​​a más de 10 kilómetros (6,2 millas) detrás de las líneas rusas, según Andriy Biletskyi, comandante del Tercer Cuerpo de Ejército.

Los drones terrestres

Controlados desde la seguridad de centros de mando, en lo profundo del territorio controlado por Ucrania, estos drones terrestres pudieron atacar a las tropas rusas desde una dirección inesperada.

Ucrania ha convertido los robots terrestres en parte integral de su arsenal, ya que dichos drones terrestres son mucho más difíciles de detectar e interceptar que los vehículos militares de mayor tamaño. En comparación con sus homólogos aéreos, pueden operar en cualquier condición climática y transportar cargas útiles mucho mayores.

La Operación Vivaldi es la primera vez que tiene constancia de que hayan sido introducidos de contrabando tras las líneas defensivas de Rusia. En otra innovación, el Tercer Cuerpo de Ejército ucraniano convirtió antiguos vehículos blindados de transporte de personal de la era soviética en vehículos terrestres kamikazes no tripulados, rellenándolos de explosivos y enviándolos hacia las fortificaciones rusas, lo que llevó a las fuerzas ucranianas a referirse a ellos como tanques “troyanos”.

Todo este movimiento bélico ucraniano, luego de tres meses de avances de valor discutible,  en setiembre casi se desvaneció y dio un golpe en Setiembre, perdiendo Rusia más territorio del que conquistó en la primera fase del enfrentamiento.

Expertos del Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW), un organismo estadounidense de seguimiento de conflictos, calcularon que, si bien las fuerzas rusas se apoderaron de unos 175 kilómetros cuadrados (67 millas cuadradas) en septiembre, en otros lugares perdieron 256 kilómetros cuadrados (99 millas cuadradas).

La Operación Vivaldi permitió recuperar a Ucrania casi 130 kilómetros cuadrados y herir a alrededor de 5000 soldados rusos desde que comenzó la operación militar.

Putin, exasperado por lo que está sucediendo –no sólo en el frente-, dejó trascender que “Rusia está preparada para usar “todas las armas”, incluso nucleares para proteger Kaliningrado, a la vez que se quejó por el deterioro de la situación imperante.

Y agregó que las tropas de su país se verán obligada a reorganizar su logística, mientras ajusta el avance en Seloviansk como en Kramatorsk.

En su intervención el jueves en el Club Valdai, un foro de debate con sede en Moscú, Putin afirmó que Europa y Ucrania temen que Kiev sólo pueda resistir los avances de Rusia durante otros 18 a 24 meses.

Putin sugirió que Moscú podría tomar el resto de Donetsk en incluso menos tiempo y que la resistencia ucraniana era inútil.

La Operación Vivaldi ha despertado esperanzas en Kíev de que Rusia no podría ser capaz de tomar el resto del Donbás tan rápidamente. Si bien Moscú ha ido erosionando poco a poco el llamado “cinturón de defensa” en el este, sus avances han sido lentos y costosos.

Los servicios de inteligencia occidentales estiman que Rusia pierde unos 40.000 soldados al mes, lo que equivale a unas 340 bajas por kilómetro cuadrado. El ISW ha calculado que, a su ritmo actual, las fuerzas rusas no lograrían controlar el resto del Donbás hasta 2032, si es que llegan a hacerlo. (Jackemate.com)

 

(*) Licenciado en Periodismo – Postítulo en Comunicación Política

 

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