Por Ricardo Marconi (*)

El próximo miércoles 4 de agosto estaba previsto que se reuniera el Consejo Permanente de la OEA, pero el cónclave fue suspendido. En la oportunidad se iba a analizar la situación política y las violaciones a los derechos humanos en Cuba.

El encuentro sufrió la oposición de Argentina, Méjico, Bolivia y Nicaragua ya que se esperaba que la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos, Antonia Urrejola presentara un minucioso informe sobre las multitudinarias protestas ocurridas en la isla los días 11 y 12 de julio, sobre las cuales esta columna informó oportunamente.

Los países que solicitaron la reunión y expusieron dicha necesidad debido a que el tema, por su gravedad, “no admite dilaciones”, ya que en medio hay privaciones ilegítimas de la libertad de cientos de personas y, obviamente, la afectación de sus derechos elementales.

En esas manifestaciones, producidas en algunas ciudades del interior del país, hubo saqueos, robos y enfrentamientos con la policía, así como con simpatizantes de la revolución, oportunidad en la que se desencadenó la represión estatal y uso de la fuerza, en muchos casos injustificada, según las víctimas.

Vale recordar que Cuba fue expulsada de la Organización de Estados Americanos en 1962, por su giro al marxismo y esa suspensión fue anulada en 2009, aunque el gobierno cubano rechazó regresar al seno de la organización.

La opinión de Guelar 

Diego Ramiro Guelar, ex embajador argentino en China, entre 2015 y 2019, en las últimas horas hizo declaraciones sobre la situación crítica imperante en Cuba.

Cuba vive inmersa en violencia por la falta de libertades y de democracia

Guelar señaló que “la información pública está restringida y en la isla no hay transparencia política. Evidentemente el régimen está agotado por no haber hecho una necesaria transición”.

Puntualizó luego que “la imagen pública está deteriorada y burocratizada en extremo y Argentina, por apoyar a regímenes como el cubano y el venezolano está fuera del mundo, donde ya no hay una división por bloques como en la época de la Guerra Fría, a lo que se suma la falta de confianza, incrementada con desaguisados que produce el gobierno nacional y, fundamentalmente el área de Relaciones Exteriores”.

La muerte de generales 

En el campo de la comunicación pública es necesario hacer notar que La Habana no informó al orbe sobre las causas de los decesos de 5 generales de alto rango en 9 días.

Ello ha derivado, sustancialmente, las dudas sobre las motivaciones, ya que son militares que han estado comprometidos personalmente con la revolución y en el entorno de esos fallecimientos, se dieron revueltas entre la población por causas tales como el incremento desmedido de casos de Covid -19, falta de alimentos, problemas económicos y, como si ello fuera poco, versiones conspirativas.

Murieron Armando Choy Rodríguez (87 años), quien lideró la Revolución como combatiente y fue nombrado general en 1962, dedicándose al saneamiento de la bahía de La Habana; Rubén Martínez Puente (79), estaba procesado en EE.UU. por haber participado en el derribo de avionetas de los Hermanos al Rescate, en 1996 produciendo 4 muertes.

Se decidió que su cuerpo fuera cremado porque su causal de fallecimiento fue el coronavirus. Había sido ascendido en el 2000.

También fallecieron Manuel Eduardo Lastres Pacheco, quien luchó en Sierra Maestra, a las órdenes del Che Guevara contra Fulgencio Batista y participó como jefe de tropas cubanas en Angola; Agustín Peña Porres y Marcelo Verdecia Perdomo (80).

Este último militar fue guardaespaldas de Fidel Castro en Sierra Maestra, llegando a ser presidente de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana. (Jackemate.com)

 

(*) Licenciado en Periodismo – rimar9900@hotmail.com

 

 

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