Por Ricardo Marconi (*)

La Dirección de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) aprobó un dispositivo que puede capturar una imagen de la retina y detectar señales de ceguera por diabetes. Otros científicos se encuentran trabajando en el desarrollo de sistemas que pueden identificar señales de enfermedades en una amplia variedad de imágenes y, si se llega a buen puerto con las indagaciones, se reducirían sensiblemente los costos de curación.

Un tercer grupo de especialistas plantean la posibilidad de manipular datos que permitan cambiar los sistemas de inteligencia artificial.

De esta manera, al modificar pixeles en una resonancia, alguien podría engañar a un sistema de IA para hacer que vea una enfermedad que allí no está o que no visibilice una que está.

Profesionales de la medicina demostraron que, al cambiar algunos pixeles en una imagen en una lesión benigna en la piel, el sistema de IA podría ser engañada al identificar lesiones como malignas. Vale puntualizar que cambiar diagnósticos podría beneficiar a aseguradoras y agencias de atención médica.

Ello conduciría a que los cambios de datos podrían determinar cambios en el historial permanente de un paciente y afectar decisiones posteriores.

La ambigüedad inherente en la información, sumada a incentivos financieros, generalmente contrarios, permite que decisiones de alto riesgo dependan de fragmentos muy sutiles de información, según Samuel Finlayson, uno de los autores de la investigación de la Universidad de Harvard y del Instituto Tecnológico de Massachusetts

La IA está siendo cada vez más impelida por redes neuronales artificiales, complejo sistemas matemáticos que toman conocimiento de tareas por su cuenta -en gran proporción-, tras analizar inmensas cantidades de datos y ello, se estima, en algún momento, puede producir, por sí misma, conductas inesperadas.

Implicaciones

Las implicaciones son profundas en función del creciente predominio de dispositivos de seguridad biométricos y otros de la propia IA.

Un ejemplo de ello es que la India ha implementado el sistema de identidad basado en huellas dactilares más grandes del mundo para abonar salarios del gobierno y el pago de servicios.

Es más, las entidades crediticias están introduciendo el acceso con reconocimiento facial a los cajeros automáticos y la inteligencia militar norteamericana, en pleno conflicto en territorio afgano, utilizaron la IA para reconocimiento facial en las cárceles de máxima peligrosidad.

El desarrollo de la IA está siendo visto como un objetivo de primer nivel por el presidente norteamericano Joe Biden y por el primer mandatario chino, ya que sobre el tema hay un profundo conflicto de intereses que ha sido calificado como de “alta intensidad” por el ex vicepresidente Carlos Ruckauf.

Es que China –según el exvicepresidente argentino-, China ocupó lugares vacantes tras dejar EE.UU. el multilateralismo y esta circunstancia permitió a los chinos incrementar su PBI “desde el último trimestre de 2020 (2,3%), mientras que los estadounidenses cayeron el 3,5%”.

El presupuesto del Pentágono casi triplica al del Ejército Popular Chino, pero Beijing lo incrementa cada año y tanto el organismo norteamericano como el ejército chino utilizan su presupuesto, en gran medida, para avanzar en el terreno de la IA.

Un ejemplo del uso de la inteligencia artificial lo podemos exponer, respecto del Pentágono, cuando se decidió profundizar estudios para controlar la lluvia –esto es cuando y donde hacer llover-, mecanismo que se utiliza en territorio yanqui desde el período en que tuvo lugar la Guerra de Vietnam.

China ha dejado trascender que logrará el mismo objetivo, en “la totalidad de su territorio para el 2035”.

La IA es el nuevo horizonte al que acercarse de manera acelerada para obtener mayor información y optimizar el procesamiento de datos, ya que quien posea la red más importante en ese sentido liderará a nivel mundial y es por eso que Biden pretende acercarse a sus socios europeos para optimizar la problemática digital.

IA e interacción con el mundo físico

El país del norte viene utilizando la IA para lograr una mayor interacción entre el movimiento de los robots y el mundo físico, teniendo como objetivo que “la máquina se movilice por sí misma”.

En los ejércitos del futuro también la IA estará presente activamente

Y en esto es de vital importancia la organización del movimiento en el proceso evolutivo a los fines de obtener resultados positivos en el campo de las simulaciones, ya que el robot mejoraría sus experiencias prediseñadas.

El punto más alto sería lograr conciencia propia en el robot, pero en ese sentido se debe partir de cero y entendemos que falta mucho para lograrlo. Hoy es una expresión de deseos de algunos especialistas que ven en la “conciencia robótica plena” como el “futuro de la humanidad”.

El desarrollo científico es la resultante de nuestro esfuerzo por entender a la naturaleza en la que hay miles de variables en cada ecuación y con la IA se busca lograrlo.

En el campo médico se pretende progresar en el terreno de la IA mediante un mayor estudio del uso del escaneo 3D para lograr una vida mejor e incluso se menciona la fabricación de vasos sanguíneos y tejido del ser humano impreso.

Incluso, se menciona en el terreno de las probabilidades, la fabricación de vasos sanguíneos y de tejido de ser humano impreso, así como se busca evitar el rechazo de prótesis con músculos y se estudia la unión del cráneo con el cuello e incluso el trasplante de dedos.

Para obtener los resultados que se pretenden a nivel masivo, se ha avanzado en la generación de software para reconocer patrones de computadoras que permitirían obtener mayor conocimiento en IA.

Algoritmos 

Laura Marajofsky dio a conocer, sobre finales de diciembre de 2020 que un algoritmo había escrito un artículo entero de opinión, que –supuestamente-, había engañado a usuarios y hasta periodistas y ello generó comentarios alarmistas respecto de la autonomía e inteligencia de las computadoras.

Más allá de las disquisiciones sobre el algoritmo, la autora abrió la puerta de la discusión sobre la ética en la aplicación de la tecnología.

El uso de la tecnología desde que nos levantamos hasta que nos vamos a dormir, al fin del día, prendemos el celular, accedemos a las redes y sitios web y compartimos lo que nos resulta útil o no.

Hay muchas más acciones de este tipo que concretamos, pero no nos preguntamos cómo funcionan los algoritmos para lograr nuestro objetivo y menos nos preguntamos quienes los controlan.

Abundan las advertencias sobre las malas aplicaciones de la IA, sobre su omnipresencia y sobre las decisiones que toma un algoritmo por nosotros sin darnos cuenta al hacer uso de las redes sociales. Incluso todos los días somos vigilados por cámaras sin saberlo desde la segunda mitad del siglo XX, desconociendo que hasta somos identificados hasta por nuestra forma de caminar.

Actualmente, IA “es el nombre que le otorgamos a una serie de operaciones numéricas para identificar nuestras acciones inteligentes”, según Juan Zaragoza, quien forma parte de un grupo de investigación argentino que trabaja sobre el tema Filosofía del Futuro. (Jackemate.com)

 

(*) Licenciado en Periodismo – rimar9900@hotmail.com

 

 

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