Por Ricardo Marconi (*)

Al momento de redactarse esta columna, en el límite entre Colombia y Venezuela, se producen encarnizados combates entre tropas enviadas por el gobierno venezolano, la guerrilla y narcotraficantes, los que tienen como marco el peso del narcotráfico en Sudamérica.

El gobierno de Nicolás Maduro comunicó oficialmente que fueron abatidos hasta el presente “16 militares de su ejército y decenas de milicianos que actúan en grupos que pertenecen a disidentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas (FARC)”.

Las agencias internacionales de noticias estiman que el número de muertos en enfrentamientos es aún mayor en las luchas que se desarrollan en la selva por el dominio de la ruta de egreso de la cocaína hasta Latinoamérica.

Las FARC disidentes con sus combates han generado el desplazamiento de más de 6.000 pobladores que huyen de la violencia en el departamento colombiano de Arauca [1], donde ya hay más víctimas mortales de las que se declaran.

Las versiones insistentes en la región remiten a que Maduro se involucró, en la interna de las FARC, utilizando las Fuerzas Armadas Venezolanas.

Por otra parte, en la región de Apuré [2], hay grupos armados colombianos relacionados con el narcotráfico que utilizan el territorio venezolano para sacar la droga en una cantidad mayor al 50 por ciento porque se estima que “es la ruta más económica y eficaz”, según las afirmaciones de Willians Brownfield, subsecretario de Estado para Asuntos Antinarcóticos de Estados Unidos.

En Apuré también se movilizan las Fuerzas armadas Patrióticas de Liberación Nacional (FPLN), un grupo venezolano armado, originado en la década del 90 que prácticamente actúa como un tercer Estado en la región donde opera.

Allí se dedica al control de la producción de la droga ilegal y a su transporte, a la vez que ejerce violencia sobre la población campesina, a la que secuestra para utilizarla en trabajos forzados.

El blanco de las tropas venezolanas es la Agrupación Décimo Martín Villa, lo que indica que ha tomado parte a favor del grupo restante.

En la región analizada actúa el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las dos agrupaciones disidentes de las FARC, esto es el mencionado Frente Décimo Martín Villa y el denominado Segundo Marquetalia, que están disconformes con el acuerdo de paz. Esta última agrupación es conducida por Iván Márquez y Jesús Santrich.

“Guerra entre mafiosos”

“Es una guerra entre mafiosos”, afirmó la vicepresidenta de Colombia Marta Lucía Ramírez y Carlos Vecchio, representante de Guaidó [3], sostuvo que “Maduro disfraza su pugna entre pistoleros mafiosos. Es un pase de factura entre carteles de narcotráfico utilizando una falsa defensa del territorio venezolano. Para eso usa a las fuerzas Armadas de su país como carne de cañón”.

Human Rights Watch expuso a nivel internacional que “más de 6.000 pobladores huyeron de la zona de conflicto” y entregó esta semana a la Corte Penal Internacional (CPI) y a las Naciones Unidas un informe con el detalle de “abusos aberrantes” cometidos por las fuerzas armadas en Apuré.

La lucha que se pierde diariamente

El sábado 6 de febrero de 2010 habíamos enunciado en nuestra columna de Introspecciones de Jackemate.com que “la guerra a las drogas se pierde todos los días”.

El mensaje se percibe como siniestro, por cierto, pero lamentablemente nuestro análisis político y criminal no resultó errado cuando estamos transitando el final de abril del 2021.

La lucha antidroga sigue siendo como entonces una fantasía muy difícil de sostener por parte de los organismos internacionales del orbe y menos de las fuerzas de seguridad de nuestra ciudad, una especie de paraíso para narcotraficantes de todo tipo de drogas y para los asesinos a sueldo.

Volviendo a lo que sucede en la frontera venezolana/colombiana, vale recordar que en ese lapso (11 años), el Ejército colombiano fue asistido por los marines en la guerra declarada a los productores de cocaína de 22 departamentos de Colombia, donde se reemplazaron  las grandes plantaciones por cultivos de parcelas que manejan mini cárteles de Méjico y Venezuela que compran las cosechas y luego de producir la droga la derivan a Londres y a países de Latinoamérica, donde son consumidas  por hasta niños menores de 11 años. (Jackemate.com)

 

[1] Arauca es uno de los treinta y dos departamentos que, junto con Bogotá, Distrito Capital, forman la República de Colombia. Su capital es la homónima Arauca. Está ubicado al este del país, en la región Orinoquía, limitando al norte y este con Venezuela, al sur con Vichada y Casanare, y al oeste con Boyacá.

[2] El departamento de Apure fue una subdivisión administrativa y territorial de la Gran Colombia ubicada en el suroccidente de la actual Venezuela. Fue creado en 1824 a partir de los territorios suroccidentales del extenso departamento de Venezuela,1 incluyendo así las áreas de los actuales estados de Apure y Barinas, junto con algunas porciones de Portuguesa y Mérida.

[3] Juan Gerardo

 

(*) Licenciado en Periodismo – rimar9900@hotmail.com

 

 

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