Por Mabel Martínez (*)

Nuestra confianza, nuestras ilusiones se ven afectadas o mueren con las mentiras Como concepto general podemos decir que la mentira manifiesta algo contrario o no exacto acerca de aquello que se piensa, se cree o se sabe.

Es un tema para los filósofos del lenguaje, también para los estudiosos de la política, de la ética, de la moral, de la lógica de la conversación, de la lingüística, etc. Tema complejo. Lo visibilizamos y lo exponemos como una necesidad de desahogo de todo aquello que nos llega al ámbito cotidiano desde nuestros administradores, quienes son los responsables de informarnos y de guiarnos en el camino del bien común.

Nos sentimos avasallados en nuestros derechos y en muchas de las libertades individuales. Nuestros sentimientos de dolor afloran y no sabemos qué hacer. Los aparentes dueños de la verdad simulan argumentaciones sin lograr un total convencimiento.

En muchos casos las ambigüedades -un recurso estratégico más- crean las dudas, la incertidumbre y el doble discurso que terminan enfrentando a la gente. En muchos nacen las tristezas, las depresiones.

Otros se enojan, parecen aceptar y quedan inmovilizados. Los que no resisten a los engaños solapados o grotescos, piensan en dar respuestas pacíficas a los gobernantes. En un panorama donde hoy se dice una cosa y mañana una distinta; o bien vacunamos con una dosis proveniente de determinada farmacéutica de un país y desdeñamos otras.

Una especialista de renombre que aparece en todos los medios y las redes, sin mostrar ninguna filiación política, la doctora Marta Cohen, desde el Reino Unido, advirtió el año pasado que la segunda dosis de la Sputnik no sería tan factible lograrla. Sin embargo, por vaya saber qué razones, impulsaron a tantas personas, exigidas por la edad y obligadas a vacunarse con la primera dosis.

¿Sabremos alguna vez la periodicidad real entre una y otra dosis? Y ahora la segunda dosis de la rusa no está disponible. ¡Cuántas mentiras entre medio! Ante la llegada de la nueva variable del virus, el mundo habla de una tercera dosis, en tanto nosotros no cumplimos con las necesidades mínimas ¡Basta de tantos enfermos y de muertos!

¿Cómo transformar esta poderosa arma que es la mentira? Urge una salida de estas situaciones. Lo inmediato es proponer gente competente a y creíble para tratar de superar los conflictos pandémicos. Científicos de distintas ideologías que opinen y no caigan en la aceptación. Así quizás pueda iniciarse una nueva etapa.

También tratemos de deslindar la verdad de la mentira, investigando, leyendo y no aprobando como corderitos la rutilante verdad que nos venden. Y luchemos por la educación para todos, nuestra única verdad y salvación a través del camino por la paz y la unión de todos. De lo contrario seremos siempre presa de los aparentes incautos dueños del poder. (Jackemate.com)

 

(*) Licenciada y Profesora en Letras – mabelmartinez13@live.com

 

 

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