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Por Ricardo Marconi (*)

Está previsto que diplomáticos estadounidenses regresen a Ucrania, según anunció el secretario de Estado Antony Blinken al presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky. Mientras dicho viaje se concrete, el asesor presidencial ucraniano, Mykhailo Podolyak, señaló que las fuerzas rusas «atacaron continuamente» la planta siderúrgica Azovstal, de 11 kms. cuadrados y 24 km de túneles y bunkers situados en Mariúpol, este domingo de Pascua. En esa ciudad ya murieron, al menos, 21 mil personas. 

El sargento Leoni Kuznetson de la Guardia Nacional de Ucrania es el encargado de comandar a los soldados que permanecen en la fábrica de acero, defendiéndola sólo con ametralladoras y pistolas ante los ataques de tanques, aviones y artillería rusos.

Kuznetson, de solo 23 años, se unió al Ejército ucraniano, luego de abandonar, por la guerra, la Universidad Estatal de Mariúpol, según indicó con lágrimas en los ojos su esposa María Kuznetson, quien está todo el día acompañado de su hijo David.

Leonid se desempeñaba en la policía y el 24 de febrero, al estallar la guerra fuere incorporado al Ejército, que lo asignó a la planta de acero para servir a los allí a los familiares de los soldados que iban al frente y a los civiles.

Los defensores del lugar están guarecidos en bunkers de cemento reforzados de color azul con paredes descascaradas, bajo dos metros de profundidad, con muy poca comida y agua, donde hay alrededor de 1.000 civiles, muchos de los cuales están heridos y no cuentan con medicinas y ni siquiera suficientes vendajes.

Sin duda, la planta siderúrgica quedará en la historia de las calamidades de la guerra de Ucrania, desencadenada por la invasión demencial del presidente de la Federación Rusa, Vladimir Putin, la DUMA y el apoyo de la iglesia ortodoxa, que ha convertido a Mariúpol en una ciudad “carbonizada”, con miles de cuerpos de civiles y militares esparcidos en las calles o bajo escombros, de donde se sientes olores pútridos. A ello se agregan los cientos de animales abandonados y hambrientos, sin destino cierto.

“Que no escape ni una mosca” 

Cientos de cadáveres fueron enterrados en distintas fosas comunes por las fuerzas invasoras rusas

Putin ordenó, respecto de la planta de acero a “no arriesgarse a más pérdidas” para tomarla, ya que ella ha convertido a la ocupación de Mariúpol en una “victoria pírrica”, ya que consideró inapropiado “arrastrarse bajo tierra a través de instalaciones industriales innecesariamente” y ordenó bloquear el lugar para que ¡no escape ni una mosca”.

Le dijo, además, al general Serguei Shoign que “A los que depongan las armas, se les garantice la vida, ya que en el lugar habría aun 200 combatientes nacionalistas y, cuando el lugar fue sitiado, había 8.100 militares ucranianos, entre los que se contaban los componentes del Grupo Azov, mercenarios y soldados de Kiev, así como componentes de la Brigada de Infantería de Marina 36.

Lo que queda en pie 

Sólo quedan muy pocos edificios en pie, agujereados por los impactos de armas pesadas. Los soviéticos, tras ocupar la ciudad, se dirigieron a la planta de acero y comenzaron a golpearla noche y día con un bombardeo incesante, generando muchas muertes innecesarias, producidas por los derrumbes.

Un asesor presidencial ucraniano, en tanto, aseguró que Rusia estaba «intentando despoblar el este de Ucrania» en medio de los intensos combates.

Reuniones en el Pentágono 

El Pentágono ha incrementado sus reuniones y llamados telefónicos para coordinar el envío de armamento a los ucranianos. Las llamadas se hicieron entre Austin y su homólogo rumano y con el ministro de Defensa de España, así como con el de Polonia y el checo para ponerse de acuerdo en lo atinente al envío de armamento de alto poder de fuego, ya que el presidente estadounidense Joe Biden había autorizado el suministro de armas antitanque y antiaéreo como lo son los misiles Javelin y Stinguers, que ya han provocado miles de bajas en las tropas y material ruso.

Ahora le sumaron artillería de largo alcance, vehículos tácticos y radares móviles para detectar y destruir posiciones de artillería rusas.  Por otra parte, en las comunicaciones se comprometieron a enviar armas pesadas los gobiernos de Australia, Gran Bretaña, Canadá, Dinamarca, Francia, Alemania, Grecia, Italia, Países Bajos, Noruega, Portugal, Suecia y Turquía.

Período decisivo   

Está claro que se ha ingresado en un período decisivo del conflicto para evitar o retrasar el apoderamiento del este ucraniano por parte de los rusos; paraque no logren la obtención de un corredor que permita a los rusos unir Crimea con el norte soviético y que ello derive en un mayor número de bajas en el ejército de Putin.

También la OTAN pretende aportar drones para bloquear el movimiento de fuerzas terrestres que intentan reconstruirse, según la opinión de especialistas del Centro para el análisis de Políticas Europeas.

Beneficio para Ucrania  

Las fuerzas militares ucranianas cuentan con el beneficio de que los mercenarios, reclutas mal entrenados y aterrorizados, y suboficiales rusos, no se entrenaron en forma conjunta y suficientemente en los lugares de donde provienen. Además, tropas rusas se retiraron del norte ucraniano para reagruparse, implicando ello más bajas y pérdidas materiales.

Soldados rusos habrían sido retirados de Mariúpol para ser convocados hacia el norte para optimizar posiciones en otras ciudades como Lugansk, ya que en Mariúpol al inicio del conflicto había 430.000 habitantes y al momento de esta columna 100.000, los que están encerrados entre los restos demolidos de la ciudad.

En definitiva, los rusos ocuparon una ciudad pulverizada, reducida a montañas de escombros que tapan cadáveres insepultos. (Jackemate.com)

 

(*) Licenciado en Periodismo – Postítulo en Comunicación Política

 

 

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