Por Ricardo Marconi (*)

Se considera a Locusta, una esclava romana al servicio de Agripina, quien la contrató por sus conocimientos en la preparación de venenos utilizado para matar a alrededor de 400 personas. Su final fue escalofriante.

Los historiadores tienen claro que la existencia de los ciudadanos en el Imperio Romano pasó por lo que puede considerarse un mix de avances en el campo de la cultura, así como del desarrollo intelectual.

Pero también vale recalcarlo, el desarrollo del Imperio también fue ejemplo de traiciones, actos de manifiesta brutalidad y hasta de magnicidios. Muchas obras bibliográficas han detallado, en miles de páginas, como emperadores y actores relevantes de procesos públicos perdieron de manera cruel y sanguinaria…o envenenados.

Y en este último terreno mortal, Locusta se ganó el prestigio de ser considerada “la primera asesina serial de la historia”.

Agripina, la contratante 

A los fines de introducirnos en la temible Locusta, en primera instancia, vale primero hacer referencia a Agripina, a la que todos conocían como “La menor”, bisnieta del emperador Augusto y hermana de su sucesor en el trono: Calígula.

Locusta -esclava de Agripina- fue contratada para hacer venenos

Ha sido considerada Agripina como una mujer manipuladora y extremadamente malvada, convertida en su tiempo en una figura poderosa de Roma, tras casarse con su tío Claudio, quien reemplazó a Calígula tras su fallecimiento.

De esta manera, Agripina se convirtió, al casarse, en emperatriz, en el año 54. Luego de varios años dio a luz al que resultara ser el heredero al trono: Nerón.

Hasta el menos avisado, sabe que “La menor”, tenía por objetivo en su vida: coronar a su hijo como emperador. Pero para lograr sus propósitos más oscuros debía esquivar dos obstáculos: Claudio y su hijo de nombre Británico, resultante de un matrimonio anterior del emperador con Valeria Messalina. 

La perversidad de un plan 

Tácito, el historiador, se tomó el trabajo de dedicar varias páginas a Locusta –que en latín significa langosta-, sobre la que detalló en sus Anales, que en esos años era una esclava.

Se hizo conocida por quitarle la vida a Claudio y a Británico, cuando Agripina contaba con 63 años y Agripina le comentó sus planes criminales. Locusta le entregó a la emperatriz unos polvos venenosos que esta última puso en el plato del máximo mandatario del Imperio. Claudio comenzó a sufrir vómitos y diarrea y dejó de existir el 13 de octubre del año 54 DC, luego de una larga agonía.

La muerte de Claudio permitió acceder al trono a Nerón y reemplazo a su padrastro como emperador. Británico, debido a ello, podría reclamar su derecho como heredero.

Agripina y Nerón, confabularon y requirieron nuevamente los servicios de Locusta y –según Tácito-, cuatro meses después de la muerte de Claudio, la envenenadora hizo una preparación letal que fue vertida en la bebida de Británico, en el marco de una fiesta a la que asistieron cientos de personas.

El veneno ingerido permitió en el organismo de Británico simular un ataque de epilepsia. Nerón reaccionó y afirmó que su hermanastro sufría una convulsión y dispuso que sus colaboradores lo retiraran a su dormitorio, donde los médicos lo pudieran tratar, pero ello no surtió efecto y los especialistas no lograron que sobreviviera, según la versión de Tácito.

Nerón acogió e incluso protegió a Locusta, que se consideró en el Imperio como una de las armas más letales, ya que luego de 15 años, el poder del César comenzó a peligrar por el creciente número de muertes y la persecución sistemática de cristianos, que habrían sido sentenciados con el veneno que suministraba la asesina que nos ocupa.

Predecible final 

Esta política extrema se vio agravada por el gran incendio de Roma del 64, que duró cinco días y, según relató Tácito, destruyó casi la mitad de la ciudad.

La situación económica de Roma empeoró notablemente hasta que, a principios de año 68, el militar y gobernador de la Galia Lugdunense -actual Francia-, Cayo Julio Vindex, se rebeló contra la política fiscal de Nerón.

Vindex creó una alianza con el Senado Romano y el gobernador de Hispania Tarraconense, Servio Sulpicio Galba, para llevar a cabo un golpe de Estado.

Finalmente, la presión política y militar hizo que implosionara el reinado de Nerón que, antes de ser juzgado y condenado por sus crímenes, huyó de Roma para suicidarse y dejó a Locusta sin protección.

Su sucesor fue Galba y el mismo no dudó en investigar para condenarla.

Locusta fue enjuiciada por haber matado a 400 personas, muchas por órdenes de Agripina y Nerón, pero otras por puro placer. La historia hace referencia a un juicio breve y a Locusta no se le permitió defenderse.

Se sostiene que el número real de muertos bordea los 400, entre ellos opositores políticos y altos mandos del ejército.

Fue condenada a ser encadenada y paseada por Roma, tras lo cual fue violada por una jirafa entrenada para esos fines. Y el público –según tácito-, sediento de muerte le pidió al emperador arrojarla a las bestias para que la despedazaran y así lo hizo, según los escritos. (Jackemate.com)

 

(*) Licenciado en Periodismo – Postítulo Comunicación Política

 

 

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