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Por Ricardo Marconi (*)

Las tropas rusas se retiraron de la planta nuclear de Chernobyl, según fuentes gubernamentales de Ucrania, debido a que estuvieron recibiendo dosis significativas de radiación desde el momento en que ocuparon el lugar en los primeros días de la invasión a dicho país.

Todo comenzó a notarse con mayor aceleración a partir de que los efectivos de menor rango ruso comenzaron a cavar trincheras en terrenos altamente contaminados, según informó la compañía de energía del estado ucraniano, mientras se intensificaban por ese entonces los combates casi cuerpo a cuerpo en las afueras de Kiev.

El operador Energoatom no dio detalles sobre el estado de salud de los soldados rusos evacuados ni sobre el número de afectados en la zona de exclusión de la planta, donde en 1986 se generó el peor desastre de contaminación nuclear del mundo.

Soldados rusos entraron en pánico 

El gobierno ucraniano tendría información sobre que las tropas afectadas rápidamente por la contaminación habrían entrado en pánico cuando comenzaron a sufrir las primeras consecuencias médicas, expresadas en síntomas y exigieron ser trasladados del lugar, incluso corrió la insistente versión de que algunos se habrían escapado cuando comenzaron a producirse fallas operativas que habrían generado la propagación de radiaciones.

Es de hacer notar que el mantenimiento del lugar lo tenía a su cargo la fuerza laboral existente en la planta, aunque los trabajadores sufrían graves presiones de los soldados rusos y la extensión de turnos sin cambios de empleados, lo que podría producir errores de magnitud por cansancio operativo.

Esos trabajadores eran los que tenían a su cargo la supervisión del almacenamiento seguro de las barras de combustible nuclear utilizadas y las ruinas sepultadas en concreto del reactor que explotó.

La central nuclear de Chernobyl con uno de sus costados destrozados por los bombardeos rusos

Los militares rusos dejaron de controlar la situación y existen riesgos que se produzcan efectos no deseados de gran alcance, por lo que la zona de la planta debe ser desmilitarizada de inmediato.

La vicepresidenta de ucrania, Iryna Vereshchuck escribió de manera urgente una carta al secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, Guterres, pidiendo asistencia por la gravedad de los hechos que están aconteciendo.

Acusación rusa 

El gobierno ruso, en el colmo del caradurismo, acusó a Ucrania de atacar con helicópteros un depósito de combustible en territorio ruso.

Por otro lado, autoridades ministeriales ucranianas señalaron que algunos colectivos que estaban dirigiéndose a Mariúpol para rescatar civiles, fueron retenidos en un puesto de control soviético y confiscaron 14 toneladas de ayuda humanitaria, cuyo destino, era Melitopol.

Guerra psicológica          

En otras columnas de Jackemate.com hemos expuesto minuciosamente cómo funcionan cuerpos militares dedicados de lleno a la guerra psicológica.

En este caso, precisamente, debemos dar cuenta de la labor que estarían desarrollando en ese sentido agencias occidentales sobre terreno ucraniano sobre fuerzas militares rusas lideradas por Vladimir Putin, al que reconocen un experto en el tema en la época en que se desempeñaba como espía de menor rango en la KGB.

Los aliados están mostrando al mundo a un ejército ruso desmoralizado, empantanado en terrenos movedizos por no tomar medidas preventivas suficientes sobre su maquinaria militar y exhibiendo las graves pérdidas en el campo de batalla con miles de hombres abatidos y abandonados en el campo de batalla, al punto tal que sus cuerpos en descomposición sirven de alimento de alimañas y todo tipo de animales que la población de pequeñas ciudades debió abandonar ante la agresión rusa.

Simultáneamente, las agencias de inteligencia dan cuenta de una creciente tensión política en el interior del Kremlin por el mal asesoramiento que se le está brindando a Putin, el que está dando, hacia adentro de su país una imagen de aislamiento, impidiéndole ello tomar determinaciones sobre la marcha de la guerra.

Parece ser que las evaluaciones de inteligencia son irritantes para el presidente de la Federación Rusa, quien sospecha que las agencias europeas de inteligencia han conseguido introducirse profundamente en sus manejos bélicos y en la política interna del Kremlin, lo que habría sorprendido a algunos espías veteranos de Rusia que entienden han sido infiltrados.

Es una situación difícil de asumir para Putin y sus profesionales de inteligencia, quienes están “nerviosos”, según Steve Hall, un experto ex jefe de Operaciones en Rusia de la CIA, en declaraciones a un medio de comunicación estadounidense.

Los conocedores del tema inteligencia saben que su trabajo se alimenta de los hechos que conoce la comunidad encubierta y este elemento, fundamental, no está pudiendo ser evaluado por los líderes rusos, que se ven obligados a adivinar de donde viene fluyendo la información secreta hacia Occidente.

La inteligencia occidental está analizando minuciosamente la posibilidad de que los generales rusos –que están quedando vivos-, estén preparando un asalto en regiones del este de Ucrania, donde Moscú se dedica a matar civiles en un acto de cobardía militar incomprensible y que sólo se justifica en la creación de generar temor, o para intentar unir zonas penosamente controladas por Rusia con Crimea para producir un corredor directo al Mar Negro.

Soldados faltos de moral” 

“Hemos visto a los soldados rusos, faltos de armas y de moral, negarse a cumplir las órdenes, sabotear su propio equipo e incluso derribar accidentalmente sus propios aviones», dijo Fleming, que dirige el GCHQ, el equivalente británico de la Agencia de Seguridad Nacional.

La franqueza de Fleming fue extraordinaria viniendo de un importante jefe de la agencia de espionaje. Pero se está reflejando en Estados Unidos, donde este miércoles hubo nuevos informes que abrieron una ventana a la guerra y al círculo íntimo de Putin.

Fuerzas militares asustadas 

La directora de comunicaciones de la Casa Blanca, Kate Bedingfield, dijo entonces ante las cámaras que los asesores del líder ruso estaban «demasiado asustados para decirle la verdad». Dijo que ahora había una «tensión persistente» entre Putin y su liderazgo militar.

Vale acotar que al igual que con los mensajes previos a la invasión, está claro que Estados Unidos no quiere que los rusos puedan crear una narrativa propia dominante sobre la guerra mediante la desinformación.

Guerra fallida 

Producir una imagen de una guerra fallida también ayuda a mantener el apoyo a la dura postura occidental contra Putin. También puede mejorar la moral entre los ucranianos que están resistiendo el ataque de Rusia. Y da a los líderes occidentales una apertura política para argumentar que sus políticas están funcionando mientras gestionan la opinión pública sobre la guerra.

Finalmente, es importante indicar que el jefe del Mando Europeo de EE.UU., el general Tod Wolters, dijo en una audiencia en el Senado esta semana que podría haber una brecha de inteligencia que llevó a EE.UU. a sobreestimar la fuerza de Rusia y subestimar las defensas ucranianas.

Pero incluso ese descuido no hace más que subrayar la sorprendente mala actuación de las fuerzas rusas y llamar la atención sobre ella, lo que hace avanzar aún más los objetivos de Occidente. (Jackemate.com)

 

 

(*) Licenciado en Periodismo – Postítulo en Comunicación Política

 

 

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