Por Ricardo Marconi (*)

El retorno de los talibanes al poder de Afganistán, dos décadas después de ser derrocados, tras la invasión de Estados Unidos en octubre de 2001, generó una ola de incertidumbre en el mundo por un lado y el despertar de posibilidades económicas por otro.

Fundado en 1994 y liderado por el veterano muyahidín mulá Mohammed Omar, el movimiento talibán es una organización islamista suní que opera, principalmente, en Afganistán y Pakistán, compuesta en su mayoría por miembros del grupo étnico pastún.

Recordemos que en 1996 tomaron el poder en Afganistán e impusieron su interpretación estricta de la ley islámica, que incluía fuertes restricciones para las mujeres, en el marco del Emirato afgano. También establecieron vínculos con Osama Bin Laden –abatido-, en ese entonces líder de Al Qaeda y cerebro de los ataques del 11 de septiembre del 2001.

Fueron derrocados en 2001 por una coalición liderada por Estados Unidos y conformada por otros países, miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y tribus locales de la Alianza del Norte, a los que se los conoce a nivel global como Los Señores de la Guerra. 

Los talibanes, nuevamente, han restablecido su dominio –con sólo 75.000 combatientes armados pobremente-, sobre la mayor parte del territorio, incluyendo las principales ciudades, tras la retirada de las tropas de la denominada “Coalición”, cuestión sobre la que, en numerosas columnas, hemos analizado minuciosamente en Jackemate.com 

Grupos islamistas extremistas 

En la columna que nos ocupa, damos a apuntar a una lista de algunos de los principales grupos islamistas extremistas generados en el mundo que, como los talibanes, buscan imponer su interpretación de la ley islámica en diferentes países, con base en información de la Corporación Rand, el Centro para la Seguridad Internacional y la Cooperación de la Universidad de Stamford, el Instituto –Toni Blair para el Cambio Social, la oficina del director nacional de Inteligencia de Estados Unidos, el Council de Foreing Relations, la ONU y el Centro Wilson.

Algunos de estos grupos islamistas son, además, considerados terroristas   por varios gobiernos, entre ellos el de Estados Unidos.

Redes durmientes 

Al listado, posiblemente incompleto, -ya que existen redes que actúan y no se exponen públicamente-, hay que agregar la existencia de las denominadas “redes durmientes”, siempre dispuestas a actuar de manera inmediata, cuando son convocadas a actuar en grupo o por medio de “lobos solitarios”, esto es irregulares que comenten actos terroristas a nivel individual, muy difíciles de ser detectados, por lo que su grado de efectividad es muy alto 

Afganistán: Talibanes; Red Haqqani -clan familiar leal a los talibanes que opera en el norte afgano-; ISIS Gran Jorasán, filial del Ejército Islámico en Irak, Pakistán y Siria, conocida en Afganistán como ISIS-K; Lashkar-e-Taiba, formado a comienzos de 1990, mantiene el foco en la región de Cachemira y sus bases en Pakistán y Afganistán.

India: Al Qaeda en India, opera desde 2014 con base en las provincias afganas de Helmand y Nimruz, así como en Bangladesh; Al Qaeda en el Magreb Islámico, surgió en 1998 como el Grupo Salafista de Prédica y Combate, durante la guerra civil en Argelia y en el 2006 se afilió a Al Qaeda.

Esta última es una de las organizaciones islamistas más ricas, cuya fortuna se basa en el tráfico de drogas, de armas y de personas en la región, a lo que debe agregarse el secuestro extorsivo. 

Hay que agregar el Jamaat-ul-Mujahideen Bangladesh, que comenzó sus movimientos en la década del 2000, realizando ataques contra minorías religiosas y mantiene vínculos con el ISIS;

Benín: Boko Haram, formado en la década de 1990 con sede en Nigeria, busca imponer en Benín un régimen basado en la ley islámica, así como en varios países de África Occidental, según la oficina de la Dirección Nacional de Inteligencia de Estados Unidos. Desde 2013 es considerado una organización terrorista por Estados Unidos. En 2015 el grupo se afilió al ISIS para operar en Camerún y Chad. 

China: No se halla al margen de este tipo de organizaciones terroristas y el Partido Islámico del Turquestán, formado a finales de 1990 como el Movimiento Islámico de Uzbekistán, tiene su base en las áreas tribales federales de Pakistán y busca establecer un califato en Uzbekistán y las regiones del llamado «Turquestán», una región entre el Mar Caspio y el territorio autónomo chino de Xinjiang.

Recientemente, luego de la recuperación territorial de los talibanes de Afganistán, los chinos, -según nuestro adelanto informativo-, diplomáticamente intentó concretar relaciones diplomáticas con la cúpula afgana para que la misma recibiera apoyo económico y como contraprestación, desarticulara organizaciones terroristas que enfrentan al gobierno chino en su frontera.

A la nómina deben agregarse: En Egipto, el Movimiento Asam, mediante el grupo Harakat Sawa’d Misr, conocido como Movimiento Hasam. Se constituyó en 2015 y ha sido responsable de numerosos ataques en Egipto.

Fue designada como organización terrorista en 2021; el Consejo de la Shura de los Muyahidín en los Alrededores de Jerusalén, fundado en 2012.  Se lo calificó de terrorista por EE.UU. en 2014 y opera en Gaza y en la Península del Sinaí; el grupo Al Gama ‘a al Islamiyyacreado en la década de 1970, fue una de las organizaciones extremistas más grandes de Egipto y designada terrorista por EE.UU. en 1997.

Filipinas: Actúa Abu Sayyaf/ISIS, formado a principios de 1990 como grupo separatista islamista. Promueve la formación de un estado islámico en Mindanao y Sulu, Filipinas. Asimismo.  En Gaza actúan el Hamas, la Yihad Islámica Palestina, que se creó entre 1979 y 1980 en Egipto con estudiantes palestinos. Busca establecer un estado islámico en Palestina y destruir a Israel.

Indonesia tiene asentado en su territorio a los Muyahidines de Indonesia Oriental. Esta agrupación ataca en Java y Sulawesi y mantiene vínculos con el ISIS. Comenzó sus acciones en 2012; también ataca la Jemaah Islamiya desde la década de 1990, con la intención de imponer un estado islámico en el sureste asiático, sus primeros atentados ocurrieron en 1999.

Asimismo, en el subcontinente Indio Al Qaeda se desenvuelve a través de Lashkar –e-Taiba y en Irán funciona Jundallah, creado en 2003. El grupo opera en la provincia de Seistán y Beluchistán y fue calificado como organización terrorista por el departamento de Estado de Estados Unidos en 2010. Se enfrenta regularmente con las fuerzas armadas de Irán.

En Iraq y Siria 

Como ya lo señalamos en diferentes informes periodísticos, el Estado Islámico en Iraq y Siria surgió basado en la sharía en estos territorios, lo cual logró expandirse brevemente en 2014, antes de ser expulsados en 2019, tras producir episodios violentos de envergadura. Comenzó siendo parte de Al Qaeda, pero luego se escindió, contando ahora con sus propias filiales en el mundo. Ha realizado ataques en Europa, Asia y África.

En Kenia, el terrorismo se propagó a través de Al Shabbaab, considerada desde 2008 como una organización terrorista, llegando a controlar grandes porciones del territorio de Somalia y, a partir del 2006 también se expandió a Kenia. 

Hezboallah, en Líbano, se formó en 1982 durante la invasión de dicho país por parte de Israel y, desde 1992, participa del gobierno libanés, extendiendo su influencia en Siria, inmersa en una guerra civil.

Libia debe sufrir la influencia de Al Qaeda a través de Ansar al Sharia, conformado tras la guerra civil de 2011 que derrocó a Muammar el Qaddafi. Asimismo, en Mali, Al Qaeda produjo ataques en el Magreb Islámico.

Boko Haram también se atribuyó el secuestro de estudiantes en Nigeria y en Mauritania. Boko Haram se atribuyó secuestro de escolares en Nigeria. Al Qaeda también actúa en el Magreb

La insurgencia en Pakistán y Rusia 

Finalmente, vale apuntar que en Pakistán hay grupos insurgentes de Tehrik-i-Talibán, mientras que en Rusia es combatido el Batallón Imam Shamil, fundado en 2017 y es un aliado de Al Qaeda en el Cáucaso. Miembros del grupo yihadista Hayat Tahrir al-Sham, filial de Al Qaeda en Siria, festejaron el 20 de agosto de 2021 la llegada de los talibanes al poder en Afganistán, mientras que el Imam Bukhari Jamaat fue designada organización terrorista en 2018 por el Departamento de Estado de Estados Unidos.

En tanto, el ISIS, a través de Hay´ at Tahrir al Sham (Al Qaeda), funcionaba como Frente al Nusra. En tanto, en Uzbekistán el terrorismo es patrimonio del Partido Islámico del Turquestán.

El ISIS-Yemen es una filial del Estado Islámico en Iraq y Siria, en tanto que, Al Qaeda en la Península Arábiga, desde 2009, tras la unión de diferentes grupos extremistas yemeníes y sauditas, actúan bajo el paraguas de al Qaeda.

Tras el estallido de la guerra civil en Yemen en 2015, el grupo se ha estado enfrentando tanto a los rebeldes hutíes como al gobierno.

Gastos de guerra 

Hay que dejar claro que 10.000 personas mueren de hambre por día en nuestra casa global. Pero, en ese mismo lapso, en la Tierra se gasta más de 1.000 millones de dólares en armamentos y en ejércitos. 

Con el costo económico de un tanque se pueden llegar a equipar 500 aulas escolares y un caza a reacción, mínimamente equipara a la puesta en funcionamiento de 40.000 farmacias.

Asimismo, un destructor en funcionamiento es compatible con proporcionar electricidad a 9 millones de personas y si las armas no se utilizan, igualmente consumen recursos económicos a nivel mundial.

El escritor Eduardo Galeano sobre este último punto afirmó sin titubear: “Sí se usan, no contra el hambre, sí contra los hambrientos”. 

El exdirector de la CIA George Tenet, se lamentó una y mil veces que Estados Unidos no destruyera “mucho antes” el asilo que se le proporciono a Bin Laden por parte del régimen talibán.

Jefes del Talibán se movilizan por las calles de Kabul bajo la custodia armada de sus seguidores

Cuando se interrogó a los responsables de los gobiernos de Clinton y Bush, ellos dijeron que “una invasión a Afganistán era casi inimaginable” o “inconcebible”, sin una provocación que la justificara.

Antes de que los talibanes se hicieran del poder en 1996, los militares pakistaníes les proporcionaron apoyo militar, político y hasta financiero. Sin embargo, el presidente Pervez Musarraf prometió el uso del espacio aéreo a Estados Unidos para realizar bombardeos a los efectos de cortar el suministro de combustible a los talibanes y para cerrar las fronteras para impedir la fuga de sus fuerzas hostiles, así como en lo atinente al intercambio de información.

Con el tiempo, el aporte de Pakistán se debilitó, ya que abrió las fronteras con Afganistán y se negó a que fuerzas estadounidenses persiguieran a los talibanes en territorio pakistaní.

El Servicio de Inteligencia Pakistaní (ISI) comenzó, en paralelo, a trabajar con los gobiernos fronterizos de Afganistán.

Luego de la retirada del ejército soviético, en 1989, Afganistán cayó en la anarquía y en 1996, apoyados por Pakistán, los talibanes tomaron Kabul y ampliaron su poder a expensas de los caudillos armados.

En 2001, los talibanes controlaban el 90 por ciento del territorio e impusieron su interpretación radical de la ley religiosa musulmana –la Sharia-, oprimieron a las minorías y condenaron a la televisión, el cine, el canto y el baile e impusieron la pena de muerte para una variedad de delitos.

Las mujeres sufrieron restricciones severas y les ordenaron cubrirse de pies a cabeza y se les prohibió trabajar fuera de su casa o asistir a cualquier tipo de institución de enseñanza. Las mujeres que violaban esas reglas eran golpeadas en público.

Luego del 11-S 

El 6 de octubre de 2001 se agotó la diplomacia y más de 30.000 soldados norteamericanos y 23.000 efectivos británicos fueron enviados a la región en conflicto para que estuvieran listos para entrar en acción y al día siguiente se inició unan campaña militar contra los talibanes para erradicar la red de Al Qaeda y al régimen que la protegía.

A partir de ese momento se iniciaron ataques contra Kabul, Kandahar, en el sur afgano y en Jalalabad, en el este para crear un pasillo que permitiera el ingreso de tropas, las que incrementaban día a día, pertenecientes a 40 países.

El gobierno de Hamid Karzai había sido elegido para conducir Afganistán por parte de los estadounidenses en razón que el referido dirigente era antisoviético, monárquico y Pastún, a la vez que había sido aceptado por la población.

Creencia errada 

Cuando el gobierno estadounidense derrocó a los talibanes de Kabul, creyó que había ganado la guerra y el tiempo demostró que Afganistán se convirtió en un Estado fallido y potencial amenaza para gobiernos fronterizos.

Lamentablemente, luego de años de guerra entre la Coalición y el talibán terrorista, Afganistán está soportando actualmente una violencia endémica, en un marco de pobreza extrema y en un marcado camino hacia la hambruna, bajo la conducción de un gobierno débil, tomado por insuficientes fuerzas talibanes, pobremente armadas y desarrapadas, las que descargan su impotencia en los civiles que desesperados no pueden huir de Afganistán.

Guerras secretas

En nuestras columnas, en más de cientos de oportunidades, hemos dado cuenta de la existencia de guerras secretas, no declaradas que matan millones de personas por año y hay estadísticas que expresan en números que 30 millones de personas mueren por año sólo en el Tercer Mundo, “víctimas de una larga historia de despojos”, según el mismo escritor uruguayo ya aludido.

El mundo de hambrientos produce cereales que podrían dar de comer a una población tres veces mayor que el que tiene y, paradójicamente, en los países considerados ricos, 4 de cada 10 personas mueren de los efectos de la gula, según Jean Biegler.

Más calorías y desnutrición 

Los lectores de la presente columna, seguramente pensarán dos veces ante la próxima afirmación estadística: América Latina produce más calorías y proteínas que las que necesita la población. Sin embargo –según la FAO-, de cada 100 niños latinoamericanos, 35 sufren desnutrición. 

Parece increíble que haya gobiernos que gastas más en armas que en alimentos como resultante de la falta de desarrollo agrícola. Hay países en desarrollo que duplicaron los gastos militares y disminuyeron su producción en alimentos por persona.

Desastres 

Dicho tipo de desastres que hemos dado cuenta, sin duda desangra a las sociedades de manera cotidiana y a ello se suman, como en nuestro país las guerras internas de exterminios como el caso del terrorismo de Estado cuando mostró sus dientes afilados.

O, como en el caso de Guatemala, donde se inició y desarrolló hasta el paroxismo el método de las desapariciones que fue copiado por El Salvador -11.000 asesinatos al menos-, al margen de los enfrentamientos militares. Es más, se estima que los militares salvadoreños habrían eliminado 40 civiles por cada guerrillero abatido.

Los norteamericanos tampoco eran santos 

La gran incógnita a responder, en el estado de cosas antes explicitadas es determinar ¿qué hubo detrás de la guerra en Afganistán?

No hay que engañarse: fuentes estadounidenses, que obviamente no desean ser identificadas, afirman que “la CIA ha estado involucrada en el tráfico mundial de drogas y, en Afganistán, continuó llevando adelante el negocio que hizo durante la guerra de Vietnam”. 

En una entrevista lograda por Enrico Piovesana al economista ruso Mikhail Khazin, este último confirmó lo que señalamos: “los estadounidenses estuvieron trabajando duro para mantener el tráfico de estupefacientes en Afganistán a través de las garantías de seguridad que la CIA dio a los traficantes locales de drogas”. 

“Estados Unidos no se opuso al narcotráfico afgano para no socavar la estabilidad de un gobierno, apoyado por los principales traficantes de drogas en el país, empezando por el hermano de Karzai», se escucha decir actualmente entre los afganos que sobrevivieron a la guerra.

«Lo sucedido en el pasado en Indochina y América Central indica que la CIA podría estar implicada en el tráfico de drogas afganas en mayor medida que la que ya sabemos. En ambos casos, los aviones de la CIA transportaban drogas al extranjero en nombre de sus aliados locales, y lo mismo podría haber ocurrido en Afganistán. Cuando la historia de la guerra se haya escrito, la sórdida participación de Washington en el tráfico de heroína afgana será uno de los capítulos más vergonzosos”, se escucha decir a los habitantes de Kabul y del interior afgano que no pudieron subirse a los aviones de las fuerzas de la Coalición que lograron sacar de Afganistán a sus colaboradores locales para que no fueran masacrados por venganza por los talibanes.

Vale apuntar que en The Politics of Heroin in Southeast Asia, 1972, publicado por Alfred Mc Coy, se señala que “Air América, línea aérea estadounidense establecida en 1946, propiedad de la Agencia Central de Inteligencia y gestionada por su división de Operaciones Especiales, responsable de las actividades secretas de la Compañía desde 1950 hasta 1976 hubo participación de la CIA en el tráfico de heroína”. (Jackemate.com)

 

(*) Licenciado en Periodismo – Postítulo en Comunicación Política

 

 

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