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Por Ricardo Marconi (*)

La misión japonesa Martian Moons Exploration  (MMX), con destino a las lunas Fobos y Deimos de Marte tiene el objetivo de traer a la Tierra material de la mayor de esas dos rocas espaciales. El análisis de las mismas permitirá establecer si son antiguos asteroides capturados o los restos de una gran colisión.

El proyecto está dirigido por la Agencia de Exploración aeroespacial de Japón y cuenta con colaboración internacional. Si el calendario se cumple, la nave arribará a Marte en 2027 y la cápsula con las muestras regresará a la Tierra en 2031.  Fobos y Deimos son dos mundos pequeños, a comparación de la Luna terrestre, mientras que las lunas marcianas parecen rocas irregulares.

Fobos, la mayor, mide unos 22 kilómetros de diámetro medio y da una vuelta alrededor de Marte en menos de ocho horas. Deimos es más pequeña, con cerca de 12 kilómetros de diámetro, y gira a mayor distancia.

Las dos lunas fueron descubiertas en 1877 por el astrónomo estadounidense Asaph Hall. Sus nombres proceden de la mitología griega: Fobos representa el miedo y Deimos, el terror. Ambas acompañan a Marte desde hace miles de millones de años, pero su procedencia continúa sin una respuesta definitiva.

La forma, el tamaño y el aspecto oscuro de estas lunas llevaron durante mucho tiempo a compararlas con asteroides. Sin embargo, sus trayectorias alrededor de Marte plantean dudas.

Los investigadores esperan que una pequeña porción de suelo permita conocer una historia que las imágenes y las observaciones a distancia no han podido cerrar.

Una antigua colisión

La forma, el tamaño y el aspecto oscuro de estas lunas llevaron durante mucho tiempo a compararlas con asteroides. Sin embargo, sus trayectorias alrededor de Marte plantean dudas. Los investigadores esperan que una pequeña porción de suelo permita conocer una historia que las imágenes y las observaciones a distancia no han podido cerrar.

Una de las explicaciones más estudiadas sostiene que, cuando el Sistema Solar era joven, un cuerpo de gran tamaño chocó contra Marte. El golpe habría expulsado al espacio grandes cantidades de roca del propio planeta y material del objeto que lo impactó. Con el paso del tiempo los restos habrían formado una o varias lunas.

Los estudiosos del tema que nos ocupa explican que “algunos modelos señalan que pudo existir una luna mucho más grande y otros cuerpos menores. La gravedad de Marte habría alterado esas órbitas durante millones de años, hasta dejar a Fobos y Deimos como los supervivientes actuales”.

Si la hipótesis enunciada es correcta, el suelo de Fobos debería conservar una mezcla de materiales: parte procedente de Marte y parte de aquel cuerpo que chocó contra el planeta. Encontrar rastros de ambos sería una señal importante a favor de esta explicación.

Una segunda hipótesis

Como segunda alternativa científica, se propone un origen distinto. Según esta idea, Fobos y Deimos habrían sido asteroides que viajaban por el espacio y pasaron cerca de Marte. La fuerza de gravedad del planeta los habría retenido y los habría convertido en sus satélites.

Esta última posibilidad encaja con su apariencia rocosa e irregular. También permitiría pensar que las lunas se formaron lejos de Marte, posiblemente en la zona de asteroides situada entre Marte y Júpiter. Pero presenta un problema: capturar un objeto que llega desde el espacio no es fácil.

Para que quedara atrapado, debería haber perdido velocidad de alguna manera. Asimismo, los cuerpos capturados suelen moverse en órbitas alargadas e inclinadas. Fobos y Deimos, en cambio, siguen caminos casi circulares alrededor de Marte.

Esa diferencia no elimina por completo la teoría, pero obliga a buscar una explicación adicional sobre lo que ocurrió después de la captura.

Si los granos –no menos de 10 gramos de Fobos– recogidos por MMX se parecen a tipos conocidos de meteoritos procedentes de asteroides, la hipótesis de la captura ganaría fuerza. La comparación se hará en laboratorios terrestres, donde será posible medir la composición de las muestras con mucha más precisión que desde una nave. Puede parecer una cantidad mínima la que se puede recoger, pero bastaría para realizar numerosos análisis.

Cada grano puede contener información sobre los minerales presentes en la luna, las condiciones de su formación y los impactos que recibió a lo largo de su historia.

Antes de la toma de muestras, la nave observará las dos lunas y liberará un pequeño vehículo llamado Idefix sobre la superficie de Fobos. Después, la sonda principal descenderá para recoger material y guardarlo en una cápsula de retorno. La misión también estudiará Deimos desde la distancia.

La Misión Martin Moons Exploration viaja a Marte y a sus lunas Fobos y Deimos

El proyecto será la primera misión destinada a devolver a la Tierra muestras tomadas de una luna de Marte. De acuerdo con la información oficial de JAXA, Mission Overview/Mission Flow, la cápsula debe aterrizar en Australia antes de que el material sea trasladado a Japón para su examen y distribución entre equipos científicos asociados

La importancia de MMX va más allá de identificar el origen de dos satélites. Fobos recibe desde hace mucho tiempo partículas expulsadas por impactos sobre Marte. Por eso, entre su polvo podría haber material marciano que ayude a conocer etapas antiguas del planeta sin necesidad de aterrizar directamente en su superficie.

La Agencia Espacial Europea, Mars Moon Lander informó que la nave deberá entrar en órbita de Marte en agosto de 2027. A partir de entonces comenzará la etapa que puede decidir entre las principales teorías sobre Fobos y Deimos.

Advierten sobre dificultades para ir a Marte

La astronauta Sophie Adenot, advirtió: “No estamos listos para ir a Marte”, tras pasar 237 días en el espacio y volver a la Tierra con mareos, según pudo saberse a través de Infobae.

La ingeniera francesa de la Agencia Espacial Europea hizo saber que los efectos de la microgravedad sobre el organismo aún plantean desafíos técnicos y médicos para misiones humanas de larga duración al planeta rojo.

La cápsula acababa de abrirse en el océano Pacífico y Adenot tenía náuseas por el movimiento del mar. Tras 237 días en la Estación Espacial Internacional, la astronauta francesa formuló una frase que contrastó con los proyectos para llegar al planeta rojo.

Adenot explicó en una conferencia de prensa de la Agencia Espacial Europea (ESA), celebrada en Colonia, Alemania, que una misión tripulada a Marte aún exige avances técnicos que no están disponibles. La francesa regresó a la Tierra, tras casi ocho meses en órbita durante la misión Epsilon.

“Necesitamos rupturas tecnológicas”, afirmó Adenot. Su advertencia partió de una experiencia personal: el cuerpo humano necesita readaptarse a la gravedad terrestre después de períodos prolongados de ingravidez, incluso cuando los astronautas cuentan con entrenamiento, atención médica y equipos de ejercicio a bordo.

Al regresar a la Tierra, la astronauta francesa puntualizó: “Justo después de que se abrió la cápsula, lo primero que dije fue ‘devuélvanme al espacio’, porque estaba mareada, con el mar moviéndose”.

Otros astronautas, al retorno de una misión de larga duración, han experimentado síntomas físicos tales como debilidad intensa, náuseas y vómitos tras volver a la gravedad normal de la Tierra. Adenot admitió: “Mi principal desafío ahora es sostenerme sola de pie”.

Un viaje de entre seis y nueve meses

Con la tecnología actual de la Tierra, un viaje a Marte duraría entre seis y nueve meses. La advertencia de la astronauta tiene un punto central: el tiempo de vuelo con los sistemas de propulsión actuales. Ese período es comparable con el tiempo que la francesa pasó en la Estación Espacial Internacional, aunque las condiciones de ambos viajes serían muy diferentes.

La estación orbital dispone de áreas para moverse, equipos para actividad física y una infraestructura preparada para estadías extensas. Una nave destinada a transportar personas a Marte tendría, previsiblemente, menos espacio y menos recursos para compensar los efectos de la falta de gravedad sobre el cuerpo.

“Con la tecnología que tenemos actualmente, una misión de muy larga duración, un viaje de varios meses a Marte, imaginen el desastre”, sostuvo la astronauta. “Nos encontramos con incapacidades fisiológicas y dificultades para gestionar lo básico”, añadió.

La microgravedad afecta músculos, huesos, equilibrio, coordinación y sistema cardiovascular. En términos simples, el cuerpo se adapta a vivir sin el peso habitual que ejerce la Tierra. Al regresar, acciones cotidianas como caminar, permanecer de pie o tolerar el movimiento pueden exigir un proceso de readaptación.

Adenot completó una estadía de 237 días, cinco horas y 18 minutos en el espacio, según los datos difundidos por la Agencia Espacial Europea. La misión superó en más de 35 días el anterior récord europeo de vuelo espacial individual, que pertenecía al italiano Luca Parmitano.

Para que una expedición humana a Marte sea viable, Adenot consideró necesarias soluciones que reduzcan los riesgos físicos del trayecto.

“Si tenemos rupturas tecnológicas que nos permitan acelerar el trayecto o, por ejemplo, contar con gravedad artificial, con un vehículo espacial que gire para que los astronautas estén expuestos siempre a una forma de gravedad, entonces podría funcionar. Pero hoy todavía necesitamos varias etapas clave”, explicó Adenot.

La gravedad artificial consiste en generar una fuerza similar a la gravedad terrestre mediante el movimiento de una estructura espacial. Una opción teórica es hacer girar una nave o parte de ella para que la rotación empuje a los tripulantes hacia una superficie. De ese modo, los astronautas podrían mantener parte de las condiciones físicas que tienen en la Tierra.

La francesa se convirtió además en la primera astronauta de Francia en realizar una caminata espacial. Durante su misión llevó a cabo tres salidas al exterior de la estación en 14 días, con un total de 19 horas

La gravedad artificial consiste en generar una fuerza similar a la gravedad terrestre mediante el movimiento de una estructura espacial. Una opción teórica es hacer girar una nave o parte de ella para que la rotación empuje a los tripulantes hacia una superficie. De ese modo, los astronautas podrían mantener parte de las condiciones físicas que tienen en la Tierra.

La francesa se convirtió además en la primera astronauta de Francia en realizar una caminata espacial. Durante su misión llevó a cabo tres salidas al exterior de la estación en 14 días, con un total de 19 horas y 42 minutos de actividad fuera del laboratorio orbital.

Las declaraciones de Adenot difieren de los calendarios propuestos por empresas y organismos que proyectan misiones hacia Marte en las próximas décadas. La astronauta no descartó esa meta, pero remarcó que la experiencia acumulada en vuelos prolongados muestra límites que aún deben resolverse antes de enviar una tripulación a un viaje interplanetario. El recorrido a Marte añadiría distancia, aislamiento, menor capacidad de asistencia y una permanencia mucho más extensa lejos de la Tierra. (Jackemate.com)

 

(*) Licenciado en Periodismo – Postítulo en Comunicación Política

 

 

 

 

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