Como hace casi 50 años atrás, cuando Estados Unidos se retiró de Saigón, la capital de la entonces Vietnam del Sur se entregó a las tropas comunistas de la Vietnam del Norte de Ho Chi Minh, este domingo cayó Kabul frente a los efectivos del talibán.

Los hombres del talibán rodean a la ciudad capital afgana mientras se inician las negociaciones para “una pacifica rendición”, según el vocero talibán. Afganistán está en manos del talibán nuevamente como antes de la llegada de la OTAN, especialmente de los Estados Unidos y del Reino Unido.

“No habrá revanchas”, prometen. “No habrá ataques a la ciudad. No va a haber ningún problema en la ciudad”, anunció el Talibán, sin que hubiera una batalla en la ciudad.

Los talibanes dijeron que tomaron el control del Palacio presidencial en la capital afgana de Kabul, y que pronto declararán el establecimiento del Emirato Islámico de Afganistán, de acuerdo con reportes periodísticos.

El presidente de Afganistán, Ashraf Ghani, abandonó este domingo su país, y se dirigió a Tayikistán, según ha confirmado asesores cercanos del mandatario a la cadena india WION News, sin dar más detalles.

No se sabe si estará presente en las negociaciones entre Estados Unidos, el gobierno de transición afgano y el talibán en Doha, en Qatar.

Dos comandantes ocuparon el palacio presidencial, donde esperan una transferencia del poder y no un gobierno de transición, como habían anunciado. Los milicianos buscan frenar los saqueos a los comercios.

Hay, al menos, 40 heridos internados en los hospitales por estos enfrentamientos. El Talibán exigía la renuncia del jefe de estado afgano, que no participará en las negociaciones en Doha, según Tolo News, la agencia afgana.

Afganistán

El talibán rodeaba la ciudad de Kabul mientras se inician las negociaciones para “una pacifica rendición”, según el vocero talibán. Afganistán ha quedado en manos del talibán desde esta mañana. “No habrá revanchas” prometen. “No habrá ataques a la ciudad” anunciaron.

El cielo de Kabul, como en otrora el de Saigón, se llenó de helicópteros norteamericanos

Pero los incidentes y los saqueos de comercios forzaron a los talibanes a ingresar a la ciudad por la tarde de este domingo.

Los dueños de locales y en los mercados comenzaron a disparar contra los saqueadores mientras aumentaba la tensión y los extranjeros se protegían en el aeropuerto. Los peores combates se desarrollan en la zona de Qarabagh, según la oficina de emergencias de Kabul.

Caos en el aeropuerto

Estados Unidos controla hasta ahora la torre de control del aeropuerto de Kabul, como en su momento lo hizo sobre los cielos de Saigón mientras extraía gente desde los techos de su embajada para transportarlos a sus barcos.

Pero los ciudadanos estadounidenses han sido alertados de que “la situación en Kabul está cambiando rápidamente. “Hay disparos en el aeropuerto” y les piden que “busquen protección”.

El gobierno norteamericano ha convocado a todos los aviones militares de todo el mundo para facilitar la operación de evacuación. Los aviones comerciales no están bajando porque tienen prioridad los militares en estas horas. Los afganos se sienten abandonados a su suerte.

Afganistán, tras el triunfo del Talibán, regresa a sus más oscuros años. Como si no hubieran pasado 20 años desde la ocupación occidental, el talibán llegó a la capital. Los negociadores talibanes se dirigen al Palacio presidencial para preparar la transferencia de poder.

Las tropas del gobierno se rindieron y centenares de soldados están recibiendo una carta de amnistía del Talibán en las ciudades donde lo combatieron. Es inminente la renuncia del presidente Ghani hacia un gobierno de transición.

Una delegación del gobierno afgano se reunirá en Qatar con los talibanes para una transición pacífica, según anunció el gobierno afgano esta mañana.

Como en Saigón

El cielo de la capital afgana está atravesada por helicópteros, que evacuan la embajada norteamericana hacia el aeropuerto, la única vía de salida. Los diplomáticos norteamericanos queman documentos. Saigón otra vez, con los mismos dramas y caos.

Los guardias abandonaron la ‘Green Zone’ (zona verde), que protegía las residencias de los occidentales. Los afganos que trabajaron para los occidentales se sienten abandonados, mayoritariamente en el caos.

El negociador del Talibán se dirige al palacio presidencial para preparar “una transferencia de poder pacíficas”.

Miles de afganos corren a los cajeros de los bancos a buscar su dinero y a las oficinas de visa. Veinte años después de la ocupación, el Talibán le ganó la guerra a Estados Unidos y la OTAN.

Estados Unidos y Gran Bretaña organizan una evacuación en la urgencia. Las fuerzas afganas se rindieron o se pasaron a las filas del Talibán.

Las ciudades provinciales fueron cayendo una a una. Kandahar, Herat, Mashar al Sharif y Jalalabad se rindieron, junto a sus señores de la guerra. En Herad, Ismail Khan, el señor de la guerra que defendió la ciudad y ex aliado del Talibán, ha sido detenido.

Una evacuación caótica

Los gobiernos occidentales se preparan para evacuar a los ciudadanos del país. Gran Bretaña envió 600 soldados. Estados Unidos decidió finalmente mandar 5.000 soldados para la evacuación y amenaza con bombardear si el Talibán amenaza los intereses americanos. Los norteamericanos han tomado control de la torre del aeropuerto.

Pero este caos comenzó después de que Estados Unidos retirara sus tropas del país, en virtud de un acuerdo alcanzado el año pasado entre la administración del expresidente Donald Trump y los talibanes. Ellos prometían la paz a cambio de la retirada. Pero no cumplieron.

Una gigantesca crisis humanitaria está en marcha, con enormes repercusiones para la presidencia de Estados Unidos y Europa y su política migratoria. Miles de desplazados que llegaron a Kabul ahora huyen al campo.

La población tiene miedo a las represalias. El país se divide entre los que están felices con la llegada del Talibán y los que quieren huir del país y no pueden.

El temor es la violencia, la revancha, que no cumplan su palabra. El miedo es que los milicianos se venguen en Kabul, sin escuchar a los diplomáticos talibán. Ellos llegaron a Kabul listos para combatir, no para hacer la paz. Ese es el punto de tensión en estas horas.

Las fuerzas gubernamentales no existen más. Se rindieron. Nadie va a pelear por este gobierno o los occidentales. No tiene sentido. Deben salvar su vida y la de su familia.

El Talibán ya está en Kabul. Se escuchan disparos en Kabul, pero las fuerzas de seguridad insisten en que “la situación está bajo control”, según la oficina presidencial. Un periodista de Sky News estaba transmitiendo en vivo, cuando detrás de él apareció el talibán y los vio pasar frente a su hotel.

El ejército afgano desapareció

Las fuerzas del gobierno se rindieron en la base de Bagram, el mayor centro de operaciones de la OTAN hasta su retiro. La abandonaron 15 días atrás, en medio de la noche, y dejaron allí 5.000 presos insurgentes en manos de las fuerzas del gobierno.

El Talibán está anunciando que los extranjeros pueden quedarse o irse vía el aeropuerto, pero deben registrar sus nombres en la administración del Talibán.

El talibán avanzó hacia Kabul vertiginosamente, con los buenos pertrechos abandonados por la OTAN y Estados Unidos en su retirada. Jeeps Humvees, blindados, cañones antiaéreos, artillería, tanques, fusiles M16 y municiones.

En las bases de donde huyeron o se rindieron las fuerzas pro gubernamentales y las ciudades caídas, los milicianos han encontrado aviones, helicópteros que no funcionan y jets.

Después de tomar Kandahar, la segunda ciudad de Afganistán y la antigua capital del régimen talibán, los insurgentes avanzaron hacia la provincia de Logar. Asaltaron la capital provincial Puli Alam, tomaron el cuartel general de la policía y liberaron a cientos de prisioneros de la cárcel local.

El avance relámpago de los talibanes provocó la caída de al menos una docena de ciudades importantes, en manos de los insurgentes en solo una semana.

El Talibán comenzó su ofensiva en el campo, avanzó sobre las capitales provinciales. El temor es que la evacuación no se consiga, que el Talibán bombardee el aeropuerto, que es la única puerta de entrada y salida de Afganistán.

El miedo es que se produzca un caos como en Saigón. La embajada se ha transferido al aeropuerto. Quedarán 50 personas ocupándose de los que hay que evacuar. Los helicópteros van y vienen entre la embajada y el aeropuerto.

Jalalabad, la ciudad donde Osama Ben Laden pasó sus últimos días, fue ocupada esta mañana por el Talibán. Rodeaban la plaza en sus camionetas técnicas, armados hasta los dientes y con sus banderas blancas flameando al viento. La gente los filmaba, los típicos taxis tuk-tuk se detenían. Los automovilistas frenaban.

Cómo será Afganistán

El mundo ha cambiado en 20 años. Antes el Talibán no permitía la televisión, las imágenes, la educación femenina. Hoy ellos utilizan videos y las redes sociales. Se debe esperar como se refleja la evolución del mundo en el terreno.

Los salones de belleza de Kabul ya han sido forzados a pintar sus vidrieras de negro. Ellos han asegurado que mantendrán el derecho a la educación de los niños.

La población está dividida. Están los que resisten y se quedan en sus casas. Están los que temen las masacres de los talibanes y se esconden o huyen, si pueden. Tratan de pasar a Irán con pasadores. Las fronteras están controladas por el Talibán.

El talibán llega a cada ciudad con listas de colaboradores, a los que convocan. Se han denunciado masacres, decapitaciones, robos y secuestros de chicas como esclavas sexuales. La gente tiene pánico por su comportamiento brutal.

A medida que las fuerzas gubernamentales se iban derrumbando, y las ciudades cayendo, los talibanes parecen haber adoptado una línea más suave. Le ofrecieron una carta de indulto a las tropas, que se rinden.

La táctica ha sido eficaz. Allí está el secreto de la aceleración de su ofensiva, esta caída rápida de Kabul. Los soldados entregan las armas a cambio de su vida, mientras que oficiales ya han huido para salvar a su familia.

La amnistía está en funciones, pero nadie sabe por cuánto tiempo. Los pobladores creen que más tarde, cuando las cámaras se vayan, matarán a quien quieran.

No hay alto al fuego

Esta condición inquieta a los que deben ordenar la evacuación y a las aerolíneas comerciales, que han interrumpido los vuelos y circunvalan el aeropuerto de Kabul.

Las fuerzas afganas pro gobierno estaban bien entrenadas, pero no podían recibir ni municiones, ni comida ni refuerzos ni apoyo aéreo.

La rendición se volvió el camino inevitable. Desde el 2014, 45.000 fuerzas del gobierno han muerto peleando a una fuerza del talibán de 75.000 hombres.

El grupo siempre ha rechazado la legitimidad del presidente Ghani, descartándolo como “un títere estadounidense”. En marzo, el gobierno rechazó un acuerdo de distribución de poder de Estados Unidos.

Los talibanes consideraron la última oferta de Ghani como “un signo de desesperación”, después de una serie de devastadoras derrotas militares esta semana, cuando los insurgentes se acercaban a Kabul aceleradamente.

Por primera vez, ni la OTAN ni Gran Bretaña no están de acuerdo con el presidente Joe Biden y su decisión de retirarse. Lo sienten como una humillación para sus fuerzas, para los militares que murieron en vano defendiendo un estilo de vida y para los afganos, que arriesgaron su vida defendiéndolos.

La retirada estadounidense de Afganistán es un “error” y “conducirá al resurgimiento de al-Qaeda, que representa una amenaza para Occidente”, advirtió el secretario de defensa británico, Ben Wallace.

Wallace dijo que Occidente “probablemente pagará las consecuencias” de la decisión de retirarse de Afganistán. Señaló a Donald Trump, el ex presidente de Estados Unidos, con un dedo crítico y describió un acuerdo que hizo con los talibanes sobre la retirada como “podrido”. El Parlamento británico ha sido convocado de su receso para discutir la crisis en Afganistán. (Clarin/Agencias/Jackemate.com)

 

 

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