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La unidad continental americana, fuertes críticas sobre al pasado norteamericano por sus intromisiones en las políticas de Estado que terminaron en dictaduras y al presente por su declaración contra Venezuela de ser país amenazante, ayuda a Colombia en su lucha contra el narcotráfico y un reconocimiento al pueblo cubano por estos sesenta años de ausencia de las últimas ocho cumbres de las Américas, fueron los principales ítem de este encuentro de mandatarios de países del continente americano realizado en Panamá

Pero indudablemente el encuentro y conversación entre los presidentes de Cuba, Raúl Castro, y de EE.UU. Barack Obama fue la frutilla del postre de esta VII Cumbre de las Américas que, desde 1994 en Miami, se viene realizando periódicamente para analizar y abordar la problemática que los distintos países que componen este continente.

"La historia entre los Estados Unidos y Cuba es complicada. Después de 50 años de políticas que fracasaron era hora de intentar algo nuevo", dijo Obama al reunirse este sábado con Castro, al margen de la VII Cumbre de las Américas en Panamá.

Aunque, sin dudas, también sobresalió entre los discursos de los presidentes cuando habló el cubano comandante Raúl Castro, quien reseñó los últimos sesenta años de relaciones entre su país y los EE.UU., y la lucha del pueblo caribeño para mantener viva la revolución socialista que destituyó al gobierno títere de Fulgencio Batista.

Castro, por su parte, tuvo palabras elogiosas para con Barack Obama, de quien llegó a decir que había leído dos de sus libros y que se había encargado de ponderar sus condiciones personales ante otros líderes regionales que pasaron por la isla.

"Yo le dije a otros presidentes que pasaron por la isla que estoy convencido de que Obama es un hombre honesto", dijo Castro.

Lo exculpó luego de "toda responsabilidad" por el enfrentamiento entre ambos países y le agradeció su gesto de acercamiento. "Creo que es un hombre honesto" y creo que hay que ayudarlo en su propósito en el Congreso, dijo el cubano ante la necesidad de contar con el Capitolio para el levantamiento del embargo.

Otro de los momentos distintivos de esta VII Cumbre fue cuando el presidente de los Estados Unidos optó por retirarse del recinto cuando hablaron los presidentes de la Argentina, Cristina Fernández, y de Venezuela, Nicolás Maduro.

CFK se expresó sorprendida por la orden ejecutiva de Obama que decretó a Venezuela como una amenaza para ese país –a la que tildó de "ridícula" e indicó que tal vez su colega estadounidense ya se había ido del recinto. Al momento se desconoce si Obama estaba o no, y por qué la presidente dijo eso. Ahí explicó que no tenía los anteojos puestos, pero que "no le importaba corrobarlo".

Y precisó: "Cuando me enteré, lo primero que hice fue reírme. Resulta inverosímil casi rídiculo que cualquier país de nuestro continente pueda resultar una amenaza para la mayor potencia del mundo. Es una pena, presidente Obama, que producto de negociaciones internas en su país -porque sabemos que no la tiene fácil- (hagan esto). Si querían enfrentar a Venezuela deberían haber encontrado otra forma. Cómo nadie puede creer que el Reino Unido haya declarado como una amenaza a nuestro propio país. Me llamó la atención la similitud de ambas posiciones", comparó la presidenta.

Tras los discursos de los mandatarios, hubo reuniones de privadas entre ellos, y nuestra presidenta lo tuvo con su par del Brasil, Dilma Rouseff.

Tras ello, como ocurre en este tipo de encuentros de mandatarios, hubo la fotografía de todos ellos saludando y al final se ofreció una cena de honor.

Raúl Castro, Nicolás Maduro, Evo Morales y Cristina Kirchner faltaron a la cita, que tuvo lugar en un edificio del Complejo Monumental de la Ciudad vieja, donde se levantan unas ruinas que datan del 1500 y que hoy son Patrimonio de la Humanidad.

Pero en la danza de gestos políticos cuidados llamó la atención que el presidente de Uruguay Tabaré Vázquez se sentó en la misma mesa de Barack Obama.

El gesto se interpretó como un espaldarazo al uruguayo, que fue la única voz en la región que se alzó en contra de las violaciones de los derechos humanos en Venezuela.

En la mesa redonda, también estaba el anfitrión Juan Carlos Varela y su esposa, que poco antes habían recibido uno por uno a los mandatarios, que recorrían una larga alfombra roja como en una cena de Hollywood. (Agencias/Jackemate.com)

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