Por Ricardo Marconi (*)

Es seguro que quien está comenzando a leer esta columna no presume que cuando hacía un trencito bailando en una fiesta estaba haciendo una fila india imitando, como conducta social colectiva a una forma de actuar que se remonta, ordenadamente, al menos a 480 millones de años, según una publicación científica.

La revista ‘Scientific Reports’ relacionó esa forma de actuar con la evidencia expuesta por animales marinos fosilizados denominados trilobites, que hacían lo propio durante una época en que la vida compleja maduraba en nuestro planeta Tierra.

Jean Vannier, un paleontólogo de la Universidad de Lyon, estimó que “esa conducta se desarrolló entre diversos grupos de artrópodos”, refiriéndose a un estudio de Claude Bernard, quien analizó especímenes de Ampyx Priscus que fueron hallados en yacimientos de fósiles en Marruecos.

Dichos artrópodos espinosos – un total de 22- fueron encontrados preservando filas indias, siendo parte de la evidencia más antigua de conducta colectiva sincronizada en animales.

Estos trilobites vivieron un gran evento de biodiversificación ordovícico, un período que se destacó por un incremento dramático en la variedad y complejidad de vida marina.

Los especialistas en la materia sostienen que fue la secuela evolutiva del primer suceso de diversificación importante denominada “explosión cámbrica”, que estableció la mayoría de los grupos animales en el registro fósil hace 541 millones de años aproximadamente.

Antes de ese tiempo no hay “evidencia de conducta grupal”, según un trabajo de investigación elaborado por Becky Ferreira, quien se apoyó en el criterio de Vannier, quien sostiene que las formas de vida precámbricas carecían de sistemas nerviosos sofisticados.

Por el contrario, los trilobites que nos ocupan tenían una anatomía que podría haber permitido una comunicación química, así como un estímulo sensorial, a pesar de ser ciegos y poseer púas largas sobresalientes.

Esas extremidades se unen a individuos en cadenas fosilizadas y –quizás-, permitían el intercambio de señales táctiles o mediante feromonas.

Los aludidos fósiles hallados, habrían muerto tras quedar sepultados por sedimento antes de ser llevados a su último destino por corrientes, hallándose en esos momentos maduros sexualmente y alineados, viajando en masa a zonas de desove.

Otros especialistas del grupo de investigación se inclinan por el criterio que sugiere la posibilidad de que estuvieran marchando juntos para alejarse de condiciones peligrosas durante una tormenta. (Jackemate.com)

 

 

(*) Licenciado en Periodismo – rimar9900@hotmail.com

 

 

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