No hay sitio de mayor atracción infantil, e incluso de mayores también, que las calesitas o los carruseles. Pero con la aparición de esta Pandemia de Coronavirus en el Planeta, éstas comenzaron a despoblarse y, en muchos sitios, quedaron solitarias y abandonadas, dando una imagen triste para aquéllos que las vimos girar con sus luces multicolores encendidas, con su música tan clásica y especial, y con las voces de alegría y las risas de los niños en esa incesante búsqueda de sacar la mágica sortija que les permitía una vuelta más gratis.

En Rosario, desde hace más de 70 años, hay una familia que se dedica al diseño y construcción artesanal de esas mágicas calesitas. Es la familia Dalmaso, y Sergio, uno de sus miembros, es quien nos narró las vicisitudes que están atravesando desde la llegada de la Pandemia y la imposición de la cuarentena por parte del Gobierno nacional en la entrevista  emitida en el programa 770 de Jacke Mate, que se emite por la señal ‘Somos Rosario’ de Cablevisión.

Dalmaso comenzó señalando que “estamos realmente muy mal” al referirse a la situación del sector calesitero “y ni hablar de la parte industrial. En general todo el rubro está totalmente devastado”, precisó.

Continúo afirmando que no saben cómo realmente van a salir de esta compleja situación en la que están inmersa producto de la cuarentena dispuesta por la Pandemia de Covid-19 el pasado mes de marzo y que aún se mantiene en gran parte del país.

Pospandemia

“En mi caso nos estamos endeudando mes a mes, y en la pospandemia pienso que nos llevará fácil más de un año para recuperarnos, para empezar a pagar todas las deudas que estamos tomando”, explicó Dalmaso en su charla desde su casa, donde una foto de un gran carrusel detrás de él expresaba otros tiempos más felices.

Admitió que desde el Gobierno nacional habían conseguido créditos a tasa cero, “pero hay que pagarlos también y hoy a nuestro rubro no lo dejan trabajar”, dijo para describir la pésima situación que están sobrellevando a partir de esta Pandemia.

Sobre la existencia de protocolos para el funcionamiento con bioseguridad para la niños, Dalmaso afirmó que “hay armados protocolos a nivel municipal, es muy simple porque el carrusel está cercado y es el aire libre”, para luego señalar que “se puede hacer distanciamiento, ya que entrarían 10 chicos y saldrían otros diez, y se puede hacer limpieza de la misma en forma total. Es lo más simple y seguro que hay”.

En torno del negocio de venta de calesitas y carruseles a nivel nacional e internacional, Dalmaso aseguró que “la Pandemia mató a este negocio. Hoy no puede ofrecer nada a nadie, y se estamos viendo cerrar mi fábrica”.

No obstante la mala noticia que significaría que una de las dos únicas fábricas argentinas de calesitas y carruseles llegara a cerrarse, Dalmaso tiene aún esperanza de continuar trabajando más allá de todo lo que viene viviendo junto con su familia.

“Ahora nos surgió una idea, y esto nos podría llevar incluso a tener que vender nuestra vivienda familiar para que con ese dinero podamos construir un carrusel tipo parisino, que sería una novedad para toda Latinoamérica porque no hay y hasta se podría llegar a exportarlas”, se atrevió a decirnos en la entrevista.

Este calesitero rosarino comentó que ese carrusel parisino actualmente puede llegar a costar unos 300 mil dólares para traerlo a la Argentina, “pero como aquí bajó el costo de la mano de obra se podría construir para nosotros y para exportar”, aclaró.

Por otra parte, Dalmaso pidió mayor apoyo del Gobierno nacional para con las Pymes en general y, en ese sentido, contó que actualmente deben pagar un 10 por ciento en concepto de retenciones.

“Nosotros tenemos que competir contra los chinos en carruseles chicos, ni contar con Estados Unidos y Europa que hacen los más grandes, pero los chinos te sacan de competencia por sus bajos costos. Por eso pedimos apoyo al Gobierno nacional para con las Pymes”, aseveró finalmente.

Esta nota de color demuestra una vez más que las posibilidades de exportación de la Argentina no se circunscriben únicamente con la venta de granos y, en mucha menor cuantía, la carne.

Tenemos otros nichos desde donde podemos exportar otros productos, como el diseño y construcción de calesitas y carruseles, por dar un simple ejemplo. Pero para eso hacen falta políticas de exportación más agresivas desde la Casa Rosada y que estén acompañadas de un sistema impositivo mucho más benigno y no tan complicado como el actual en el país. (Jackemate.com)

 

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