Por Ricardo Marconi (*)

En esta enumeración de jefes políticos de Rosario debemos hacer referencia a Dámaso Centeno, oriundo de la provincia de Córdoba. Centeno nació en 1818 y en su adolescencia llevó adelante sus estudios en la capital mediterránea. Prosiguió con los superiores, aunque no logró obtener un título universitario.

Enamorado, se casó con Cecilia Fernández, con quien no tuvo hijos y en 1838 el gobernador Cullen lo designa comisario del cuartel norte de la Villa del Rosario.

Cuatro años más tarde fue electo juez de primera instancia y posteriormente diputado provincial, donde sus pares –por su solidez intelectual- lo hicieron presidente de la Cámara.

En marzo de 1842, Centeno ya era –por mérito propio- capitán de la 1º Compañía de Cívicos Granaderos de Rosario y el 25 de diciembre de 1851 formó parte del grupo de vecinos que se pronunció contra el gobierno de Rosas.

Posteriormente, ya con el grado de teniente coronel combatió en Caseros, dirigiendo el batallón “Centeno”.

En el mes de septiembre de 1854, fue electo diputado por Rosario, a la Asamblea Constituyente de la provincia y, paralelamente, Crespo lo nombró en una comisión encargada de establecer la zona de radicación territorial de un cementerio para Rosario, así como de iniciar su construcción.

Salvador María del Carril, vicepresidente de la nación, le confirió a través de un decreto el grado de sargento mayor de Infantería de Ejército Nacional y tuvo que combatir comandando las fuerzas del gobierno para sofocar la revolución del 1º de abril de 1857.

Dos años más tarde, en el otoñal mes de marzo, accedió a una diputación provincial por el Departamento Rosario.

Paralelamente, su carrera judicial tampoco se detuvo, ya que el 1º de febrero de 1857, comenzó a actuar como juez de 1º Instancia en lo Civil y Criminal, lo que no le impidió, dos meses más tarde, participar de la campaña contra el general Santiago Cardozo, que invadió la provincia para derrocar al ya mencionado gobernador Juan Pablo López. En 1858, se reglamentó la primera Ley de Municipalidades, sancionada en Rosario de manera expresa, manteniéndose vigente la misma hasta 1868.

Participó Centeno, el 15 de octubre de 1859, de la iniciación de la marcha del batallón “Caseros”, llevada adelante por la Guardia Nacional Rosarina, cuyo destino final era participar de la batalla de Cepeda, ocurrida el 23 del mismo mes y año, donde cara a cara se encontró con la muerte a la que había evitado durante tantos crueles combates.

El sitio donde fueron sepultados los restos de Centeno no fue fácil de precisar. La información se halla en el Tomo I del Registro de Entierros de la Iglesia Parroquial de Villa Constitución.

El texto dice: “En el día 25 de octubre de 1859, yo, el infrascripto cura y vicario, sepulté en el cementerio de la parroquia el cadáver del comandante Dámaso Centeno, edad, como de 41 años. Murió de una bala de cañón de que doy fe. Fdo. Solano Santos Kul”. La bala de cañón le había arrancado la cabeza. 

   El cementerio estuvo ubicado sobre la calle Corrientes, detrás de la vivienda de la familia Bassi y fue clausurado en 1894, luego de haberse opuesto la Curia durante 32 años, a dar cumplimiento a una ley del 16 de septiembre de 1867, que declaraba propiedad de la intendencia los cementerios administrados por la iglesia. A trece meses de su muerte, por decreto del 20 de diciembre de 1860, que lleva la firma del presidente de la Confederación Argentina, Santiago Derqui, se mandó erigir un sepulcro a la memoria de Centeno, disposición que en los hechos nunca se cumplió.

Actualmente, se denomina Coronel Centeno a una calle de Rosario, con el objeto de perpetuar el nombre de un soldado que no escatimó esfuerzos para servir a los intereses de Rosario. Jackemate.com)

 

(*) Licenciado en Periodismo – rimar9900@hotmail.com

Déjanos tu Comentario
Comparte este Articulo ...
Share on Facebook
Facebook
Pin on Pinterest
Pinterest
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin