Iba caminando por peatonal Córdoba, con barbijo y con suficiente abrigo por el frío de esta semana, cuando me cruzo con un viejo amigo, que tiene una amplia entrada a los principales despachos de la Casa Rosada, sede del Gobierno nacional, y que mejor que invitarlo a compartir un café en uno de los conocidos bares rosarinos de la zona. “Che cómo andan las cosas con tu labor política en la Capital”, fue lo primero que se me ocurrió preguntarle.

La respuesta fue rápida y filosa: “Mis cosas andan muy bien ‘Alfil’. Tengo mucho trabajo, pero los amigos intendentes santafesinos tienen cerradas las puertas de los despachos de mi jefe Alberto”.

No tuve más opción que preguntarle qué era eso de las puertas cerradas para los intendentes santafesinos con los despachos presidenciales, porque muchos eran del palo político del presidente Alberto Fernández, y hasta tienen relación desde cuando era Jefe de Gabinete de ministros de Néstor Kirchner.

“El tema es así amigo Alfil. Cuando mis amigos intendentes santafesinos vienen a conversar con distintos ministros y secretarios nacionales sobre cuestiones de su territorio, la respuesta que reciben es la misma para todos: ‘Volvete a Santa Fe y hablá con Omar (Perotti), porque así nos manejamos ahora”.

No lo podía creer, más en tiempos de Pandemia de Coronavirus y de las necesidades que tienen los municipios y, a veces o muchas veces, el Gobierno de Santa Fe está impedido de aportar respuestas inmediatas a los intendentes.

“Es así amigo mío, lo veo casi a diario. Se terminaron aquellos buenos tiempos cuando los intendentes, del color o palo que fueran, iban a la ‘Rosada’, exponían sus necesidades a ministros o secretarios para que éstos les dieran una respuesta a esas necesidades”, me respondió mi amigo mientras saboreaba un rico cafecito caliente y ambos mirábamos pasar la gente por la amplia ventana del local.

¿Te parece que esto esté bien políticamente hablando? fue mi pregunta, creo casi infantil, para recibir como única respuesta: “Todo cambia Alfil, todo cambia, y más cuando los que vienen son del sur santafesino. Tienen que pasar primero por la patricia Santa Fe y hablar con el jefe de la Casa Gris. Todo cambia Alfil, como la canción que tan lindo cantaba la negra Sosa”.

Y ahí nomás se levantó, y, sin abrazo de por medio como en otros tiempos recientes, se despidió diciéndome: “Seguí este tema porque los muchachos de nuestra provincia no están muy conforme con esta aptitud y la calentura ya se nota. Chau…” (Jackemate.com)

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