El apellido es Martín, con acento ortográfico y la acentuación del apellido en la “a” es errónea, aunque fue popularizado. La referencia está relacionada con el nombre del barrio Martín y la maternidad que lo recuerdan. Se estima que fue el error consecuencia de los carteles publicitarios de Martín y Cía. Ltda., en los que el nombre aparecía sin tilde.
Ángela Joostens, destacada filántropa, viuda de Martín, nació en Buenos Aires en 1872, hija de inmigrantes belgas, hizo construir la maternidad en Moreno 960, de manera similar al Hospital Sant Mary Hospital de Nueva York, para ser donado a la Municipalidad de Rosario, siendo inaugurado el mismo el 8 de julio de 1939, con 52 camas para 4.000 partos anuales.
Ángela conoció a Julio en Buenos Aires con el que tuvo cuatro hijos mientras que Julio Ulises Martín nació en un cantón suizo el 31 de julio de 1862 y llegó a ser miembro de instituciones en las que trabajó en favor del desarrollo rosarino, donde vivió hasta 1934, año de su fallecimiento.
Visión de futuro
Fue Martín quien decidió complementar su industria harinera con la de la yerba mate, hasta ese entonces en manos de empresas de Brasil, tras las terribles consecuencias de la Guerra de la Triple Alianza en el ámbito de la economía y la demografía del Paraguay.
Argentina, en ese tiempo, no producía yerba mate y la importaba y Martín fue instado por Julio A. Roca, en su segundo mandato, a invertir en Misiones para producir yerba mate en gran escala en 1898, año en que había fijado su sede comercial en Sarmiento entre Urquiza y Tucumán. El puerto local permitía la salida de la producción litoraleña.
El mismísimo Roca participó de la ceremonia de colocación del primer lote de yerba mate, procedente de la localidad de San Ignacio, provincia de Misiones y, un año más tarde, se inició la producción a nivel industrial en los molinos de Rosario “para utilizar las redes ferroviarias y fluviales, a los fines de lograr un precio uniforme en la producción”, según afirmó Martín.
En los primeros años del siglo XX la compañía de Martín invirtió en la provincia del Chaco y se asoció al suizo Carlos Grüneisen, con quien explotó la zona de montes y bañados para iniciar un emprendimiento ganadero para complementar, en 1908, su expansión con la explotación de la estancia “La Suiza”, donde se establecieron en el tiempo varias poblaciones y luego, a partir de 1910, un 25 de mayo, más precisamente, se generó el desarrollo formal de la población de Villa Ángela, y luego, por su impulso , nacieron localidades como Enrique Urien y Pueblo Díaz.
El secuestro de Marcelo Martín
El 29 de enero de 1933, en las inmediaciones de la Iglesia Anglicana de Paraguay y Urquiza fue secuestrado por la mafia rosarina Marcelo Martín, de 34 años. Su padre Martín, presionado por los secuestradores, escondió el suceso, pero la Policía, ante las insistentes versiones, decidió actuar de oficio.
En la investigación periodística del libro El Rompecabezas de la Muerte en Rosario, del autor de la presente columna, junto a Juan Mocciaro, se da cuenta que, circunstancialmente, dos hermanos, así como un joven, acompañado de una señorita que salían del cine Urquiza, advirtieron que de un coche Hudson, que circulaba a poca velocidad, en dirección hacia calle Paraguay, descendieron varios individuos e introdujeron por la fuerza a Marcelo en el coche y se lo llevaron.
El operativo de liberación del secuestrado se conocería un mes después cuando su hermano Alberto Julio declaró a la justicia haber pagado la suma de 150.000 pesos por el rescate el 1º de febrero, siguiendo las condiciones impuestas por los secuestradores.
Para pagar el rescate Alberto había salido en su auto solo, llevando la capota y el parabrisas bajo y la plata la tenía que llevar en un paquete envuelto en un papel oscuro, al salir desde Santa Fe y Corrientes. Tenía que conducir por Santa Fe, Avenida Alberdi y luego por Bulevar Rondeau, hasta que otro rodado le saliera al paso.
A las 4.45 , en el cruce de Alberdi y Salta , en momentos en que las barreras estaban bajas –luego de hacer el recorrido en varias oportunidades-, Alberto Martín escuchó una voz a su espalda que le preguntaba por el dueño del vehículo, a la vez que le ordenaba que no se diera vuelta.
Luego que se levantó la barrera se le ordenó que siguiera conduciendo por Avenida Alberdi para luego entregar el dinero y regresar a su casa, en la seguridad de que luego llegaría su hermano a su domicilio. El secuestrado, poco después, fue dejado, con los ojos vendados, en Paraguay y Tucumán.
Ángela, progenitora del secuestrado cumplió su palabra, luego de recibir y abrazar a su hijo entre sollozos. Rosario vio erigir la maternidad, sin conocer –en ese tiempo-, que fue la resultante de un secuestro mafioso. (Jackemate.com)
(*) Licenciado en Periodismo – Postítulo en Comunicación Política


