Por Ricardo Marconi (*)

Luego de una metódica preparación, en el período de agosto a setiembre de 1999, el grupo terrorista Al Qaeda, según versiones, habría decidido asesinar al secretario de Estado, al secretario de Defensa y al director de la CIA norteamericanos. Asimismo, el grupo conducido por Osama Bin Laden había planificado atentados en Nueva York y en California, así como en Washington durante las conmemoraciones del Milenio.

El jefe del área de antiterrorismo estadounidense, tras conocer dichas acciones, de inmediato canceló las licencias y dispuso que numerosos agentes se desplegaran, en abanico, por todo el territorio norteamericano, incluso utilizando detectores nucleares.

El 30 de noviembre de 1999, en la ciudad de Ammán, los servicios de inteligencia jordanos dieron cuenta de que uno de los máximos lugartenientes de Osama Bin Laden, Abu Zubaydam, había dado órdenes para que se realizara un ataque que bautizó “El Día del Milenio”. 

Fueron los espías jordanos, advertidos de lo que estaba por suceder, que hicieron operativos en varias viviendas y como resultado de los mismos arrestaron a 16 personas a los que imputados de planificar un operativo terrorista contra el Hotel Radisson, el que en esos días estaba repleto de pasajeros estadounidenses.

El resultado fue más que positivo, ya que, además, detectaron y secuestraron 71 recipientes que contenían ácido nítrico y ácido sulfúrico, en una medida equivalente a 16 toneladas de TNT, suficiente para destruir el hotel y el vecindario.

Incluso, el accionar de los jordanos permitió detectar que se había puesto en marcha un plan para arrojar cianuro en el interior de un cine y detonar bombas en el Monte Nebo, uno de los sitios sagrados de Jordania, lugar de peregrinación de cristiano estadounidenses, puesto que allí fue enterrado Moisés.

El 14 de diciembre de 1999, un extremista argelino, luego identificado como Ahmed Ressam fue arrestado cuando pretendía ingresar a Canadá, portando elementos químicos para armar un artefacto explosivo y detonadores.

El sujeto pretendió escapar corriendo cuando las autoridades le ordenaron que abriera el baúl de su vehículo.

Para el 31 de diciembre del año aludido, los terroristas producirían cantidades masivas de víctimas para la celebración del Milenio, lo que sería una especie de   preanuncio de lo que ocurriría el fatídico 11 de setiembre de 2001.

La consejera principal de Política Exterior del presidente Bill Clinton, Nancy Soderberg, hizo saber que “la desarticulación de la célula jordana sirvió para prevenir dichos ataques.

El detenido terminó por admitir que el objetivo era el aeropuerto de Los Ángeles y que estaba relacionado con la red de Bin Laden. Rodeado por las pruebas en su contra, el capturado decidió cooperar para desarticular la conspiración que se preveía en ocasión del milenio.

La conspiración revelada una aterradora red de Al Qaeda en el país y a partir de los dichos de Ressam se consiguió arrestar, en la ciudad de Brooklyn a su cómplice y cabeza de una célula relacionada con actos terroristas. Se trataba de un taxista, radicado en Boston, tras lo cual se llegó a un tercer componente del grupo que vivía cerca del aeropuerto de Los Ángeles.

Advertencia                      

Hay que dejar claro que luego de los actos terroristas contra las embajadas norteamericanas en África, EE.UU. les advirtió a los talibanes que sus dirigentes serían considerados responsables de las acciones de Al Qaeda y por lo tanto le exigieron que dejaran de ayudarlos en sus propósitos criminales y que entregaran a Osama Bin Laden.

Los talibanes respondieron que “atacar o maltratar a un huésped sería violar la etiqueta cultural afgana” y respecto del ofrecimiento de millones de dólares de recompensa por entregar al terrorista, la cúpula talibán ofreció nueve millones de dólares por cabeza, “por el asesinato de importantes agentes de la inteligencia norteamericana”.

El asesinado jefe de Al Qaeda, Osama Bin Laden

Incluso, EE.UU. advirtió a Pakistán sobre el apoyo que les daban a los talibanes, diciéndoles a sus funcionarios que “los considerarían enemigos si los ayudaban”. Para completar las advertencias, un funcionario de altísimo nivel norteamericano se reunió, en mayo del 2000, con el Ulema Ammed Jalil, para reafirmarle la gravedad del mensaje, pero una vez más el talibán se negó a entregar a Laden.

No se le escapaba a la inteligencia yanqui que Pakistán utilizaba los campos de entrenamiento de Laden para entrenar a sus militantes. Por eso fue que los norteamericanos optaron por pedir ayuda a Arabia Saudita, que también reconocía al régimen rebelde y le brindaba apoyo financiero para abrir escuelas islámicas radicalizadas.

Así y todo, estamos en condiciones de señalar que el príncipe saudí Turki al- Faisal visitó Kandahar, en Afganistán para insistir ante Mohammed Omar –el líder talibán tuerto-, para que entregara a Laden.

Omar se negó y debido a ello Arabia Saudita suspendió las relaciones diplomáticas, a la vez que negó visas a los afganos que viajaran por motivaciones no religiosas. Es más, el presidente Bill Clinton viajo a Pakistán para meter presión al presidente pakistaní Musharraf, para que cooperara con la captura de Laden.

Estado de alerta Delta 

En la primavera de 2001, Estados Unidos recibió informes de un posible ataque de Al Qaeda y se pensó que ocurriría en el exterior, mientras que la Administración Federal de Aviación advirtió sobre la posibilidad de secuestros aéreos, por lo que se puso a las tropas del Golfo Pérsico en estado de alerta Delta.

El FBI logró así frustrar agresiones terroristas a las embajadas estadounidenses en París, Albania y Yemen, así como a las instalaciones en Arabia Saudita.

Es de hacer notar que la inteligencia del país del Norte, en 1998 había detectado que Bin Laden pensaba golpear el interior de EE.UU., creando una célula operativa dentro del país, intentando, para lograrlo, reclutar a norteamericanos islamistas y residentes llegados de África.

Se pensaba a nivel gubernamental que los objetivos elegidos serían bancos y, en marzo de 2001, arreciaron las versiones sobre la destrucción de la estatua de la libertad, rascacielos, puertos, aeropuertos y plantas de energía nuclear.

La clave 

Una clave de suma importancia se recibió el 16 de agosto de 2001, cuando el Servicio de Inmigración y naturalización detuvo a Zacarías Moussagüi, en Minneapolis, Minnesota.

El sospechoso estaba aprendiendo a ‘pilotear’ aviones comerciales. Se pensó en el FBI en que se buscaba secuestrar un avión, peo no se autorizó el allanamiento de su vivienda, ya que no había pruebas suficientes.

Posteriormente, se detectó que Laden quería secuestrar aviones para obtener la liberación de extremistas detenidos y Seguridad Nacional interceptó comunicaciones que indicaban la posibilidad de actividad terrorista, pero no se llegó a traducir al inglés a las mismas hasta el 12 de setiembre.

Después del 11-S Condolezza Rice defendió la inactividad del gobierno diciendo que “nadie podría haber imaginado que se tomaría un avión para lanzarlo contra el ‘World Trade Center’ o que usarían un avión como misil”. (Jackemate.com)

 

(*) Licenciado en Periodismo – rimar9900@hotmail.com

 

 

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