Ricardo Marconi (*)

El expresidente estadounidense Donald Trump, en las últimas horas dejó entrever que “China intenta apoderarse de la estratégica base militar de Bagram, tras la salida presurosa de las tropas de la Coalición con asiento en Afganistán. 

En principio, para ubicar territorialmente a los lectores de esta columna, cabe subrayar que la base aludida está a una hora de una instalación nuclear china y que, en una columna de Introspecciones, ya adelantamos que el gobierno chino intentó acercarse económicamente a los talibanes tras la ocupación del territorio afgano por parte de los mismos.

Trump, en sus apreciaciones públicas dio cuenta que “Estados Unidos debió retener Bagram” y agregó: “Es vergonzoso lo que hicimos, ya que sin duda era una base aérea de fundamental importancia”.

Y aclaramos aún más la razón de sus dichos: Bagram tenía acceso total a China, Irán y el interior de Afganistán. Fuentes militares estiman que Pekín estaría estudiando enviar tropas a Bagram y otras fuentes indican que aviones chinos ya habrían sobrevolado el lugar.  Obviamente, los talibanes salieron a desmentir la especie.

Bagram en detalle 

Si se parte desde el aeropuerto de Kabul, en menos de sesenta minutos se ven los bastiones almenados de nieve del Hindu Kush, que se elevan hasta la altura de 6.500 metros y puede ser considerada la nave, estar ya cerca de un aterrizaje en Bagram –ocupada por talibanes desde el 15 de agosto de este año (2021)-, luego de un vuelo de 70 kilómetros.

Esa base de la fuerza aérea, ubicada en las cercanías de la ciudad de Bagram, al sureste de Charikar, en la provincia de Porwán, era el cuartel general de la Fuerza Aérea Conjunta Combinada 180 (CJTF-180), la resultante de una alianza de treinta y tres países.

Había en su origen 11.000 soldados, de los cuales 8.500 eran estadounidenses y 5.000 estaban acuartelados. Se manejaban independientemente de la Fuerza Internacional de Asistencia de Seguridad o ISAF, dirigida por la Organización del Atlántico Norte (OTAN). Mientras la ISAF mantenía la paz en Kabul, la CJTF-180 tenía la responsabilidad del resto del territorio afgano. Desde 1979 a 1989, cabe destacarlo, Bagram fue el centro neurálgico de la fuerza de ocupación soviética.

En ese momento, los rusos rodearon el núcleo del lugar con trincheras y campos minados y llenaron el lugar de pistas de aterrizaje de helicópteros Hind, que eran utilizados para “incinerar” aldeas afganas que cobijaban a los guerrilleros muyahidines, al menos hasta mediados de la década de los 80.

Todo llegó a su fin cuando los norteamericanos entregaron a los guerrilleros misiles antiaéreos Stinger, y ello cambió el curso de la guerra.

El campo militar continuó minado y a ello se agregó la chatarra de los helicópteros cazas MIG rusos abatidos, algunos aviones Antonov de ala fija semi destruidos, misiles tierra-aire y camiones soviéticos desmantelados y oxidados, así como controles perimetrales de alerta temprana.

Esa estructura se completó con baños portátiles, la radio de las fuerzas armadas, dos gimnasios y media docena de lugares para alimentar a los soldados y oficiales con música de fondo.

Los oficiales de Bagram obligaban a sus soldados a estar limpios y para ello habían hecho instalar muchas duchas con pisos hechos con paletas de madera balsa, revestidas con aluminio y torres de vigilancia, hechas con contenedores de mercancía apilados, a lo que se sumaron vejigas sintéticas de 90.000 litros para llenar con petróleo o con agua potable que tenían como marco varias hectáreas de cabañas semipermanentes.

La Hora Zulú 

Vista aérea de la ex base norteamericana de Bagram ahora en manos del Talibán

Todo se manejaba en función del horario propio: La Hora Zulú, equivalente al horario de Greenwich, lo que permite a todas las bases dispersas en el mundo coordinar acciones.

El hospital de Bagram tenía 150 camas. Había sido montado en 72 horas, con el laboratorio de análisis incluido, sala de rayos X, TACs, ultrasonido y microbiología, todo enfundado en carpas de lona y una red aislante a prueba del polvo del desierto. En el hospital, no sólo se atendían a los militares. Asistían, además, a las víctimas de las minas terrestres sembradas por los soviéticos.

Reglas militares 

En todas las bases, Bagram incluida, hay una regla omnipresente: Cuanto mayor es el territorio ocupado por la base, más estrictas son las reglas y, consecuentemente, más tenso y aburrido el ambiente. “La base es como estar en la cárcel y en guerra contra el terrorismo”, opinan los soldados de menor rango.

El centro neurálgico de Bagram –luego de que partieran los rusos-, se había convertido por los talibanes en un lugar destinado a interrogatorios y torturas. Y a partir de la ocupación de EE.UU., la base fue utilizada para dar salida y llegada de aviones C-130, helicópteros CH-47 Chinook y UH-60 Black, protegidos por Apaches AH 64 que desplazaban tropas hacia el interior de Afganistán, aunque los que más llegaban y partían eran los A-10 Thunderbolt o Warthogs, más conocidos como Jabalíes Verrugosos, que proporcionaban apoyo aéreo cercano a tropas de tierra en dificultades.

Las A-10 fueron muy utilizadas en la Guerra de Vietnam. También, en Bagram aterrizaban aviones B-52 y algún que otro A-10, con ametralladoras Gatling, también utilizados en las selvas vietnamitas. Los A-10 eran muy utilizados porque pueden absorber fuego de tierra sin explotar, lo que vale inferir que, sin su apoyo aéreo, Bagram no hubiera existido.

Boinas Verdes  

El Equipo A de los Boinas Verdes fueron los que en su momento capturaron Bagram y desde allí se condujo la caída talibán en noviembre de 2001, tras la llegada, a finales de octubre del mismo año, del ODA 555 para producir la caída talibán, con ayuda de la Alianza del Norte y el apoyo aéreo de los AC-130 Spectre, con tecnología avanzada.

La base que nos ocupa tenía demasiados soldados del alto rango y eran los encargados de operaciones en la región bajo el mando de un coronel que dispuso el entrena miento para horas de la mañana.

Bagram tiene 3 hangares, una rampa de 130 mil metros cuadrados y 5 áreas de estacionamiento, a 1.500 metros sobre el nivel del mar. La pista, puntualmente, tenía 3.000 metros desde 1976 y los estadounidenses le agregaron 500 metros más y de 28 centímetros de espesor.

La base militar era conducida por un general de dos estrellas del ejército y actualmente está a cargo de las Fuerzas de Seguridad y Defensa Nacional Afganas (ANASF). (Jackemate.com)

 

(*) Licenciado en Periodismo – Postítulo en Comunicación Política

 

 

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