Por Ricardo Marconi (*)

Un indicador de que los talibanes, al retomar el poder, van a volver a aplicar un manejo medieval en su gobierno lo dio a entender su portavoz Zabimullah Mujahid, quien sin pelos en la lengua le dijo a quien quisiera escucharlo: “Los afganos van a actuar de acuerdo con sus propias normas, regulaciones y propios valores”.

Aunque nadie le cree en los gobiernos que enviaron efectivos de la Coalición, Mujahid aseveró que “habrá un perdón para los soldados que pertenecían al gobierno anterior, para los contratistas y para los miles de traductores de las fuerzas de ocupación” y un elemento que se tiene en cuenta para que se piense así, es que ya varios afganos recibieron la “visita” de talibanes, a modo de intimación para que no huyan. Lo propio habría ocurrido con los médicos, técnicos especializados y periodistas mujeres afganas, según la CNN.

Estas últimas, según Mujahid “podrán seguir trabajando “bajo la ley islámica”, aunque ya algunos medios de comunicación de Afganistán, preventivamente, retiraron a las presentadoras de noticias de la conducción de noticieros.

Contratistas 

Los contratistas que se desempeñaron para la Coalición también se escapan como pueden de Afganistán, como ocurrió en el 2008 en Irak, donde eran parte de un monopolio de la violencia de Estado.

A tal punto era así que hasta la Organización de las Naciones Unidas había hecho lo propio y las hacían figurar como empresas de logística que, obviamente, cobraron millones de dólares por proporcionar inteligencia a los contratantes, junto a la provisión de armamento y hombres especializados en operaciones especiales.

Cuando se contrastaron los datos provenientes de los golpes de Estado en el exterior con la evolución de la guerra en Siria e Irak, se observó una fuerte correlación entre la derrota del Estado Islámico (EI) y los ataques que realizaron, a nivel internacional, fundamentalmente en Europa, ya que ello evitaba cruzar fronteras lejanas con la probabilidad de ser detectados o capturados.

A tal punto se advirtió la situación enunciada que Jessica Lewis Mc Fate publicó en el Wall Street Journal que “El EI ya no es un problema regional. Sí lo fue y es   en la periferia de la zona en que se movilizaba, utilizando hombres entrenados para cultivar el sentimiento de odio en lo que eran las canteras yihadistas”.

Destruido el califato, se calculó que numerosos combatientes regresaron a sus lugares de origen para actuar como componentes de “células dormidas” no detectadas por fallas de inteligencia norteamericana pos 11-S.

Un número no precisado de irregulares extranjeros, según se conoció mediante declaraciones del jefe del Pentágono Chuck Hangel -entre los que se habría detectado a 100 estadounidenses-, viajó a Siria el 16 de setiembre de 2014. Los datos se los proporcionó al Comité de Defensa del Senado de Estados Unidos, organismo que tuvo a su cargo evaluar el peligro que representaba esa situación.

La inteligencia de la Coalición supone que el EI intentará ingresar a Afganistán subrepticiamente por sus fronteras, provenientes de Libia, Egipto, Pakistán y Nigeria.

Vale recordar que el Califato perdidoso ocupaba el 40 por ciento de Irak y el 20 por ciento de Siria. Llegó a tener listo para combatir a 33.000 irregulares y otros 15.000 “en situación latente” por si se los necesitaba.

La presunción de una escalada iraní 

El Pentágono habría dejado traslucir que sigue de cerca lo que ocurre en Irán, a partir de la decisión de abandonar Afganistán. Y no extrañaría a su conducción que se generen operaciones clandestinas leves para medir fuerzas.

Combatientes del Talibán en un alto de su lucha contra los contratistas americanos

Es por ello que no es difícil de imaginar que la CIA vigile sitios desde donde Irán ha lanzado misiles de crucero y drones. Incluso tampoco es extraño que EE.UU. imagine una campaña diplomática irania en la Asamblea General de la Naciones Unidas para mejorar su posición internacional para aprovechar los sucesos de Afganistán. Por el momento, felizmente, son sólo presunciones.

No debemos olvidar que Irán no renunció de manera definitiva a su desarrollo nuclear, más aún luego de producido, -en su momento-, el asesinato de Mohsen Fakhrizadem, a manos de un grupo comando, en una ruta, a 80 kilómetros de Teherán, con explosivos y ametralladoras, líder del programa secreto iranio para desarrollar armas nucleares.

El abatido era uno de los cinco científicos relacionados con el plan nuclear de Irán. Era un profesor de física que dirigió el Proyecto Amad, un programa encubierto creado en 1999 que clausuró la Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA), aunque Israel viene sosteniendo que las investigaciones han continuado.

En el Reino Unido hay preocupación 

En razón del retiro de tropas de Afganistán, el 31 de agosto venidero, en el Reino Unido se habrían profundizado acciones de vigilancia en puntos críticos, ya que habría 23.000 sospechosos de iniciar acciones terroristas, de los cuales se considerarían a 3.000 como posibles atacantes.

Si bien no hubo una información pública al respecto, se considera que habría sido puesto en alerta el Comando de Operaciones Especiales.

A partir de la crisis afgana, China aumentó sus barreras arancelarias que incrementaron costos. Ya hemos hecho referencia a que, con la velocidad de un misil intercontinental, el gobierno chino se reunió con referentes talibanes para incrementar su relación comercial. (Jackemate.com)

 

(*) Licenciado en Periodismo – rimar9900@hotmail.com

 

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