Por Ricardo Marconi (*)

Luego de deshacerse de sus rivales y de controlar al alcalde, al jefe de policía y al 60 por ciento de los policías, Alphonse Capone continuó enriqueciéndose gracias al tráfico ilegal de bebidas alcohólicas, ocasionado por la Ley Seca y a través de una red clandestina de salas de juego.

En 1927, la fortuna de Capone ascendía a cien millones de dólares y sus propiedades estaban a nombre de terceras personas, aunque vale aclarar que debido a ello no hizo la correspondiente declaración de renta y eso precipitó su caída.

En el referido año, se promulgaron nuevas leyes que le permitieron investigar a Capone por evasión impositiva desde la Agencia de Prohibición que estaba a cargo de Eliot Ness y por el agente de la Unidad de Inteligencia del IRS Frank J. Wilson, quien fue capaz de hallar recibos que relacionaban a Capone con ingresos por juego ilegal y ‘testaferrato’, así como la evasión de impuestos.

El traidor

Al Capone y Eliot Ness libraron batallas en la fría Chicago

Eliot Ness se hizo famoso por la serie “Los Intocables”, pero el que permaneció en las sombras fue el traidor en la banda de “Caracortada”, como se lo conocía a Capone: El abogado Edward J. O’ Hare, quien le servía de asesor en sus negocios y que actuó como agente encubierto, permitiendo descifrar la contabilidad el mafioso.

A la vez averiguó que el jurado que debía dictar sentencia sobre Capone había sido sobornado, por lo que el juez del proceso –Wilkerson-, ordenó reemplazarlo por otro a mitad del juicio. Al Capone logró vengarse e hizo que asesinaran a O’ Hare en 1939.

Culpable

En 1931 en el proceso Capone fue declarado culpable un 17 de octubre, en cinco de los 23cargos y sentenciado a 11 años en una prisión federal.

Fue, en principio, enviado en 1932, a la cárcel de Atlanta, pro el gánster era capaz de controlar desde allí sus negocios, motivo por el cual se decisión reenviarlo a la isla de alcatraz, en agosto de 1934.

Allí era controlado exhaustivamente y se había prohibido que se contactara con el exterior. Finalmente se revocó la Ley Seca y debido a ello su imperio comenzó a decaer.

Su único entretenimiento era el de tocar el banjo hasta que comenzó a mostrar signos de demencia debido a que sufría de sífilis sin tratar porque, curiosamente, tenía miedo a las inyecciones.

Pasó gran parte de su reclusión en el hospital de la prisión y finalmente, en razón de sus problemas de salud, fue liberado el 16 de noviembre de 1939.

No podía caminar, decía incongruencias y se babeaba descontroladamente, razón por la cual fue a vivir a una modesta propiedad de Palm Island en Miami Beach, Florida, donde lo controlaba su esposa.

El 21 de enero de 1947 sufrió un derrame cerebral y murió cuatro días después de neumonía en su bañera.

Fue enterrado en el cementerio de Mount Carmel, al oeste Chicago, junto a los restos de su padre y su hermano. En su lápida se puede leer: “Jesús mío, ten compasión”. (Jackemate.com)

 

(*) Licenciado en Periodismo – rimar9900@hotmail.com

 

 

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