Por Ricardo Marconi (*)

“Asistimos a años de avances hacia la paz en Medio Oriente, hasta que el período de violencia se desató nuevamente en setiembre de 2000. Irlanda del Norte fue pacificada, aunque no logramos que nuestros esfuerzos condujeran a la captura de Osama Bin Laden y de otros altos jefes de Al Qaeda. Sí conseguimos destruir más de veinte células e impedimos importantes ataques proyectados para el fin de semana del milenio 1999-2000”.

Nancy Soderberg, ex consejera de Política Exterior de Bill Clinton

“La enorme concentración de recursos en la lucha antiterrorista, a expensas de otros problemas de seguridad como el enfrentamiento contra las mafias, es consecuencia de una mala gestión económica”, estimaron especialistas en ese tipo de conflictos durante la administración del expresidente George W. Bush.

En la primera ex gestión presidencial aludida (Bill Clinton), todos los sondeos de opinión realizados en Irak, desde la concreción de la invasión, marcaban que la corrupción y el crimen -en ese orden-, compartían con el terrorismo el primer lugar en la lista de las preocupaciones ciudadanas.

Los datos ofrecidos, espero, permitan al lector armar un rompecabezas en el que   el crimen organizado se agrega en un planeta globalizado.

Diferencias que iluminan 

Entre el terrorismo y las mafias existen diferencias que iluminan la actitud estadounidense ante estos fenómenos. La primera disparidad que surge, instantáneamente reside en los objetivos. El terrorismo lucha por el poder o el triunfo de una idea; las mafias persiguen el lucro.

Ahora las mafias ejecutan acciones terroristas, de manera puntual como respuesta a la represión estatal. De idéntica manera existen entes políticos que degeneraron en la práctica criminal.

El terrorismo se propone la destrucción del sistema contra el que lucha y, consecuentemente, se sitúa fuera de él. Por el contrario, las mafias viven del sistema, en tal medida que terminan constituyendo un engranaje más.

Hay otra diferencia que tiene que ver con el funcionamiento: las entidades mafiosas: nacen y crecen en secreto. Sin embargo, la clandestinidad es infranqueable para las mafias, mientras que para el terrorismo sólo es un paréntesis entre dos exposiciones públicas que se traducen en atentados, de reivindicaciones o de propaganda de la doctrina.

En la mafia la clandestinidad es intrínseca en su naturaleza, al punto tal que se niega públicamente su existencia y en sus actuaciones tiende a negar y hasta borrar su recuerdo.

El terrorismo debe manifestarse cada cierto lapso y está obligado a causar impacto pues su justificación última consiste en obtener reconocimiento público de cualquier tipo, incluso mediante el horror y el miedo.

Un territorio dominado por el terrorismo es un lugar caótico, peligroso, sujeto al desorden, inhóspito. Un territorio mafioso puede llegar a ser un oasis de prosperidad capitalista, tranquilo y encantador. En el primero nadie puede ignorar la existencia de la amenaza y la muerte constante y, en el segundo, el turista no percibe la existencia de la Cosa Nostra. En lo expuesto consiste el abismo que separa una entidad integrada socialmente e invisible (mafias) de una amenaza exterior y visible (terrorismo)

La existencia de la cosa Nostra en Sicilia y, más tarde, en Estados Unidos fue negada durante una centuria como entidad formal desde su nacimiento en el siglo XIX hasta los años ochenta. Los arrepentidos y los maxi procesos de la década del ochenta consiguieron rajar el muro de la negación.

Atentado del 11/S 

Tras el ataque del 11 de setiembre del 2001, el Ejército Islámico (EI) alertó a sus “sucursales” en Libia, Egipto, Yemen, Afganistán, Nigeria y Filipinas para continuar su lucha en el campo de batalla virtual, mediante como enseñar a construir bombas. [1]

Tras el ataque, Estados Unidos admitió las carencias del sistema de información interna y del FBI, dirigido por Robert Mueller, quien puso en marcha una profunda reforma de su estructura y objetivos.

La reforma delegó al rango de sexta prioridad la lucha contra las organizaciones criminales nacionales y transnacionales como la Cosa Nostra y las otras mafias existentes en EE.UU., que de hecho obtuvieron el campo libre para prosperar con relativa impunidad.

De esta forma se decidió repeler y atacar a las organizaciones terroristas que más se ven y por ende son más fáciles de detectar. Rafelle Cutolo, el jefe de la Nueva Camorra Organizzata (NCO), en la ciudad de Nápoles, se aprovechó del dejar hacer del prefecto de la policía de la ciudad, que supuso que “en definitiva terminarán matándose entre ellos” [2] y terminó sucumbiendo ante el desarrollo de un proyecto criminal que constituyó en esa ciudad su plaza más fuerte.

La tendencia al rechazo 

Los psicólogos saben a qué me refiero cuando menciono una de las teorías de ese campo en el que se demostró, hace tiempo, que el ser humano tiene una clara tendencia a rechazar los fenómenos nuevos, molestos, amenazantes e incontrolables, para centrarse en lo que resulta familiar, conocido y controlado.

Los antropólogos saben también que cuando un animal se sabe inferior y quiere evitar una pelea perdida de antemano “mira por encima del hombro a su rival”. Un mono viejo desvía la mirada de un antagonista más joven y el Estado mira hacia otro lado en la cuestión mafiosa como una forma de huida y, al final, acaba por imponerse la jerarquía real de los poderes [3].

Escribo esta última frase y pienso –obviamente salvando las distancias-, lo que está ocurriendo en mi querida Rosario.

La era de la ideología estaría dando paso, aunque en forma no tan discreta a la era criminal. Es ya innegable que la sombra de la guerra contra el terrorismo oscurecerá ese nuevo horizonte durante mucho tiempo, pero cuando concluyan las ilusiones ideológicas, los verdaderos poderes se habrán instalado con su rostro depredador. Ello se dará de una manera lenta pero inevitable y, obviamente dolorosa.

Los ciudadanos simples saben –ya que lo sufren diariamente-, que los gobernantes tienen una escasa clarividencia sobre el futuro y como los primeros también se dejan deslumbrar por espejismos, ya que se centran en los sucesos ruidosos, emotivos, visibles y coyunturales.

Y por ese motivo el disimulo, la discreción y la invisibilidad escapa a la percepción periodística. La ilusión beneficia a las mafias que tienen la habilidad de pasar por debajo del radar de los medios y del Estado.

El crimen es un elemento revelador que incrementa las características negativas de nuestra época plena de anomia, materialismo y la indiferencia ha sido y sigue siendo un tema de estudio.

La ceguera ante esos tres elementos llega a ser objeto de culpabilidad cuando se sabe que el crimen organizado es uno de los protagonistas más importantes de los conflictos modernos, que no son militares sino civiles y por ende criminales.

En esos días, en que –a modo de ejemplo-, era objeto de titulares internacionales el intento de golpe desencadenados en Haití, valía apuntar, como recordatorio, lo sucedido en febrero de 2004 cuando Jean Bertrand Arístides, primer presidente de Haití elegido democráticamente, huyó del país a causa del estallido conjugado de una rebelión armada y de las presiones de la comunidad internacional.

La situación fue la respuesta de una oposición cansada de los métodos dictatoriales de un presidente elegido en las urnas. En realidad, Arístides había convertido a Haití en un narco-Estado y los rebeldes también tenían fuertes intereses en el tráfico de cocaína procedente de los carteles colombianos.

Luego de tanto tiempo, otro presidente bananero –nunca mejor en este caso como ejemplo-, fue asesinado tras las órdenes de un individuo que pretendía hacerse del poder pagando a sicarios contratados. Horas después una nueva versión insistente y grave, por cierto, puso en superficie la versión de que la DEA habría tenido algo que ver con el homicidio.

Surge desde el vamos una pregunta –casualmente la misma que en el caso Arístides-, ¿Qué buscaban los sublevados, la libertad de Haití, o modificaciones en el reparto de la renta criminal originada en el tráfico de drogas?

Ignorar en lo señalado con respecto a Haití como un parámetro mafioso conduce a callejones sin salida, ya que las mafias tienen en diversos países, la capacidad de condicionar sectores cruciales de la vida pública.

Tras la Segunda Guerra Mundial, en términos globales, existió un importante crecimiento comercial en el orbe en lo que concernía al comercio, la inversión y la creación de la riqueza, la que estaba distribuida de manera desigual. En esos barrizales, la supervivencia económica a menudo pasaba por utilizar un arma para robar lo que se pudiese.

Para dar un ejemplo concreto, podemos mencionar que el botín, que las unidades paramilitares se llevaron consigo tras destrozar ciudades y poblaciones en Bosnia y Croacia, se empleó como capital para fundar enormes imperios criminales. [4]

El inmenso poder en los Balcanes 

Políticos, autoridades políticas, policías y organizaciones no gubernamentales nunca quisieron explicar que hay detrás del inmenso poder obtenido por el crimen organizado en los Balcanes.

Lo obtenido con los productos traficados en los Balcanes permitió generar elementos que fueron negociados en Rusia, África, India, China, la Unión Europea, Oriente Medio, Estados Unidos, Japón e incluso Sudamérica.

Ello facilitó establecer una nueva ruta de la seda, que es una especie de autopista de la delincuencia que se conecta con Afganistán. Por allí se transportan, de manera ágil y rápida personas, narcóticos, divisas, animales de especies en peligro de extinción y alhajas preciosas, finalizando el camino en EE.UU.

Jon Winer fue el estratega de la administración Clinton que enfrentó la delincuencia organizada y quien, en El Salvador, detectó la tendencia de utilizar el tráfico de armas para ganar dinero en gran escala, armando bandas de delincuentes que en ese país se dedicaron a los robos de autos, viviendas y hasta secuestros.

Cuando se terminan los enfrentamientos entre las bandas, es la sociedad la que se encuentra al fin del camino ante un mundo en ruinas económica y a una sociedad dominada por jóvenes llenos de testosterona y desocupados, quienes si no obtienen un trabajo reciben la tentación de asociarse en bandas delictivas.

Lo enunciado se está viendo con claridad meridiana en Argentina, más precisamente en la provincia de Buenos Aires y en Rosario, donde la mayor fuente de ingresos no es el trabajo formal, sino la conformación de una sociedad criminal en la que no se repara en evitar la muerte para enriquecerse o sobrevivir hasta concretar el próximo episodio delictivo.

La enorme concentración de recursos en la lucha contra el terrorismo, a expensas de otros problemas de seguridad, es consecuencia de una mala gestión crónica que se dio, especialmente, durante la gestión de la administración del expresidente George W. Bush, debido a que la corrupción y el crimen, a partir de la invasión a Irak, ocupó la preocupación ciudadana.

La economía sumergida 

La economía subterránea se ha convertido en una fuente de divisas poderosa en el mundo entero. Resulta sorprendente que dediquemos tan pocas energías a comprender como funciona y qué relación guarda con los movimientos económicos lícitos.

Y el terrorismo internacional, sin duda alguna, bebe de las mismas fuentes, aunque en función de las muertes, el sufrimiento que causa y su primitivismo, mientras que las mafias se enfrentan sin piedad por el dinero y por el poder político que tanto daño han hecho durante las últimas décadas.

La guerra antiterrorista en los campos como en las calles de ciudades

En algunos países del mundo es impensable ganar elecciones o conseguir un contrato importante si se ignoran las relaciones de fuerzas. Ello puede indignar al ciudadano de a pie, pero la realidad muestra que los escrutinios políticos no sólo comprometen a electores, partidos, candidatos y programas, aunque vale dejar claro que estos últimos ya casi no existen en Argentina.

Sí están presentes siempre los mercados económicos que se equilibran en función de la oferta y la demanda y a la competencia de los precios por lo que los actores políticos deben cohabitar con interlocutores sin escrúpulos, acostumbrados a la oscuridad.

A este menú hay que agregar la amenaza mafiosa que a la par de afectar a las libertades económicas y políticas, también se aprovechan de la gestión pública y así surgen como flores en primavera industrias tales como la recolección de residuos y su tratamiento que, en muchos casos, están en manos de mafiosos que –a modo de ejemplo-, viven al margen de las leyes que buscan paliar o eliminar la contaminación ambiental por mencionar un área puntual.

Vertederos ilegales 

Los delitos medioambientales son, frecuentemente, delitos mafiosos y podemos señalar respecto a esta cuestión que, en el 2003, Busines Week en Italia demostró que el crimen organizado controlaba el 30 por ciento de las empresas de tratamiento de residuos y poseía 705 vertederos ilegales de basura tóxica en toda Italia, los que cubrían una extensión de casi 7 millones de metros cuadrados, a los que se sumaban 4.000 vertederos de toda clase de basura.

La eliminación definitiva implica, hoy por hoy, un costo de miles de millones de dólares para hacer desaparecer en el país mediterráneo más de 11 millones de toneladas de residuos industriales, de las cuales, promedio, 300 mil son consideradas muy tóxicas.

Un solo vertedero ilegal puede haberle ganar a la Camorra un ingreso de 800.000 dólares diarios. Y a esto debemos agregar el incremento de enfermedades mortales como leucemia y cáncer en el entorno de los basurales fuera de la ley, así como la contaminación del agua y de la cadena alimentaria.

Una ironía del destino: Los mismos mafiosos que contaminan intentan –y lo logran casi siempre-, hacerse de contratos para depurar aguas y residuos. Y ya que nos referimos a Italia, podemos señalar que el saqueo de Palermo (Italia) por parte de la corrupción mafiosa, se convirtió en un modelo para numerosas ciudades italianas.

La mafia turca 

Turquía también amparó una poderosa mafia regional que según los analistas se extendió a nivel de ciudadanos de habla turca. Albania y Turquía se incorporaron a la despreocupación de las autoridades por el desarrollo mafioso y actualmente lo están sufriendo.

Además de su intrínseca peligrosidad, las grandes crisis contemporáneas causan involuntariamente, un efecto de distracción que benéfica a los poderosos y lúcidos criminales.

A modo de conclusión vale apuntar que se ha hablado suficientemente sobre las relaciones y coincidencias entre el terrorismo y la criminalidad organizada, que se ha llegado a olvidar sus diferencias intrínsecas.

El terrorismo es clandestino y subversivo por naturaleza para afirmar su dimensión política de oposición y conquista del poder, mientras que la delincuencia organizada es, esencialmente parasitaria y encubierta, siendo su naturaleza depredadora, por lo que está obligada a actuar con discreción.

La criminalidad con mayúsculas organizada entiende la ocultación permanente como un medio de supervivencia frente al tiempo y la represión.

La lógica terrorista propugna la confrontación, la criminalidad pretende la integración al sistema. El terrorismo se nutre de una luz deslumbrante, de destellos puntuales e impactantes; la gran criminalidad se asocia a las sombras. A la subversión política le gusta actuar en el escenario y al parasitismo criminal entre bambalinas y bajo un manto de discreción.

El terrorismo y las mafias revelan dos órdenes de amenazas distintos: Una es superficial y coyuntural, adaptada a los requerimientos mediáticos; la otra, soterrada es casi invisible para los observadores.

Cazadores nocturnos 

El gobierno norteamericano, ante el creciente desarrollo de las actividades terroristas, tanto en territorio estadounidense como en el exterior, decidió en 1981 poner en marcha el denominado Grupo de Cazadores Nocturnos.

Tenían la misión de conducir a los SEAL en las operaciones clandestinas y fueron sus componentes los que estuvieron en el complejo de Osama Bin Laden antes que se realizara la operación final. Las identidades de esos agentes-que trabajan de civil-, son sólo conocidas por el presidente, a los efectos de evitar represalias.

Y ya que nos referimos a ese operativo histórico, vale aclarar que el helicóptero ultrasecreto, utilizado en la captura de Laden, fue destruido por los SEAL, en razón que el aparato sufrió un accidente. Ello se decidió para evitar que otros servicios de inteligencia recuperasen la nave. Así y todo, la inteligencia pakistaní habría vendido sus restos a los espías chinos que tenían datos sobre inteligencia sigilosa.

El Estado saudita, ante el crecimiento de las actividades terroristas, encomendó al príncipe Turkial-Faisal encabezar una red de inteligencia durante, al menos, 24 años, tras lo cual actuó como embajador en EE.UU. hasta 2007.

  1. Arabia Saudita, vale dejarlo claro, construyó un muro de radicalismo sunita para todo el sur y centro de Asia, a los fines de contener a Irán, su rival chiita y, paralelamente, ofreció acuerdos de defensa y desarrollo, en lo que se consideró un doble juego.

El secuestro de Abus Avas 

El 5 de octubre de 2013, los SEAL secuestraron a Abus Avas en Libia cuando llegaba a su casa, donde habitaba con su esposa e hijos. Fue operativamente un episodio excepcional, ya que las misiones de ese tipo eran ejecutadas por un grupo específico denominado Grupo de Aplicaciones, el que trabajaba sus operativos con suma delicadeza y, obviamente, era inexistente para el mundo.

También en Chechenia, con la muerte de Aslán Masjádov, la idea de la independencia fue sustituida por la de la Yihad Universal, proclamada por Doku Umárov, un terrorista de suma peligrosidad sobre el que puso su interés la CIA, tras lo cual comenzó a combatirlo con operaciones puntuales de espionaje para detectar sus debilidades estratégicas. Obviamente a Umárov lo entornaba una mafia dedicada a la provisión de armas.

Yemen: Cólera y hambre 

La terrible situación de guerra interna casi permanente y las implicancias de la hambruna de su población más desprotegida, implicó que el príncipe Mohammed enviara aviones de combate sauditas a bombardear a rebeldes bouthis, que habían tomado el control del oeste de Yemen.

Los bouthis son originalmente un movimiento guerrillero chiita del noroeste. Ascendieron al poder en la Primavera Árabe en 2011, tras capturar la capital, Saná, en 2014. Controlaron las tres ciudades más grandes de Yemen e Irán apoyó su avance con equipo militar, incluyendo misiles.

Desde 2015, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes encabezaron una coalición en una guerra dirigida a destituir a los houthis y restaurar un gobierno reconocido internacionalmente. Dicho conflicto armado ha provocado una factura catastrófica a los yemeníes, no sólo con hambre, sino, además, provocando la peor epidemia de cólera de su historia.

En Hudaydah, la guerra se intensificaba al amanecer y al anochecer cuando los enfrentados se lanzaban proyectiles de mortero. El hospital de campaña de Yemen en la zona se llena rápidamente con heridos, cuyo número mayor corresponde a civiles, a los que se suman niños severamente desnutridos, madres alcanzadas por proyectiles y ancianos con piernas destrozadas.

En tanto soldados en pick up, a altas velocidades y zigzagueando esquivan proyectiles de francotiradores y morteros. Es un panorama desolador y mortal que sufren los yemeníes diariamente.

En el hospital de Durayhimy, combatientes heridos gravemente atiborran la sala de urgencias, mientras los médicos son vigilados por soldados armados.

En el frente de combate, soldados ataviados con sarangos se agazapan detrás de terraplenes arenosos, mientras aviones pasan zumbando y disparando armamento que le compran a los traficantes. Hasta las vacas mueren y se pudren alcanzadas por los disparos, mientras 28 millones de habitantes de Yemen dependen del puerto de Hudaydah, por donde ingresan mercaderías.

El segundo frente 

Un segundo frente se extendió 130 kilómetros al sur, en zona de aldeas donde se combate metro a metro. Es el área más mortal para los civiles y por ello se poblaron campos de refugiados en ciudades como Mokha, un pequeño puerto que era famoso por exportaciones de café, debiéndose agregar la ciudad de Khokha donde reina la anarquía y lo que más se ven son camiones militares, combatientes paseando y espías. Lo otro destacable es el edificio del hospital de la Media Luna Roja Emiratí, donde hay sólo un quirófano y una unidad de cuidados intensivos.

Los combatientes de Emiratos Árabes Unidos reciben sueldos y les dieron cohetes y vehículos blindados de 1 millón de dólares, mientras los generales dirigen el conflicto desde la relativa seguridad de Adén, mientras se preocupan por quedarse con la intermediación de la compra de armas. Aviones de combate y botes navales emiratíes golpean blancos en Hudaydah.

También hay botes navales sauditas patrullando. Sin embargo, el frente de la coalición está protegido por reclutas sudaneses. Alrededor de Hudaydah los houtíes han sembrado minas, segundas en escala, sólo después de las del Estado Islámico en Siria e Irak.

La guerra en Yemen -octubre 2018-, encabezada por los sauditas se prolongó más de tres años, matando a miles de civiles y creando lo que a ONU llama la peor crisis humanitaria del mundo.

Pero se requirió el asesinato del disidente Jamal Khashoggi, en un consulado saudita el 2 de octubre, para que el mundo le prestara atención al conflicto [5].

Mohammed Bin Salman, príncipe heredero de Arabia Saudita, bajo escrutinio por el caso Khashoggi, enfrentó un ajuste de cuentas por su implacable persecución de la guerra en Yemen. El norte de Yemen habría sido el escenario de las mayores atrocidades de ataques aéreos y el hambre más profundo. Estados Unidos respaldó con inteligencia, bombas y reabastecimiento y en junio de 20188 la guerra se centró en el puerto de Hudaydah, en el Mar Rojo, como señalamos.

ISIS modifica su organización             

En 2006 el ISIS perdió a su jefe y se modificó su nombre organizacional por Estado Islámico en Irak. Se rompió el acuerdo con Al Qaeda e inició un contraataque contra los shiítas amparados por la República de Irán. Entre 2006 y 2007 se generalizó la guerra civil contra templos shiítas y ello produjo un flujo de desplazados que terminaron siendo, en varios casos, decapitados.

Y en el período 2011/2013 la justicia francesa inició en París investigaciones por crímenes de lesa humanidad contra Bahar al Assad, basadas en imágenes logradas por un fotógrafo militar sirio que reflejó torturas, atrocidades y hambrunas con las que sometió a opositores entre los años indicados.

En Siria se libraron combates contra terroristas de ISIS

El fotógrafo logró huir de Siria, en junio de 2013, con 55 mil imágenes en su poder, en las que reflejan 11 mil casos de asesinatos. Un año más tarde (2014), los medios de comunicación internacionales consiguieron las imágenes (CNN-Le Monde-The Guardian) y luego surgieron los certificados médicos que demostraban muerte violenta, generalmente justificados con problemas respiratorios y ataques cardíacos.

Cuando el ISIS tomó Mosul, cuatro divisiones del Ejército de Irak se rindieron sin resistir. En ese ejército iraquí EE. UU había invertido 22 millones de dólares, ocurriendo lo propio en Afganistán recientemente, con un número mayor en millones de dólares y pérdida de vidas, razón por la cual Joe Biden decidió terminar con dos décadas de conflicto militar en ese territorio, situación que en el momento de concretarse esta columna todavía sigue siendo evaluado en lo que concierne a su resultado final.

Con respecto al conflicto iraquí, es de hacer notar que el ISIS trató de no hacer, en un principio, un despliegue propagandístico por su avance, con tal que no pareciera que Irán, debido a su apoyo al ISIS, era la que verdaderamente ganaba en el enfrentamiento.

Estados Unidos, invirtió en 15 años (2001/2016) medio billón de dólares y 150.000 vidas desde que se enfrascó en la guerra en Irak, mientras la insurgencia talibán, en ese tiempo, había aumentado.

El comienzo del fin 

El Pentágono, estimó en 2017 que iba a ser un año difícil para el ejército afgano y el ex presidente Donald Trump analizó enviar fuerzas a Afganistán. Actualmente, con el retiro estadounidense de Afganistán, los talibanes dieron por terminada la guerra, aunque sus consecuencias recién se notarán con fuerza en los próximos meses, ya que Afganistán se halla devastado, motivo por el cual el Estado talibán intenta mostrar una imagen internacional distinta para conseguir ayuda sanitaria y alimentaria para enfrentar una crisis que se acerca a pasos agigantados.

En tanto, China pretende aprovechar dicha situación crítica desde lo económico, mientras grupos terroristas de Pakistán y Yemen intentan ingresar a territorio afgano para refundar un paraíso terrorista que pueda ser exportado al orbe.

La evolución del Programa Iraní.  

La evolución del programa nuclear iraní se suma a este panorama, ya que constituye, por sí mismo, una cuestión de agenda mundial, en razón de su poder alternativo y por constituir una nueva estructura de seguridad en el Medio Oriente.

EE.UU. Israel gravitan en sus relaciones, ya que hay intereses distintos. Dos asuntos sitúan a Israel-Teherán en el programa mundial:

1.- El tema nuclear para que Irán no asuma su poder nuclear (bomba atómica), a cambio de soluciones comerciales internacionales

2.- El tema del terrorismo, lo que es negado por Rusia y China.

Irán sostiene que lucha contra el terrorismo sunnita, lo que no es verdad y mantiene una decisión de mantener una correlación de fuerzas internas.

Paquistaníes se mudan a Afganistán 

Como se lo indicamos, Pakistán hace lo indecible para recomponer sus relaciones con el nuevo gobierno de Afganistán, a sabiendas que varios terroristas que se asentaban en su territorio ya comenzaron a “mudarse” a la tierra de los talibanes.

Los primeros ataques suicidas talibanes tuvieron lugar utilizando camiones cargados con explosivos en zonas de gran flujo de gente.

Los terroristas llegaban a cargar hasta una tonelada y media de explosivos, que dejaban cráteres en las arterias de más de 5 metros de profundidad. La onda expansiva provocaba cientos de muertos y la destrucción total de los vehículos, así como parcial de los edificios, preferentemente en zonas del barrio de las embajadas de Francia, Alemania, Turquía, emiratos Árabes y Japón. Los ataques tenían lugar en horario pico y los más afectados eran los civiles.

La principal agencia de inteligencia afgana, esto es el directorio Nacional de Seguridad (NAS) estaba a cargo de las investigaciones. Actuaban la Red Haqqani de Pakistán, fundada por Yalandin Haqqani y la dirigía su hijo Sirayudín Haqqani.

El ISIS, acaudalados jeques y filántropos sauditas estaban financiando a los insurgentes. Un ex ministro de Finanzas talibán, utilizando el doble juego de los árabes y sauditas recaudaba fondos para los talibanes en millones de dólares, mediante el mecanismo de la extorsión, disfrazando todo con los impuestos y amenazando a familiares de los que se negaban a colaborar.

El talibán montó una ofensiva con 40.000 combatientes en ocho provincias con un costo de 1.000 millones de dólares.

Breve historia del Mullah Omar 

La muerte del Mullah Omar (2013) fue rebelada recién en julio de 2015. Había asumido el poder total en Afganistán en1996. Después de la guerra contra la ocupación soviética que se extendió entre 1978 y 1992.

Estuvo apoyado por EE.UU. y esa ayuda se extendió a otros combatientes que conformaron La Base, que luego se denominó Al Qaeda, del millonario Osama Bin Laden, abatido, aunque no se conoce oficialmente el destino de su cuerpo, para no convertir el lugar en un sitio religioso.

El lugar de nacimiento de Omar y edad no se determinó fehacientemente. Le faltaba un ojo y se mantuvo en la región límite entre Afganistán y Pakistán. Tras la invasión norteamericana escapó en motoneta que condujo su cuñado desde Kandahar a la cordillera del Hindu Kush

Fundó uno de los movimientos represivos oscurantistas más demenciales de la historia moderna. Se designó a sí mismo emir de los creyentes, es decir la autoridad máxima musulmana en la Tierra. Enfrentó durante una década a tropas de EE.UU. y murió misteriosamente en 2013.

Había sido derrocado en 2001 por la invasión a Afganistán, con el aporte de la inteligencia de Afganistán, según su vocero Abdul Hassib Sediqi. El vocero adjunto de la Casa Blanca Eric Schultz confirmó la especie.

Se dice que Omar llegó muy enfermo a un hospital de Karachi, donde –se dice-, murió de tuberculosis, siendo enterrado cerca de la frontera con Pakistán por su hijo. Los talibanes siguen divididos en tribus/milicias, pero ahora ocupando Afganistán.

Omar fue un huraño líder político y religioso. Tenía, al parecer, 53 años. Pertenecía a una familia de campesinos pobres del pueblo pastún y se crió en Kandahar, al sudoeste de Afganistán.

Estudió en una escuela religiosa cerca de la frontera con Pakistán y en la década del 80, con el apoyo de Osama Bin Laden luchó contra la ocupación soviética, donde fue herido y perdió un ojo. En 1989 se retiró de la vid pública y se recluyó en una escuela coránica, aunque volvió en 1994 a la lucha por el poder al enfrentarse a las tribus de la región.

En 1996, junto al talibán derrocó al gobierno y asumió el poder para imponer su interpretación radical de la ley islámica. Se convirtió en un sinónimo de terror. En 2002 EE.UU. lo tenía rodeado, pero logró escapar.

En 2010 un enviado suyo, con el alias Doctor Mohamad Hanif, restableció sus primeros contactos. Hanif pidió la liberación de talibanes detenidos en Washington como acto de buena voluntad y la muerte de Omar dejó trunco el proceso.

La vida talibán 

Talibán significa “estudiante del Corán” y los talibanes masacraron lo que quedaba del relativismo, prohibieron la educación femenina y las obligó a no salir de sus casas, salvo para acompañar a su esposo o hermano. Las viviendas debían tener las ventanas tapiadas. Estaba prohibida la radio, las máquinas fotográficas, la T.V. y el video porque ofendían a Alá.

La música era considerada la flauta del demonio y los deportes, porque alejaban a los creyentes de la mezquita. Destruyeron monumentos históricos, a los que calificaban de herejes.

Sus hombres dinamitaron estatuas del buda de Bayiyán, de 55 y 36 metros de altura que habían sobrevivido 1.500 años de brutalidad del hombre, alzadas justo en el camino de la seda, que unía China e India.

Bin Laden fue su protegido por el apoyo económico que le brindó y se negó a entregarlo cuando se lo acusaba del atentado del 11 de setiembre.

El talibán es una fuerza integrista, originada en Pakistán. Integra una rama minoritaria del ISLAM, el sunismo y tiene 3 siglos de antigüedad. Dentro del islam son salafistas yihadistas y se oponen los salafistas de la predicación, que remiten a tres generaciones de líderes de la religión tras la muerte de Mahoma y defienden la paz.

Forman parte de una legión de organizaciones que aplican estrictamente la Shaira como herramienta de control social. En Pakistán, este movimiento sostiene madrazas o escuelas islámicas de línea ultraortodoxa.

Vale recordar que francotiradores talibanes atacaron una universidad en la población de Charsada, cobrando 20 vidas en Pakistán y otro ataque se produjo en su momento en la escuela de Peshawar que provocó la muerte de 150 personas.

Ello ha motivado que en Pakistán se lleven a la horca a sospechosos de terrorismo luego de que se reformulara el sistema judicial. Esto ha provocado que los talibanes en ese país actúen desorganizadamente y sin responder a órdenes de comandantes que, ante la falta de fuerzas militares o terroristas convencidos, han profundizado el mecanismo de convencer a suicidas.

Muchos líderes se habían escapado a rincones remotos de Afganistán como Nangarhar y Kunar, como consecuencia que muchos murieron en Karachi, a pesar de que se ocultaron en los barrios Pashtún.

La explosión de Beirut 

No queremos concluir con esta columna sin dejar de mencionar, respecto del accionar de la mafia internacional, un episodio ocurrido el 4 de agosto de 2020 en el puerto de Beirut, oportunidad en la que se produjo la explosión de 2.750 toneladas de nitrato de amonio.

Los depósitos del puerto quedaron casi totalmente destruidos y lo propio ocurrió con los silos. Lo más terrible, sin embargo, fue la muerte de más de 200 personas.

La investigación realizada por el Proyecto de Informes sobre la Delincuencia Organizada y la Corrupción (OCCRP) reveló que el empresario Volodymyr Verbonol y sus socios estaban detrás de la empresa propietaria del cargamento.

La OCCRP señaló que la empresa formaba parte de una red que manejaba el comercio de productos químicos desde el 2000 y ocultaba sus operaciones a través de media docena de nombres comerciales y empresas fantasmas, a través de proveedores de servicios off-shore en Chipre y el Reino Unido.

Según OCCRP, la empresa formaba parte de una extensa red implicada en el comercio de productos químicos desde el año 2000. La misma ocultaba sus operaciones detrás de al menos media docena de nombres comerciales y de varias empresas ficticias, con proveedores de servicios offshore en Chipre y el Reino Unido que facilitaban las operaciones.

La empresa Savaro, que no tenía actividad registrada, fletó el cargamento de 2.750 toneladas en 2013 para enviarlo desde Georgia a una empresa d explosivos en Mozambique. El buque MV Rhosus que transportaba la carga fue detenido en Beirut y el cargamento permaneció en el lugar hasta su detonación.

De la investigación surgió que Vernobol estaba detrás de Savaro y se descubrió que la empresa formaba parte de una red empresarial que comerciaba con nitrato de amonio para explosivos, formando parte del entramado el magnate de la construcción Mykola Aliseyenko y empresa de Inglaterra, Escocia, Ucrania, Estados Unidos y del Pacífico Sur, según OCCRP. (Jackemate.com) 

 [1] New York Times. Ben Hubbar y Eric Schult.

2] Un mecanismo que muchas autoridades encargadas de las políticas de seguridad consideran la decisión de Cutolo, hasta que se dan cuenta que los “efectos colaterales” en la población son de tremenda cuantía mortal.

[3] El Hombre, animal imperial. L. Tiger.

[4] Geopolítica del crimen organizado. Jean –François Gayraud

[5] En Jacke Mate.com, en su momento se detalló el proceso que derivó en el asesinato de Khashoggi.

 

(*) Licenciado en Periodismo – rimar9900@hotmail.com

 

 

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