Por Jorge Metz (*)

El Kraken, es descrito por la mitología escandinava como una enorme y colosal criatura marina, comúnmente con forma de pulpo, calamar gigante o medusa que, emergiendo de las profundidades, ataca barcos y devora a los marineros. Hoy el mito se está cumpliendo en nuestra Vía Navegable Troncal (VNT), dónde se da el «Hablemos sin saber» de los que opinan sin saber lo que es el río.

En estos días se escuchó decir que ¨No habría que descartar llamar a una concesión del canal Magdalena y que el que gane lo financie a su costo y después lo cobre por el peaje¨

Sabias palabras las suyas, Don Laguna, de su boca salen las verdades como poroto e la chaucha… (Del Fausto, impresiones del gaucho Anastasio el Pollo de Estanislao del Campo).

El modelo virtuoso de desarrollo de infraestructuras públicas a nivel mundial es ese qué se describe. Financiamiento privado (vía mercado de capitales) y repago por parte del público usuario de esa infraestructura (y no por el contribuyente vía impuestos).

El Estado Nacional no tiene nada que hacer solventando este tipo de obras con fondos del Tesoro (además de que no puede por restricciones presupuestarias).

En suma, el sustento jurídico óptimo para este tipo de obras radica mucho más en la concesión de obra pública Ley 17.520 que por el tradicional contrato de obra pública regido por Ley 13.064.

Palacios en el aire

Ahora, por este Canal Magdalena, que parece ha quedado relegado por falta de fondos del Presupuesto, aparecen estos señores, con su pobreza de poeta, empeñada en aliviar dolorosos infortunios, que han apelado a esa infatigable alquimista de la imaginación, que elabora los sueños de oro y fabrica los palacios en el aire.

Solamente podría ocurrir que el 20 % de las cargas que vienen del sur tendrán algunas horas menos de navegación contra muchas horas más de navegación del 80 % de las cargas que vienen o van a Brasil Estados Unidos o Europa o el mundo.

Además, mi querido profeta, Usted. Sabe que este tráfico de cabotaje nacional deberá estar pesificado. Le recuerdo este nuevo canal proyectado de longitud en la primera etapa 53 KM desde la isobata de 12,20 metros (40 pies) al cero hasta El Codillo y en una segunda etapa hasta los 47 pies isobata de 14,33 metros. Un ancho de solera de 150 metros y talud de 1:5. Un volumen estimado de 50.000.000 M3.

Este y otros temas de infraestructura nacional se repiten desde décadas. Esto indica lo mucho que nos cuesta ir para adelante. Tenemos que levantar el ancla que nos tiene agarrados al pasado. Este proyecto le dimos de baja en la SSPVNYMM porque no era prioridad, entre los primeros mil actos de gobierno, por ser una mega obra de inutilidad pública, como lo fueron el Proyecto de la Aeroísla de Alsogaray y Menem o el Puente Punta Lara a Colonia o el Tren Bala de Cristina.

Negocio para consultores

Los únicos satisfechos fueron los consultores que trabajaron en esos ante proyectos. Cambiando de tema, se afirma que un buque que viene de Bahía Blanca o de Ushuaia para ir a Rosario, Paraná o Corrientes…Sabe que ningún buque va de Bahía Blanca a Corrientes con escalas.

No existe ningún buque que tenga 10/12 pies y haga navegación marítima, esto no quiere decir que no se pueda, lo seguro es que no sea económicamente posible.

Además, le afirmo, el sistema ya está integrado.

Para terminar sería muy bueno que estas obras como tantas otras que se proponen en nuestro Río Paraná o el Río de La Plata que sean a su cargo y costo y de toda su Compañía de empleados públicos, así no hablan más que hacer con el dinero de la gente.

Ídem para el puerto aguas profundas que seguro empiezan a vender inmediatamente que toquemos fondo. ¡Mamita! Dios nos salve del Kraken… (Argenports.com/Jackemate.com)

 

(*) Ex subsecretario de Puertos y Vías Navegables

 

 

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