Mortífero atentado suicida en Afganistán deja al menos 55 muertos y más de un centenar de heridos en una mezquita chiíta en Kunduz, al noreste de este país hoy gobernado por el Talibán. El ataque kamikaze se produce cinco días después de otro ataque en Kabul, la ciudad capital afgana, contra una mezquita reivindicado por la rama local del Dáesh (ISIS), la llamada del Gran Jorasán.

«Estaba trabajando en casa. Sonó la llamada a la oración y entonces escuché una explosión. Cuando fui a buscar a mis familiares a la mezquita, vi a muchos fieles yaciendo en el suelo, sin que pueda precisar el número exacto», dijo un testigo de la masacre.

Los chiítas minorías en Afganistán

Los chiíes o chiítas, representados en este país por los hazaras, son una minoría perseguida tanto por el Talibán como por el Estado Islámico

Para los talibanes que controlan la mayor parte del país, la principal amenaza procede del grupo Estado Islámico del Gran Jorasán que dispone de entre 500 y varios miles de combatientes en el territorio afgano.

El atentado, que aún ha sido reivindicado- es el ataque terrorista más mortífero en Afganistán desde la salida de los últimos soldados estadounidenses y extranjeros el pasado 30 de agosto.

“Esta tarde se produjo una explosión en una mezquita de nuestros compatriotas chiíes” y algunos “resultaron mártires [muertos] y heridos”, publicó Zabihullah Mujahid.

Los talibanes, según el portavoz y viceministro de Información y Cultura, están investigando lo ocurrido.

“Vi al menos 40 cadáveres”, dijo a France Presse un comerciante local, Zalmai Alokzai, que se dirigió inmediatamente al hospital para donar sangre para las víctimas.

“Las ambulancias iban y venían para transportar los cadáveres”, explicó. “Cuando escuché la explosión, llamé a mi hermano, pero no respondió”, señaló Aminullah, también en el lugar. “Fui a la mezquita y lo vi herido y desmayado. Rápidamente lo llevamos al hospital de MSF”, agregó.

“Era aterrador. Algunos vecinos murieron o están heridos. Un vecino de 16 años falleció, solo pudimos encontrar la mitad de su cuerpo”, dijo una profesora que vive cerca de la mezquita.

La chiíta es una minoría perseguida en un país mayoritariamente sunnita como es Afganistán. La minoría hazara, que representa aproximadamente el 10% de la población del país, profesa esa rama del Islam y es constante objetivo de ataques por parte tanto de los talibanes como del grupo Estado Islámico.

El último atentado con bomba tuvo lugar el pasado domingo en la capital. El objetivo, también una mezquita, fue precisamente el funeral en el que en esos momentos se recordaba a la madre del portavoz Zabihullah Mujahid, recientemente fallecida. El grupo terrorista Estado Islámico se declaró responsable del ataque.

En las últimas semanas el brazo regional del Estado Islámico, que ya afirmó ser autor del atentado en el aeropuerto y que cuenta con células activas dentro de Afganistán, ha llevado a cabo distintos ataques con explosivos contra patrullas de talibanes, especialmente en la provincia de Nangarhar, en el este del país, junto a la frontera con Pakistán.

El grupo cuenta con entre 500 y 1.500 integrantes y parte de ellos son presuntamente talibanes que se han unido a sus filas. Los extremistas de Estado Islámico defienden la rama salafista del islam, más estricta y radical que la deobandi o hanafi de los talibanes. (Agencias/Jackemate.com)

 

 

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