Por Ricardo Marconi (*)
Científicos estadounidenses que estudian desde hace 22 años las explosiones más poderosas del Universo. El Observatorio ‘Neil Gehrels Swift’, de la NASA, tuvo un final ardiente luego de casi 22 años de su lanzamiento. Aunque estaba previsto que la mayor parte de la nave espacial de 3.200 libras (unos 1.450 kg) se consumiría al atravesar la densa capa interna de la atmósfera terrestre, la NASA, se estimó que algunos fragmentos del vehículo llegarían a la superficie.
“El riesgo de que alguien en la Tierra sufra daños es improbable: aproximadamente 1 entre 2.100”, declaró la NASA. La agencia también previó que los restos del Swift caerían en algún punto entre los 20,6 grados de latitud sur y los 20,6 grados de latitud norte, es decir, unas 1.420 millas (2.285 kilómetros) por debajo y por encima del Ecuador.
Esa franja abarca gran parte de América Central y del Sur, África central, el sur de la India, el sudeste asiático y el norte de Australia, así como vastas extensiones oceánicas.
Aún no está claro ayer cuándo exactamente realizará el Swift su descenso final a la Tierra. Los modelos de predicción suelen tener un margen de error de al menos unas horas.
La organización sin fines de lucro Aerospace Corporation y la fuerza espacial de Estados pronosticó también la reentrada. Estimaron os científicos que “si el Swift se lanzara hoy, probablemente tendría que cumplir normas de seguridad mucho más estrictas en cuanto a la planificación de su fin de vida útil”, según dicha corporación del Centro de Investigación y Desarrollo, financiado por el Gobierno federal.
El Observatorio Swift fue lanzado a bordo de un cohete Delta II desde la Estación de la Fuerza Aérea de Cabo Cañaveral, en Florida, el 20 de noviembre de 2004.
Las normas actuales de mitigación de desechos orbitales, actualizadas en 2019, exigen que “las reentradas no controladas tengan una probabilidad de causar víctimas inferiores a 1 entre 10.000”, señaló Parker Wishik, portavoz de Aerospace Corporation. Aclaró en un correo electrónico que, en este contexto, el término “víctima” se refiere a “lesiones graves o muerte”. 
Aunque la NASA sabía desde hace tiempo que el Swift probablemente tendría que realizar una caída impredecible hacia la Tierra, la agencia había albergado la esperanza de que una audaz misión de rescate, lanzada en julio, pudiera acoplarse al observatorio y propulsarlo mientras la resistencia atmosférica lo apartaba gradualmente de una órbita que antes era estable. Esto podría haber prolongado la vida operativa del Swift una década o más, pero finalmente el esfuerzo fracasó.
La nave descendió finalmente hasta situarse a solo 171 millas (275 kilómetros) sobre el planeta, y el observatorio dejó oficialmente de recopilar datos científicos. Con el correr de las horas la NASA, en un comunicado advirtió que la nave no podía resistirse a la atmósfera y “entró en un modo seguro”.
Un equipo de investigadores de Penn State —socio de la NASA en el proyecto y sede del Centro de Operaciones de la Misión del observatorio— envió la orden definitiva de desactivación a Swift el 20 de octubre.
El fin de Swift se vio acelerado por un aumento de la actividad solar en los últimos años, a medida que el Sol alcanzaba el pico de su ciclo de 11 años en 2024.
Las intensas llamaradas y eyecciones de masa coronal causaron la expansión de la atmósfera terrestre, lo que intensificó la resistencia atmosférica sobre Swift y llevó a los científicos a predecir que descendería hacia nuestro planeta este otoño boreal.
La empresa Katalyst Space Technologies, con sede en Arizona, se apresuró a organizar un último intento para estabilizar el observatorio Swift a principios de este año, logrando poner en marcha la misión de rescate en solo nueve meses.
La compañía fabricó rápidamente una nave llamada LINK, cuyo objetivo era enganchar el telescopio y elevarlo de nuevo a una órbita estable. Sin embargo, la misión fracasó pocas semanas después del lanzamiento de LINK, en julio, ya que el satélite comenzó a girar sin control en el espacio antes de llegar al observatorio Swift.
Otro intento de rescate
Sellado el destino de Swift, los científicos de la misión reactivaron gradualmente los instrumentos del telescopio para recopilar datos y observaciones hasta el último momento. Los instrumentos habían permanecido apagados durante meses para ahorrar energía y mitigar la rapidez con la que la nave perdía altura y salía de su órbita.
El Observatorio que nos ocupa no cuenta con un sucesor ya establecido para tomar el relevo y ha funcionado como una herramienta astrofísica polivalente en órbita terrestre baja desde su lanzamiento, en noviembre de 2004.
Bautizado en honor a unas aves de vuelo veloz, el telescopio podía girar rápidamente para observar eventos cósmicos fugaces —que ocurren en un abrir y cerrar de ojos—, como los estallidos de agujeros negros.
Dicho aparato se diseñó originalmente para estudiar las explosiones más potentes del Universo, conocidas como brotes de rayos gamma, y los científicos también lo han utilizado para monitorear otros tipos de destellos cósmicos, así como asteroides y cometas.
A pesar del intento fallido de rescatar al Swift, la NASA ha indicado que podría intentar misiones similares para prolongar la vida útil de otros valiosos instrumentos espaciales. La semana pasada, la agencia lanzó una convocatoria —formalmente denominada Solicitud de Propuestas o RFP— dirigida a empresas comerciales, consultando cómo podrían elevar la órbita, realizar tareas de mantenimiento o, de otro modo, prolongar la vida del emblemático telescopio espacial Hubble.
Según la RFP, el análisis de la NASA revela que existe un 10% de probabilidades de que el Hubble caiga fuera de su órbita para el año 2032 y un 50% de probabilidades de que lo haga para 2033.
Este apreciado telescopio, lanzado en 1990, ha proporcionado algunas de las imágenes más reconocibles de la astronomía y ha transformado la comprensión científica del cosmos. El documento señala que no se prevé un sustituto para el Hubble antes de la década de 2040. (Jackemate.com)
(*) Licenciado en Periodismo – Postítulo en Comunicación Política



