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Al momento de iniciar esta columna trascurrieron pocas horas desde que barcos con armas  de la Guardia Revolucionaria Islámica iraní intentaron capturar un petrolero británico en el estrecho de Ormuz. Una nave de guerra británica evitó la maniobra y la zona del Golfo Pérsico se halla cercana a la alerta máxima

Irán decidió, unilateralmente, incrementar el enriquecimiento de uranio, pasando del 3,67% al 4,5%, con lo cual rebasó los límites que le fueron impuestos en 2015.

De esta manera, el documento que firmara quedó en aguas de borrajas y, como si esto fuera poco, decidió, además el gobierno iranio amenazar  con reiniciar el trabajo de las centrifugadoras que tiene selladas, a pesar de lo cual está lejos del 90% necesario para fabricar una bomba atómica.

Behruz Kamalvandi, portavoz iranio de la Organización de Energía Atómica, explicitó que “se busca lograr el nivel de pureza suficiente como para cubrir necesidades para sus centrales eléctricas” en la central de Bushehr, el único reactor comercial en uso desde 2013.

La declaración se contradice con la formulada por Hassan Rouhani, -séptimo presidente de Irán-, quien anunció que “se dejó de lado el compromiso de no superar el porcentaje de 3,67 de enriquecimiento de uranio” que posee 92 protones y 92 electrones”.

Sus isótopos más destacables son el uranio-238 y el 235 , siendo el primero el más común y representa el 99,3 % de cualquier muestra de uranio natural.

El U-235 consigue desencadenar reacciones nucleares. El enriquecimiento de uranio es el proceso al cual es sometido este metal para obtener  uranio-235 e Irán tomó la medida de llegar al 4,5 %, aunque, vale destacarlo,  se trata de un umbral muy bajo como para llegar a alarmarse.

El “grado de armas” tendría que superar el 90% y ello supone un gran esfuerzo  y desafío técnico por parte de los científicos de Irán.

El gobierno iraní debería construir y operar centrifugadoras muy avanzadas  que  ayuden a separar los materiales pesados de los ligeros para así extraer  el u-235 en grandes proporciones. Irán, hoy por hoy, no está  en condiciones  de hacerlo, ya que debería multiplicar su producción por 20 veces de lo que hace actualmente.

Rouhani seguirá enriqueciendo uranio

En definitiva, no hay porque alarmarse respecto de las posibilidades nucleares de Irán para generar un artefacto atómico. De lo puntualizado, se infiere que tanto China como Rusia exageran en su “preocupación” .

Rouhani, a pesar de ello, advirtió a EE.UU, Gran Bretaña, Alemania y China con enriquecer uranio “en función de nuestras necesidades”.

Aprovechó para, además, hablar de “reactivar  el proyecto de reactor de agua pesada en la ciudad de Arak”, con lo que dejó de lado su compromiso de no fabricar  armas nucleares”.

El orbe sabe que Irán posee una economía poco diversificada y dependiente del petróleo al punto tal que significa el 80% de sus exportaciones.

Ya Teherán, en 2005 y 2006 sufrió sanciones económicas por parte de la comunidad internacional y, debido a ello, se derrumbó económicamente, así como en lo industrial.

Para completar el negro panorama, los bancos de Europa dejaron de asistir al gobierno iraní, al que dejaron al borde del abismo.

La situación se profundizó con la decisión de Trump de retirarse del acuerdo aludido tras conocer que se habían sobrepasado las reservas de 300  kilos de agua pesada, ya que se habían alcanzado las 1,3 toneladas. Las cifras fueron confirmadas por la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA).

Hay que apuntar que desde la caída del ayatolá Ruhollah Musavi Jhomeini, los estadounidenses, Arabia Saudita e Israel acusan  a Irán de financiar movimientos terroristas  en Medio Oriente.

El presidente estadounidense indicó, al retirarse del pacto, que “el mismo no habla de programas balísticos iranios, expansionismo regional  iraní y de lo que puede suceder luego del 2025 cuando caduca el tratado.

Llegado a este punto, vale señalar que la Unión Europea puso en vigencia  el programa de trueque Instex, concebido por Berlín, Londres y París, para ayudar a Irán y eludir  sanciones yanquis, aunque dicho programa  no permite la compra de petróleo a Irán.

El “desvanecimiento” de barcos

La desaparición transitoria de barcos de los radares  para esquivar sanciones recientemente fue ejemplificado, a nivel internacional con la nave china  -Sino Enérgy-, que dejó de verse en los radares por 6 días  para reaparecer  navegando en un curso diferente –hacia el este-, alejándose del Estrecho de Ormuz, próximo a Irán.

Los radaristas que trabajan habitualmente en esa zona conflictiva no se cansan de apuntar que “milagrosamente los barcos “desaparecen” vacíos de carga y  “reaparecen” cargados, presumiblemente, con petróleo iraní, según también lo afirma la inteligencia israelí.

Ello se ve corroborado por la empresa Tanker Trakers que controla la zona que nos ocupa con imágenes satelitales.

La misma visualiza  naves de más de 300 toneladas que deben tener  un dispositivo  que las identifique para evitar choques y para su localización inmediata ante situaciones que obliguen a concretar un rescate.

Hay que dejar claro que Estados Unidos, desde noviembre pasado, tras retirarse del acuerdo nuclear con Irán, puede castigar a bancos estadounidenses que operen con el gobierno iranio. Puede, asimismo, prohibir el ingreso a su territorio de barcos de  Estados Unidos que operen con Irán y congelar los activos de las empresas a cargo de la nave.

Empresarios sancionados

Ya hay decenas de empresarios sancionados por participar de desarrollos misilísticos y nucleares no autorizados.

Para colmo, la situación se complicó con el derribo de un dron  de Estados Unidos por parte de la Guardia Revolucionaria, que tendría-según la inteligencia yanqui-, vinculaciones con la industria petroquímica de Irán.

Los agentes norteamericanos habrían comprobado que la Guardia Revolucionaria hace lo indecible para bajar los costos   para exportar petróleo y con los beneficios que obtiene adquiriría armas.

La empresa de la que depende  Sino Energy  y otrs 40 naves  habrían pasado   en abril a manos de una subsidiaria de Sinochem, una empresa china que tiene el respaldo del sector de las petroquímicas .

Sinochem transportaría petroquímicos iranís y poseería oficinas en Houston, a la vez que trabajaría con Exxon Mobil y una entidad bancaria de origen inglés.

Analistas del sector petrolero mundial afirman que las naves infractoras apagan el AIS (transponder), que no es otra cosa que el sistema de identificación automática, acción que en diciembre pasado  denunció The New York times respecto del SC Mercury.(Jackemate.com)

 

 

(*) Licenciado en Periodismo – rimar9900@hotmail.com

 

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