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Por Ricardo Marconi (*)

Al iniciar el complejo análisis de la política exterior soviética y, posteriormente, lo atinente a la invasión militar a Ucrania, dispuesta por el presidente de la Federación Rusa, Vladimir Putin, debemos señalar, en primer término, que se pusieron en movimiento -para llegar a los hechos bélicos actuales, que desencadenaron la invasión al segundo país-, las que pueden ser calificadas de fuerzas profundas. 

Esas fuerzas, sin duda, modelan la identidad nacional de los protagonistas enfrentados.

Estamos, en primera instancia, haciendo referencia a Rusia. Un país con una extensión territorial de 17 millones de km2, con fronteras exteriores extensas, limitado con otros 14 países y, por lo tanto, con una situación vulnerable al momento de tener que controlar el territorio.

Excepcionalismo 

En una primera etapa de nuestras consideraciones está el ‘Excepcionalismo’, que modifica según los períodos históricos en que los posicionamientos políticos temporales van variando, en función de las historias transitadas, llegándose a destacar, de manera preponderante, todo aquello que tuvo que ver con el zarismo, anclado en la fuerza de la iglesia ortodoxa y, posteriormente, en el socialismo y el capitalismo.

Se la considera como una tesis implícita o explícita de que un grupo humano es excepcional y, por lo tanto, queda fuera de las normas, principios, derechos u obligaciones consideradas normales.

Es, además, una creencia que da lugar a una autoimagen arraigada con fuerza, tanto en sus élites políticas como en la opinión pública.

Externalismo 

Luego se conceptualizó el manejo del Estado, teniendo en cuenta el ‘Externalismo. Se designó así a una tendencia a ubicar las causas en el extranjero, con lo que se complementaba el referido excepcionalismo, representado por causas moralmente superiores.

Se la consideró una concepción filosófica según la cual el significado de nuestras palabras y frases, así como el contenido de nuestros estados mentales internacionales están relacionados con el mundo externo.

Rusia busca, con dicho posicionamiento y con la aludida tendencia, controlar a 27 millones de habitantes, localizados en lo que la Federación Rusa considera la “zona fría” durante 8 meses al año, conocida globalmente como Siberia.

A los habitantes indicados, deben agregarse un número importante de inmigrantes ilegales y “vecinos” musulmanes que acceden a territorio ruso.

Si consideramos a otros estados como “zona ampliada” y a asiáticos y chinos, la situación poblacional y social se complejiza.

Se expone con crudeza un antagonismo con la cultura europea, ya qué se considera como política estructural en Rusia la concentración de la autoridad política imperial, con 83 territorios federales, agrupados en 8 distritos.

Analistas internacionales y docente universitaria como la doctora Emilse Calderón, sostiene la existencia de una “identidad acotada a un Estado-Nación” y considera esa situación como “un problema de identidad nacional que dejó rusos fuera de la igualdad soviética”.

Hay minorías étnicas en Rusia, con lealtad a la Constitución y una preeminencia de la religión ortodoxa, con la que coexisten el islamismo y el budismo.

La llegada de Gorbachov 

En 1985 llegó al poder, con una vitalidad renovada, Mijail Sergueivevich Gorbachov, nacido en Privólnoié –Stávropol, cerca del Cáucaso, en el seno de una familia de campesinos, el 2 de marzo de 1931.

Se trata de un abogado y político ruso que fue secretario general del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética, quien recibió el Premio Nobel de la Paz en 1990 y posteriormente se convirtió en un líder de la Unión de Socialdemócratas, un partido formado después de la disolución del partido Socialdemócrata de Rusia en 2007.

Gorbachov, que estudió en la Universidad de Moscú, ingresó en 1952 en el Partido Comunista y se casó un año después con Basisa Maksimoyna Titarenko, una estudiante de filosofía, con quien tuvo a su hija Irina.

Fue el primer licenciado en Derecho que alcanzó el cargo de secretario general del Partido Comunista. Incrementó el rol de la religión ortodoxa, lo que creció el poder político interno de la misma.

Luego de ocupar diversos cargos resonantes, en 1971 Gorbachov llegó al Comité Central del PC y en 1978 fue elegido secretario de Agricultura en el Comité Central del PC, incorporándose al Politburó a los 49 años.

Boris Yeltsin 

Entre 1991 y 1999 Boris Nikoláyevich Yeltsin ejerció el poder de presidente de Rusia y paralelamente, en 1991 y 1992 ocupó un cargo en el gobierno, siendo el penúltimo en tener el del Sóviet Supremo de la RSFS entre 1990 y 1991.

Acorazados rusos desfilando en la Plaza Roja de Moscú, la capital de Rusia

Había nacido el 1º de febrero de 1931 en Burka y falleció en el 2007, en el Hospital Central de Moscú. Estuvo casado con Naina Yeltsina a partir de 1956. Sus restos mortales descansan en el cementerio de Novodévichi.

Otro elemento a tener en cuenta en el análisis tiene que ver con las riquezas que fortificaron como potencia a Rusia. Me refiero a que es el 1º exportador de gas, el 2º exportador de petróleo y carbón y posee el 6to. Producto Bruto Interno (PBI) del orbe. Hasta la decisión presidencial de invadir Ucrania, poseía indicadores económicos importantes y que actualmente se han visto decididamente deteriorados. Incluso el 17 de abril de este año, el presidente Vladimir Putin admitió públicamente el crecimiento del deterioro económico ruso. La clase media rusa se encuentra en un estado de creciente malestar y se comenzó a notar un incremento de los menos pudientes, acompañado esto por un creciente nivel de desempleo.

Arsenal  

La doctora Calderón apuntó que “Rusia poseía en 2019 el 3º presupuesto militar de 65.102 millones de dólares, representando ello el 3,88 % de PBI”. El que se denomina Pie de Fuerza ruso estaba compuesto por 1.500.000 efectivos a finales de 2018. Y para la invasión a Ucrania, Putin acaba de convocar a reservistas y a militares de las bases enunciadas, a quienes, se estima, se enviarán a la zona del Donbass. Entre su arsenal, Rusia posee un portaviones, bases militares en el extranjero y un desarrollo industrial para la defensa, elementos que debe tenerse en cuenta.

Atlantismo 

A la política exterior rusa, desde 1992 a 1994, se la denominó Atlantismo, ya que tenía a Estados Unidos en un nivel igualitario con su eje estratégico.

Estados Unidos, en el marco del Atlantismo, debía reconocer como heredero en lo concerniente a la política internacional a la Unión Soviética y en este sentido vale recordar que hubo una cumbre de cooperación entre ambas naciones en Canadá.

Se la consideró también una política tendiente a realzar la presencia de la OTAN en Europa y ello variaba según la intensidad de una región a otra y de un país a otro, en función de una variedad de factores históricos y culturales. Allí EE.UU. dio el visto bueno, pero hubo críticas internas en Rusia.

 

Críticas y reformas 

En 1992 Rusia entró en crisis y comenzaron a generarse reformas, tallando en esos momentos temas tales como las privatizaciones, fuga de capitales, un marcado empobrecimiento, la emigración de científicos calificados, deserción en altos niveles de la Fuerzas Armadas y una marcada descomposición social.

La resultante final no se hizo esperar: Hubo un intenso debate interno contra Yeltsin y los capitales se sobrevaloraron, lo que fue aprovechado por aquellos componentes de la cúpula rusa afecta a generar riquezas personales mediante la corrupción para enriquecimiento personal de la oligarquía soviética que hoy por hoy hace lo indecible por sostenerse presionando al actual presidente Putin, quien también se ha enriquecido en sus 22 años ininterrumpidos en el poder.

Un salto en el tiempo 

No quiero hacer un salto en el tiempo, pero hay que decir que actualmente ha crecido la pobreza en la sociedad rusa y se nota la descapitalización y el incremento de fallecimientos por problemas de salud, con la “aparición” de neonazis.

Ante esta delicada situación, a nivel gubernamental se pretendió aplicar un modelo presidencialista mediante un referéndum, pero la DUMA se opuso, el Parlamento se atrincheró y finalmente se declaró un “Estado de excepción”, legalizándose el Partido Comunista.

La DUMA es cualquiera de las diferentes asambleas representativas de la Rusia moderna. En el caso de la Federación Rusa corresponde a la Cámara Baja del Parlamento.

El principio del fin del Atlantismo 

Al notarse el principio del fin del Atlantismo, Yeltsin decide llamar a elecciones legislativas y en ellas los nacionalistas triunfan, con lo que se termina todo aquello que tenía que ver con los acuerdos con EE.UU., lo que conlleva el proceso de desarrollo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte y la NATO.

Yeltsin decide enfrentar a los separatistas chechenos y se nota la desproporción de fuerzas en la que los chechenos combaten como guerrilleros para liberarse de Rusia.

La resultante es clara: El presidente ruso Yevgueni Primakov decide iniciar un posicionamiento multivectorial, a través de una nueva agenda externa para relacionarse con varios países, en un abanico destinado a recuperar a las exrepúblicas soviéticas y expresar una nueva visión del mundo.

La situación económica  

Se produce en 1998 la denominada “eclosión del efecto vodka”, con la devaluación del rublo y se solicitó una moratoria externa, apareciendo en el panorama gubernamental internacional con fuerza Vladimir Putin como sexto primer ministro.

El episodio se generó en el contexto de una desaceleración económica mundial que en el territorio soviético produjo una inflación anual en1997 del 84%.

El conflicto checheno 

La referida situación conflictiva con los rebeldes chechenos decanta en el retiro de Yeltsin y por recomendación del mismo la designación como presidente, con el 53% de los votos, de Putin.

De allí en más se inicia un proceso de modernización = sector privado +Estado.

Y se avanza sistemáticamente hacia la centralización política del poder. El Estado profundiza su autoridad con mano de hierro y avanza lo que se consideró una política exterior pragmática de Putin.

Varios temas son considerados en conjunto: Sistema multilateral, esfuerzo para lograr un desarrollo económico, la formación de un “cinturón de buena vecindad” con los países fronterizos y la decisión de defender a los rusos en los territorios extranjeros cercanos.

Reconocimientos y distanciamientos  

En este aspecto geopolítico hay varias cuestiones a considerar a mediados de 2011. Para Occidente son mal vistas las relaciones institucionales y políticas con Irán, aunque hay un reconocimiento de Estados Unidos por Kosovo.

Sin embargo, Putin se distancia de Occidente por tensiones acumuladas por el proyecto de defensa militar estadounidense y la conclusión del régimen de Libia e Irán.

Concluido el 2011, se profundiza el deterioro de Rusia con los norteamericanos y con los chinos por ejercicios militares hasta que los soviéticos nuevamente emergen con potencial internacional en el Siglo XXI.

Al que dejar claro que Rusia no compite militarmente en el área marítima y al momento de este análisis, como refuerzo de lo señalado, vale indicar que posee un solo portaviones. Sin embargo, en la guerra con Ucrania que se está llevando adelante, Putin busca ampliar el frente marítimo con el acceso al Mar de Azov. En este punto específico, vale hacer notar que Rusia le vendió a China un segundo portaviones.

Los soviéticos poseen bases militares en Siria, Crimea y en Asia Central, las que son permanentemente controladas por las denominadas Estaciones de la CIA y de la NSA, que es la mayor agencia mundial de análisis de comunicaciones en el orbe, cuestión sobre la cual ya nos hemos extendido minuciosamente en varias columnas y sobre las cuales seguiremos aportando información.

Ucrania y las incógnitas de la guerra 

La proclamada superioridad militar rusa se ha venido deshaciendo por errores y por la falta de coordinación de sus ofensivas aéreas y terrestres, la ausencia de mantenimiento de los vehículos que se utilizan para la acción directa y la de los que forman parte de la logística, a lo que se agrega la baja moral de los soldados de menor rango y la decidida contraofensiva ucraniana.

A partir del 12 de abril pasado, la operación terrestre rusa, como pudo, se comenzó a concentrar en el este ucraniano tras recibir la orden de arrasar las ciudades muy destruidas estructuralmente como Mariúpol, donde se hace referencia a más de 20.000 muertes y a la inexistencia de elementos mínimos que garanticen la vida.

Hay datos, a nivel internacional que no son expuestos diariamente en las crónicas de guerra pero que son necesarios exponer públicamente para conceptualizar los enfrentamientos militares que nos ocupan.

Los presupuestos de defensa  de los miembros de la Alianza Atlántica nos señalaron que en 2021 alcanzaron a 1.13 billones de dólares y el de Rusia llegó a 16.5, esto es cinco veces menos –70.000 millones-, aunque hay que destacar que este último imperio  cuenta con un arsenal descomunal y dichas circunstancias  mantienen al mundo a salvo, por ahora, de un apocalipsis, en el que probablemente no quede casi nada en pie y el orbe y, si ello ocurriera, la contaminación, en corto lapso, acabaría con todos los sobrevivientes.

Es necesario subrayar que Rusia dejó de arremeter con la existencia de nazis en Ucrania y ello implicaría –para los analistas-, que el presidente Zelensky no sería desplazado.

Putin, por otra parte, mantiene a pesar de las graves pérdidas militares sufridas en los frentes de batalla y en el mar, con su intención de continuar con la invasión e, incluso, prometió continuar con el uso de misiles hipersónicos.

Es que Ucrania lo obligó a tener que admitir más de 7.000 pérdidas humanas sólo al 20 de marzo pasado y los estadounidenses, mediante sus estaciones espías y las informaciones que obtienen por imágenes   afirman que el 75 de los 100 batallones rusos tácticos blindados desplegados, fueron destrozados por la artillería portátil de los ucranianos.

Y a ello hay que agregar el flujo, calificado de “lluvia de armamentos” entregados a Ucrania no ha cesado y el ánimo de los defensores no decae, mientras que soldados rusos se hieren a sí mismos para ser retirados del frente luego que ven asiduamente a caídos en batalla que son cremados y enviados a distintas ciudades de Rusia para ser entregados a familiares.

Vale cerrar esta columna que da inicio al análisis de la invasión rusa con el señalamiento de un elemento económico que está haciendo estragos en territorio ruso: La inflación a un promedio de 2% semanal, a pesar de los controles que se efectúan sobre los capitales   y la profundización de la desconexión rusa con el mundo.

Clases privilegiadas enriquecidas

El interior soviético ha empezado a desconectarse del gobierno central, tras 22 años de opresión de Putin y de las clases privilegiadas que se han enriquecido a costa de una población que subsiste sombríamente desde que conociera la humillante derrota sufrida por Moscú en Afganistán, tras una década de ocupación.

Vladimir Pozner, periodista de la televisión rusa, señaló que las relaciones entre Estados Unidos y Rusia “están en su peor momento, como en la época de la Guerra Fría, o incluso peor”.

“No se siente la amenaza nuclear como en 1962, pero sí se habla insistentemente de una extensa guerra terrestre en el continente europeo”, agregó Pozner.

El analista de la Escuela de Altos Estudios Económicos de Moscú Dimitri Suslov, enfatizó, sin preámbulos, que “se ha ingresado en una nueva fase de la confrontación, la que se presume más profunda”.

Putin –trascendió-, se reunió en su “Sala de Crisis”, presenció pruebas de lanzamiento de misiles con capacidad nuclear –sin cargas, obviamente-, lanzados desde aviones caza, submarinos y plataformas terrestres.

Si el armamento aludido hubiera tenido las cargas nucleares instaladas, hubieran dejado una estela de destrucción con “objetivos reducidos a cenizas radiactivas”. Eso sí, luego hubiera Tenido que soportar la respuesta coordinada de la OTAN.

Mientras tanto, en el territorio interior ruso, la población ya sabe que se inició la persecución despiadada de enemigos internos que Putin asegura “están financiados por Occidente”.

Así y todo, ya comenzaron los familiares de los soldados rusos muertos a exigir los listados de los caídos en combate puesto que se está notando que hay un número importante de efectivos “desaparecidos” en ciudades y poblados pequeños del interior ucraniano, a los que deben sumarse los heridos que aún no han regresado a sus hogares.

Finalmente hay que señalar que la inteligencia norteamericana acertó hasta el momento con sus anticipos iniciados en diciembre pasado, mientras que la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) puntualizó que la situación, en ese aspecto, es crítica. (Jackemate.com)

 

(*) Licenciado en Periodismo – Postítulo en Comunicación Política

 

 

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