El Papa Francisco pidió este domingo en Irak “resistir a la tentación de la venganza” y prometió al terminar su homilía que “Irak permanecerá siempre conmigo, en mí corazón”, un mensaje clave en un país que en pasadas décadas vivió varias invasiones y guerras internacionales, vio nacer milicias extremistas que cometieron atrocidades y sigue inmerso en un clima de violencia con atentados y mucha tensión político-religiosa, especialmente entre sunnitas y chiítas.

En el tercer día de su visita a este país del Medio Oriente, el Pontífice encabezó una misa para cerca de 10.000 fieles en Erbil, la principal ciudad iraquí en el norte del territorio, una región marcada por las cicatrices y las heridas aún fresca de esta convulsionada historia reciente donde Estado Islámico marcó a fuego su violenta presencia entre los pobladores, especialmente los cristianos.

Antes de la celebración de la misa, la primera que el Papa encabezó al aire libre desde el inicio de la Pandemia, Francisco volvió a subirse al Papamóvil, que no usaba desde la Audiencia General del 26 de febrero de 2020 en la Piazza San Pedro, y dio una vuelta alrededor del campo de juego del estadio ‘Franso Hariri’, despertando los saludos de los fieles.

“Aquí en Irak, cuántos de sus hermanos y hermanas, amigos y conciudadanos llevan las heridas de la guerra y de la violencia, heridas visibles e invisibles”, planteó en su homilía.

“La tentación es responder a estos y a otros hechos dolorosos con una fuerza humana, con una sabiduría humana”, advirtió, en la única actividad de masas de la visita que inició el viernes, acompañado por un enviado de Télam y otros medios durante su recorrida.

Si bien el Pontífice se refirió directamente a Irak, víctima de la invasión estadounidense de 2003 y la posterior ocupación, que aún hoy persiste en menor medida continúa con cerca de 2.500 soldados de la coalición de la OTAN, las palabras de Francisco también pudieron ser interpretadas como una señal hacia el pueblo kurdo, la minoría sin Estado propio más numerosa de Medio Oriente.

Francisco logró el diálogo interreligioso al reunirse con el ayatollah Ali al Sistani

Tras años de buscar su independencia, los kurdos, la minoría étnica más grande de Irak, votó en 2017 para hacer efectiva su independencia, pero la Corte Suprema iraquí rechazó el resultado por considerarlo inconstitucional.

Luego, los kurdos de Siria, uno de los países en los que están presentes, además de Irak, Irán y Turquía, sufrieron un ataque de parte del Gobierno turco y los despojó de una franja del territorio que reivindicaban.

“Resistir la tentación de buscar venganza”

En ese marco, el Pontífice pidió a los fieles que lo acompañaron que sepan “resistir a la tentación de buscar venganza, que nos hunde en una espiral de represalias sin fin”.

No todos los fieles llevaban tapabocas, pese al aumento de casos de Covid-19 en Irak que obligó al Gobierno nacional a endurecer las medidas sanitarias a fines de febrero.

Durante la misa, el Papa convocó, además, a los católicos iraquíes a “construir una Iglesia y una sociedad abiertas a todos y cuidadosas con nuestros hermanos y hermanas más necesitados”.

Y sostuvo el ex cardenal Jorge Bergoglio: “Hoy, puedo ver y sentir que la Iglesia de Irak está viva, que Cristo vive y actúa en este pueblo suyo, santo y fiel”, al hablar en el estadio construido en 1956, el que durante el conflicto armado de 2009 fue uno de los que utilizó la selección iraquí para jugar de local y que, según las autoridades, este domingo colmó sus 10.000 lugares.

Al terminar la misa, su último gran encuentro directo con la feligresía en Irak, Francisco envió un “saludo de corazón en particular al querido pueblo kurdo” y prometió: “Irak permanecerá siempre conmigo, en mi corazón”. (Agencias/Jackemate.com)

 

 

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