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Con un panorama caótico amaneció este jueves la ciudad de Rosario. Ya ocupada la plaza Pringles por militantes de la Corriente Clasista y Combativa (CCC) por tiempo indeterminado, la misma organización anunció un corte de tránsito de la avenida de Circunvalación a partir de las 10.30, por lo que desde la Municipalidad se decidió recurrir a la Justicia provincial para pedir el cese de estas medidas que desorganizan y descontrolan el tránsito vehicular.

“Hay que salir de este cuello de botella, hay que entender que el corte de ruta es un delito y que la destrucción del mobiliario urbano es un delito”, consideró el secretario de Gobierno municipal, Fernando Asegurado, en diálogo con la emisora Radio 2 de Rosario.

Y aseguró, asimismo, que desde junio pasado, el municipio rosarino llevó adelante cinco presentaciones judiciales en distintas instancias de este tipo.

Las protestas sociales se llevan adelante por la llegada de la presidenta Cristina de Kirchner a la ciudad esta noche para participar de la fiesta aniversario de la Asociación Empresaria de Rosario, que se desarrollará en uno de los salones del City Center (Casino) de Rosario, propiedad de Cristóbal López, empresario amigo de la pareja presidencial.

Asegurado confirmó que presentarán una nueva acción judicial en los Tribunales provinciales para que se investigue y cesen ambas medidas de fuerza que complican el normal funcionamiento de la ciudad, según deslizó.

Por ello reiteró la necesidad de “salir de este cuello de botella” y que “hay que entender que el corte de ruta es un delito y que la destrucción del mobiliario urbano también lo es”.

Precisó, además, que “siempre finalizan porque los hechos cesan, no porque haya alguna acción o una investigación, pero igual los vamos a seguir presentando”, lanzó el funcionario.

“La decisión del municipio es solicitar una intervención, una acción preventiva y lo seguiremos haciendo para que queden los antecedentes”, concluyó.

La CCC es una organización ‘piquetera’ liderada por Alberto Delmonte que periódicamente práctica este tipo de acción pública que modifica para peor el humor de los rosarinos.

En un principio la costumbre era acampar en la plaza San Martín, frente a la sede rosarina de la Gobernación provincial, para expresar sus quejas y pretensiones sociales.

Para ello levantaban carpas y otros elementos para guarecerse del frío y la lluvia, y durante el acampe sus militantes preparaban ollas populares con elementos que recolectaban de vecinos de esa zona céntrica.

Las quejas y controversias de los vecinos no tardaron en llegar a los medios de comunicación rosarinos, manifestando los vecinos que además de las apuntadas actividades, los militantes de la CCC hacían sus necesidades fisiológicas en el terreno de la misma plaza, lo cual atormentaba al vecindario con ese desagrable espectáculo.

A los perjuicios del vecindario había que sumarle las quejas de los automovilistas por la congestión que provocaba la presencia de la CCC en la plaza San Martín, que iba acompañada con permanentes cortes de calles, que hacían enmarañado el tránsito vehicular y del servicio público de pasajeros por esa zona.

Por otra parte, una vez que se retiraban de la plaza San Martín había que reordenar el paisaje de este paseo público que costaron al erario público rosarino sumas importantes de dinero que podrían haberse destinado a otros fines de sociales y comunitarios. (Jackemate.com)

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