Por Ricardo Marconi (*)

El infierno en que estaba convertida la ciudad de Rosario, en el verano de 1881, no impidió al doctor Severo Mauricio del Rosario González, el 3 de enero, ingresar con su mejor traje al acto que lo consagraría jefe Político.

Así llegaba a lo que entendía era el pináculo de su carrera de jurisconsulto, mientras caminaba meditabundo hacia el salón donde se realizaría la ceremonia, en la que el locutor recordaría que había nacido en la provincia de Córdoba, un 25 de enero de 1838 y que era hijo de Severo González y de María del Rosario Gutiérrez.

También escuchó de boca del conductor de la ceremonia que había hecho sus estudios en la universidad de la capital mediterránea, -donde logró su título de maestro de filosofía, el 7 de diciembre de 1860-, que se había doctorado en Derecho Civil y que se desempeñaba como abogado en un estudio rosarino, donde se radicó con sus padres desde 1851, cuando estos se afincaron definitivamente.

Severo contrajo matrimonio –como antes se decía de la unión de dos seres que se amaban- con Gumersinda Carranza Castellanos, nacida también en la provincia mediterránea y un año más tarde, actuando al frente de su estudio jurídico fue convocado a la Magistratura como juez interino de Primera Instancia en lo Civil, cargo que dejó por renuncia a los cuatro meses.

Por esa misma época pasó a dirigir la revista “Anales del Foro”, que fundara su padre, dejándola al poco tiempo por la enfermedad que había contraído y que meses después lo condujo a la muerte, de manera repentina, cuando sólo había alcanzado los 48 años de vida.

Sus restos descansan en un panteón del cementerio El Salvador, adquirido gracias a una colecta de sus amigos curiales. (Jackemate.com)

 

 

(*) Licenciado en Periodismo – rimar9900@hotmail.com  

 

 

Comparte este Articulo ...
Share on Facebook
Facebook
Pin on Pinterest
Pinterest
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin