Por Ricardo Marconi (*)

Ha trascendido que se estarían documentando, de manera reservada en organismos de inteligencia, casos denominados de “extremismo blanco” y sus vínculos, a partir de haberse notado un sensible incremento de las relaciones entre asesinos y personalidades influyentes.

Incluso se habría mencionado un alto índice de atacantes influidos por otros e, incluso, existiría correspondencia   entre ellos antes de la realización de ataques. Cuatro asesinos hicieron declaraciones “on line”, apoyando ataques y, en Noruega, cinco asesinos elogiaron ataques en el 2011.

Como dato aleatorio se conoció que una gran porción de los ataques, en 2015, fueron contra inmigrantes en Europa, 9 en 2011; 16 en 2013 y 135, en 2018.

Inspiración

Un hombre, acusado de asesinar a 50 personas, en marzo de 2019, en dos mezquitas de Christochurch, nueva Zelanda, dijo que se inspiró en ataques terroristas perpetrados por extremistas blancos en Noruega, EE. UU, Italia, Suecia y el Reino Unido.

El tirador de Nueva Zelanda admitió haberse radicalizado en Europa contra los inmigrantes musulmanes y otras minorías religiosas y raciales.

Heidi Beirich, quien está trabajando con el Proyecto Inteligencia en el Centro de Pobreza Sureña, una organización que lucha contra la injusticia racial y social en Estados Unidos, sostuvo que “el extremismo islámico no es el único impulsor del terrorismo internacional”. Además, un tercio de ataques de ese tipo de extremistas, desde 2011, se inspiraron en otros utilizando sus tácticas.

De esto surgen las “conexiones” entre los atacantes, las que abarcan diversos continentes y es notoria la conexión por Internet y la “red oscura” y las redes legales, con lo que se logra la facilitación y la propagación de la ideología de la violencia supremacista blanca.

77 víctimas 

En 2011, Anders Behring Breivik, mató a 77 personas en un ataque utilizando disparos masivos y una bomba y al ser atrapado, en sus declaraciones se quejó de la inmigración y del islam.

Breivik no ha sido el único inspirador de “asesinatos en masa” y tampoco lo fue el denominado “Asesino e Quebec” (2017), quien asesinó fieles en el interior de una mezquita.

Dylan Roof eliminó por la fuerza a 9 feligreses en una iglesia a la que concurrían personas de raza negra, en Carolina de Sur (2015).

De todos estos mínimos casos mencionados se hizo un meticuloso análisis, en función de una base de datos global sobre terrorismo y se identificaron 350 ataques de personas blancas en Europa, Estados Unidos y Australia, del 2011 al 2017.

Los datos forman parte de un proyecto de Consorcio Nacional para el Estudio del Terrorismo en la Universidad de Mariland, donde se estableció que una tercera parte de las agresiones se produjeron en territorio norteamericano, siendo el administrador de la base el especialista Erin Miller.

J.M. Berger, autor del libro “Extremismo”, permitió a los analistas del tema marcar un punto de inflexión para estudiar el extremismo blanco on Line.

Los datos logrados habrían permitido determinar que los crímenes de odio de derecha y del terrorismo, se incrementaron.

Asimismo, los especialistas en el tema sostienen que el pensamiento general en cuestión tuvo y tiene que ver con construir un movimiento blanco internacional.

Una cuestión que debe tenerse en cuenta como fundamental: los ataques terroristas se concretan en base a bajos presupuestos, pero generan efectos políticos y humanos enormes. Su resultante es una violencia armada moderada, pero tiene una propaganda enorme que la transforma en brutal.

En 2011 la prestigiosa revista médica inglesa Lancet, en 2011, efectuó una publicación sobre los muertos en Irak y de ello surgió una cuenta de 650.000, contabilizados a partir del aporte de médicos de distintos hospitales de los que se dejó de lado pequeñas aldeas y grupos nómades. En esos casos el terrorismo tuvo una influencia total. (Jackemate.com)

 

(*) Licenciado en Periodismo – rimar9900@hotmail.com

 

 

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