Por Ricardo Marconi (*)

Charles Darwin, en sus estudios, tenía un especial interés por explicar lo que entendía como una “explosión cámbrica” con su consecuente aparición, aparentemente intrincada de animales complejos en el registro fósil.

En su período de vida, el naturalista no contaba con conocimientos fósiles previos al período Cámbrico, que data de hace 542 a 490 millones de años.

Y eso lo inquietaba en función de su teoría evolutiva, ya que consideraba que los animales complejos deberían de haber sido precedidos en el registro fósil por formas más simples.

El científico, en su trabajo “Sobre el origen de las Especies” precisó que “durante estos períodos de tiempos vastos, pero completamente desconocidos, el mundo estaba lleno de criaturas vivientes”.

Obviamente, se necesitó mucho tiempo y búsquedas en el orbe para obtener registros fósiles de la época pre Cámbrica. Las rocas revelan un mundo cuyos océanos tenían una extensa variedad de formas de vida. [1]

Período Ediacárico 

El espacio temporal en el registro fósil, actualmente es denominado período Ediacárico y data de hace 635 a 542 millones de años y es el primer período geológico nuevo en ser bautizado en más de un siglo.

Los geólogos desarrollaron teorías sobre cómo cambios dramáticos en el clima y la química de la Tierra puede haber permitido la evolución animal.

El primer progreso importante hacia el hallazgo de las primeras formas de vida animal ocurrió en 1946, cuando el geólogo australiano Reginald Sprigg detectó impresiones en forma de disco con un diámetro de hasta 10 centímetros en rocas de las colinas de Ediacara, al norte de Adelaida.

Estimó que su inusual apariencia de las impresiones y su edad señalaban el inicio del Cámbrico y las transformaban en las formas animales más antiguas vistas hasta ese tiempo.

Una década después, más formas de cuerpo suave fueron halladas en las referidas colinas y en Inglaterra. Otros depósitos de formas de edad similar a las enunciadas se detectaron en Terranova, en el sur de Namibia, en el Mar Blanco ruso y en más de 30 lugares en cinco continentes.

Muchas de las criaturas detectadas son distintas de las formas modernas, que descifrar qué son y cómo vivían es aún un reto para los investigadores.

Asimetría corporal bilateral

Los tipos de animales ediacáricos que los paleontólogos han pretendido identificar tienen asimetría corporal bilateral, el rasgo característico de grupos de animales modernos, entre ellos los humanos.

Descubrir los orígenes de los animales bilaterales es crucial para entender el ritmo evolutivo animal.

El registro que nos ocupa también plantea el interrogante de por qué, luego de más de 2.500 millones de años, formas más grandes y complejas surgieron en ese entonces.

Se ha establecido que el oxígeno ha sido un requisito básico para que aparezcan criaturas más grandes y la historia de los niveles del oxígeno también está grabada en las rocas.

Los primeros ediacáricos eran criaturas de aguas profundas que emergieron hace 575 a 565 millones de años, y el análisis químico de sedimentos ediacáricos revelan que el océano profundo originalmente carecía de oxígeno y luego se volvió mucho más rico en dicho elemento y permaneció de esa manera. Ese significativo aumento podría haber sido el catalizador para la evolución animal. (Jackemate.com)

 

[1]  Sean B. Carrol.

 

(*) Licenciado en Periodismo – rimar9900@hotmail.com

 

 

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