Por Ricardo Marconi (*)

Los llamados ‘agujeros negros’ son uno de los objetos estelares más sorprendentes en el Universo y representan un gran misterio para las leyes de la física, ya que pueden llegar a tener un tamaño fuera de toda escala humana.

Al que nos referiremos, se encuentra a una distancia de 700 millones de años luz, y es uno de los más grandes ‘agujeros negros’ detectados en el centro de la galaxia elíptica super gigante llamada Holmberg 15A.

Si bien no es la más grande detectada -corresponde al Quásar Ton 618- tiene una masa equivalente a 66 mil millones de soles, denominado Homlberg 15 A.

Los especialistas aseguraron que se encontró mediante la técnica de rastrear el movimiento de las estrellas a su alrededor y puntualizaron que “es el ‘agujero negro’ más masivo con una detección dinámica directa en el Universo local”, afirmaron los científicos.

Hay que hacer notar que este ‘agujero negro’, también llamado radio de Schwarzcschild, corresponde a 790 unidades astronómicas. Una unidad astronómica corresponde a la distancia que separa a la Tierra del Sol, unos 149.6 millones de kilómetros.

Expertos en el tema tienen el desafío de crear modelos más complejos y detallados que les permita averiguar cómo se formó.

La foto que abre nuevas líneas de investigación

Es fundamental consignar que, mediante una red internacional de ocho radiotelescopios, distribuidos en distintos lugares del mundo, usando la técnica de la interferometría, científicos obtuvieron la imagen de un ‘agujero negro’, localizado en el centro de la galaxia Messier 87, que se encuentra a 55 millones de años luz de nuestra casa en el Universo.

Se inician, gracias a la obtención de la imagen –lograda a través de la vinculación de dichos radiotelescopios, distanciados incluso a millones de kilómetros para formar, todos juntos, uno más poderoso-, nuevas líneas de indagaciones, destinadas a estudiar objetos más extremos del universo, con lo que se reafirman las predicciones de la ‘Teoría de la Relatividad’, de Albert Einstein.

En su momento fue una hazaña científica que hizo realidad un equipo de más de 200 investigadores, según afirmó Sheperd Doeleman, del Centro de Astrofísica Harvard & Smithsonian.

Se logró precisar, con varios métodos de calibración y deimágenes, una estructura en forma de anillo, con una región central oscura –la sombra del ‘agujero negro’-, que persistió durante innumerables observaciones milimétricas independientes obtenidas por una red de radiotelescopios que cubren buena parte del planeta desde Groenlandia hasta el Polo Sur y, desde Alemania hasta Hawái.

El 26 de marzo de 2016, desde un satélite japonés, se constató que una estrella comenzó a girar de manera incontrolada hasta que se rompe al salirse de su órbita.

El sistema de rastreo, fue verificado por un avión que constató que el sistema aludido se “rompió” al pasar por una degradación de un campo magnético que había sido calificado como una “anomalía del campo de radiación” en el Atlántico Sur.

En esa zona hay que pasar con un blindaje extra, ya que se suceden destellos de luz y, hasta el presente, no hay acuerdo científico sobre sus efectos, como la aparición de “nubes extrañas reticulares”, a lo que debe agregarse que hay mucha oscuridad.

El avión, al no intentar regresar a la zona para evitar inconvenientes incontrolables, optó por rodear una tormenta y verificó un torbellino a gravedad cero en que los relojes se retrasaron 20 minutos del tejido del tiempo.

A partir de la citada experimentación fáctica, se profundizaron teorías que refieren a la posibilidad de la existencia de agujeros negros en tierra, ya que sólo se cree que pueden generarse en el espacio exterior.

Preguntas sin respuestas 

Preguntas que deben ser respondidas en el tiempo, se incrementaron a partir de los nuevos hallazgos con las imágenes logradas y en base a nuevas experimentaciones que se pusieron en marcha, ya que se inició el trabajo experimental para explicar fenómenos extraños como el tiempo perdido o la reducción de tiempo para recorrer, como actualmente, distancias imposibles.

Los científicos, desde hace largo tiempo, vienen pensando en la realización de viajes –por ahora increíbles-, utilizando vórtices espacio –tiempo. (Jackemate.com)

 

(*) Licenciado en Periodismo – rimar9900@hotmail.com

 

 

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