Por Ricardo Marconi (*)

Un total de 7 saudíes, pertenecientes a una unidad de élite que se encarga de proteger al príncipe heredero Mohammed Bin Salman, fueron involucrados en el asesinato del periodista Jamal Khashoggi, según surge de un informe desclasificado. La inteligencia norteamericana confirmó que Salman ordenó el asesinato y el descuartizamiento, en el consulado saudí en Estambul, en 2018.

El ex presidente Donald Trump ordenó mantener la información en secreto y el actual primer mandatario Joe Biden, trascendió dispuso la desclasificación del expediente, pero aseguró que mantendrá la alianza con Arabia Saudita.

La Oficina de la Dirección de Inteligencia Nacional de Estados Unidos publicó en su sitio web el informe, donde se hace mención a la operación y al uso de medidas violentas para silenciar a disidentes en el extranjero.

El plan de asesinato, según la CIA, “fue premeditado y elaborado” e incluso supervisado por la corona saudita, provocando como respuesta que el gobierno estadounidense suspendiera la venta de armas tales como cazas F-35 y bombas de precisión a Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, que ya tenían aprobación de Trump.

Biden se comprometió a analizar nuevos acuerdos en función de lo que surja de análisis que se están haciendo sobre derechos humanos y la guerra civil en Yemen.

El presidente actual también busca mantener el acuerdo nuclear de 2015 con Irán, el rival de Arabia y sus aliados regionales, a la vez que pretende mantener con firmeza su política frente a Siria, donde bombardeó a milicias shiítas financiadas por Irán en territorio sirio.

Los siete involucrados en el crimen del periodista Jamal Khashoggi

Los servicios de inteligencia de Estados Unidos tienen claro que Salman es protegido por una fuerza de protección denominada RIF, que comenzó a funcionar en la violenta campaña instrumentada en 2017 para desplazar al heredero al trono.

Operaciones del RIF

El RIF hizo decenas de operaciones dentro y fuera del Reino, actuando en la detención y abuso de prominentes activistas que habían hecho campaña para, levantar la prohibición de conducir automóviles a las mujeres, como lo fue el caso de Loujain al- Hathloul, detenido en 2018 y librado recién hace un mes.

Otra de las detenidas fue una mujer, profesora universitaria, quien intentó suicidarse tras ser sometida a tortura psicológica.

El RIF fue supervisado por Saud al-Qahatani, designado como una especie de zar de los medios de comunicación de la corte real saudita, y como administrador de los trolls del reino para sofocar voces críticas como el del asesinado periodista.

El comandante del RIF es Maher Abdulariz Mutreb, que viajaba al extranjero con el príncipe. Otro agente es Thaar Ghaleb al- Harbi, de la Guardia Real, que en 2017 fue ascendido por actos de valor en razón de su accionar ente un ataque a uno de los palacios del reino.

El RIF es un grupo compuesto por 21 personas y el gobierno de Riad no dio nombres de los responsables de la muerte del periodista.

Los condenados por el crimen del periodista

Un tribunal saudí anunció que cinco hombres habían sido condenados a 20 años de prisión y otros 3 condenados a sentencias menores. Luego estos últimos fueron indultados.

Al Qahtani fue exonerado públicamente por el gobierno saudita porque no había pruebas suficientes para juzgarlos por el asesinato. [1]

Qahtani, al tomar el mando de la campaña comenzó su tarea de espionaje y para desarrollarla acu dio a una empresa israelí que ofrece tecnología que desarrollaron a tal efecto ex funcionarios de agencia de inteligencia.

Su trabajo de detección de enemigos ocupaba todo el orbe, principalmente Medio Oriente y Europa, aunque también habría concretado procedimientos en Turquía y Qatar e incluso Francia.

Los nuevos mecanismos de espionaje a través de la guerra digital implican beneficios económicos para sueldos y la independencia de reglas que implican ahorros de miles de millones de dólares.

Sólo hay que conseguir elementos que ya no utilizan el Mossad y la Agencia de Seguridad Nacional (NSA).

Está trabajando en el área que nos ocupa la Black Cube y NSO. Esta última empresa la conducen Omri Lavie y Shalev Hulio. También está trabajando como contratista Psyg Group, con sede en territorio israelí que trabajó para la oligarquía rusa.

De esta forma hasta el país menos favorecido económicamente puede contratar empresas de espionaje con poco presupuesto.

Trascendió que NSO utilizó tecnología desarrollada por la Unidad de Inteligencia 8200 –que equivale en Israel a la NSA-, para levantar datos de celulares –incluso mensajes de texto-, sin ser detectados.

La operación técnica tenía el nombre de Pegasus y Méjico la contrató para su lucha contra el narcotráfico, a un costo de 77 millones de dólares.

El operar con este sistema permitió detener a Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera. Versiones indicaban que periodistas mejicanos también eran monitoreados. (Jackemate.com)

 

[1] Mark Mazzetti

 

(*) Licenciado en Periodismo – rimar9900@hotmail.com

 

 

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