Por Ricardo Marconi (*)
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió a la República Islámica de Irán que atacaría “con mucha fuerza esta noche (por este jueves) la isla de Jark o Kharg”, que produce el 90 % de las exportaciones de crudo iraní.
Por su parte, la Guardia Revolucionaria de Irán afirmó haber atacado bases estadounidenses por segundo día consecutivo en respuesta a las últimas ofensivas estadounidenses, a la vez que Irán declaró cerrado el estrecho de Ormuz, una afirmación que el ejército de EE.UU. rechazó de manera terminante.
Una delegación de Qatar abandonó Teherán tras mantener conversaciones con funcionarios iraníes, según una fuente diplomática. Las negociaciones, coordinadas con EE.UU., se prolongaron hasta la madrugada y coincidieron con los ataques estadounidenses contra Irán, añadió la fuente.
Irán, previendo la decisión que en las últimas horas tomó Trump, lleva meses preparándose para una operación invasiva, destinada a tomar el control de la isla de Jark.
Irán colocó trampas y trasladó personal militar y sistemas de defensa aérea adicionales a Jark. El refuerzo de las defensas iraníes incluyó el traslado a la isla de sistemas adicionales de misiles guiados tierra-aire portátiles (conocidos como MANPADS), según informaron anteriormente diversas fuentes.
Irán también ha colocado trampas utilizando minas antipersona y antitanque, e incluso, en la línea de costa donde las tropas estadounidenses podrían desembarcar si Trump ordenara una operación terrestre, aunque vale apuntar que es casi de manual que las fuerzas armadas de Estados Unidos realizarán operaciones de “ablandamiento” en sectores previstos para la invasión y la zona aledaña con a través de intensos bombardeos aéreos y desde cercanías de la costa, previo a la invasión.
Esta isla estratégica constituye el salvavidas económico para Irán, ya que gestiona las exportaciones de crudo del país. Funcionarios estadounidenses y expertos militares han señalado que una operación para tomar Jark conllevaría riesgos significativos, incluido un elevado número de bajas para Estados Unidos.
Lo señalado conlleva muchas bajas iraníes en esas zonas y la reducción de bajas estadounidenses, ya que los bombardeos destruyen minas antipersonales y atacan desde el aire fortificaciones y nidos de metralla y de tanques, tanto en la costa como en terrenos internos de la isla.
Es previsible que las cúpulas de las fuerzas armadas de EE.UU. consideren la invasión frontal como la opción última del ataque, en el que, seguramente, se han considerado múltiples alternativas durante varios meses por los riesgos que el ataque implica.
El Pentágono y la Casa Blanca, con seguridad, destruirá, en primera instancia la infraestructura energética y es previsible que opte por delimitar al máximo en la isla las capacidades de defensa al punto de lograr que Irán se vea impedida de continuar la guerra, aunque existe, con seguridad, el análisis de que Estados Unidos sufra numerosas bajas como una opción de “último recurso”.
Instalaciones petroleras hasta hoy jueves han sido evitadas en los ataques, lo que no significa que ello se mantenga. Por el contrario, las explosiones de las mismas convertirían a la isla en un infierno donde el petróleo encendido avanzará irremediablemente, dejando una estela de cadáveres a su paso.
Más ataques a territorio iraní
Estados Unidos, en su ataque de anoche contra el territorio de Irán derivó en un endurecimiento en el control sobre el estrecho de Ormuz, ya de por sí reducido en lo que concierne a su tráfico marítimo.
“Técnicamente, el estrecho nunca llegó a cerrarse del todo, aunque el tráfico marítimo cayera un 90 % o más”, declaró Ali Ahmadi, investigador del Centro de Ginebra para la Política de Seguridad. “El cierre total podría ser una reacción al bombardeo estadounidense, así como un intento de facilitar las patrullas en el estrecho o una combinación de ambas cosas”, señaló.
Kpler, una firma de inteligencia comercial, indicó que algunos flujos de crudo del golfo Pérsico no iraníes se habían recuperado tras una interrupción inicial, recurriendo a tránsitos opacos, buques cisterna de enlace y redes de exportación a través del golfo de Omán como “una solución alternativa que se está poniendo a prueba ante la reciente escalada de acciones militares”, apuntó la empresa.
La autoridad iraní del estrecho está solicitando a los buques de países aliados que ya contaban con permisos de tránsito que aguarden para movilizar buques. Ello afecta a las pocas embarcaciones que habían logrado pasar durante la guerra.
Hamidreza Azizi, investigador visitante del Instituto Alemán de Asuntos Internacionales y de Seguridad, calificó la situación de “paradójica”, dado que anteriormente se había concedido acceso a buques de países que mantienen relaciones “relativamente amistosas —o al menos manejables— con la República Islámica”.
No habría deseo de tomar la isla
Trump, admitió que no está seguro de que los estadounidenses tuvieran “el apetito” necesario para la importante operación militar que se requeriría para tomar la isla de Jark, mientras reflexionaba sobre la posibilidad de intensificar las operaciones militares en Irán.
Agregó Trump que Irán está “deseando llegar a un acuerdo”, mientras que él personalmente “querría llegar a un entendimiento ahora, en lugar de hace tres o cuatro semanas”.
Funcionarios estadounidenses y expertos entienden que una operación terrestre de este tipo conllevaría riesgos significativos, incluyendo un elevado número de bajas estadounidenses, dado que requeriría tropas terrestres. “Asumiremos el control total de sus mercados de petróleo y gas”, escribió Trump en Truth Social.
La isla, que tiene aproximadamente un tercio del tamaño de Manhattan, ha sido descrita por funcionarios estadounidenses como el “centro neurálgico de todo el suministro de petróleo iraní”. Sus largos muelles se adentran en las aguas que rodean la isla, las cuales son lo suficientemente profundas como para albergar superpetroleros, lo que convierte a la isla en un lugar crucial para la distribución del denominado “oro negro”.
La invasión, según expertos, “llevaría a la bancarrota total” al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI). Es factible que, en la isla, ya ocupada, el área de Defensa de EE.UU. tendrá la necesidad imperiosa fortificar el territorio, ya que es casi seguro que Irán iniciará ataques para recuperarla. Trump, ya en 1988, antes de ser elegido, habló de tomar la isla.
“Si una bala impactaba en uno de nuestros hombres o barcos, yo causaría estragos en la isla de Jark. Entraría y la tomaría”, declaró a The Guardian en una entrevista por aquel entonces.
Alto el fuego insignificante
Los recientes ataques estadounidenses contra Irán han hecho que el alto el fuego temporal entre Teherán y Washington sea “insignificante” e “ineficaz”, dijeron hoy altos funcionarios iraníes.
Asimismo, el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, también puso en duda la vigencia de la frágil tregua.
Según la agencia de noticias iraní IRNA, en una conversación telefónica mantenida con la jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Kaja Kallas, Teherán considera los recientes ataques de Washington como una “clara violación” del derecho internacional, que han “dejado sin efecto el alto el fuego”.
Mohsen Rezaei, un importante asesor militar del líder supremo de Irán, afirmó que Washington debe aceptar las condiciones de Irán o arriesgarse a perder el último vestigio de credibilidad en el mundo. No especificó a qué “condiciones” se refería.
El Ejército de Estados Unidos inutilizó un buque que intentaba transportar petróleo iraní disparando dos misiles contra su sala de máquinas, según anunció hoy el Comando Central de Estados Unidos.
El CENTCOM afirmó que el buque M/T Jalveer, con bandera de Guinea-Bissau, intentaba “transportar petróleo desde Irán a través del Golfo de Omán”, en violación del bloqueo estadounidense.
“Un avión estadounidense disparó dos misiles Hellfire contra la sala de máquinas del barco después de que la tripulación se negara repetidamente a cumplir las instrucciones de las fuerzas estadounidenses”, añadió el CENTCOM en una publicación en X. En total, Estados Unidos ha inmovilizado nueve barcos y desviado otros 135. (Jackemate.com)
(*) Licenciado en Periodismo – Postítulo en Comunicación Política




