Por Ricardo Marconi (*)
El atrevimiento del secretario de Estado norteamericano Marco Rubio es colosal. Con su mejor cara de acero instó a los cubanos a establecer «una asociación discreta con la CIA» para impulsar cambios en la isla”. Lo hizo en su cuenta de X como una propuesta para que los cubanos, de esa manera, entablen “una asociación discreta” con la Agencia Central de Inteligencia.
La justificación a la solicitud se justifica –según Rubio-, por “La decepción con las promesas fallidas, la corrupción y las vidas privilegiadas de unos cuantos. Aprovechen esta oportunidad para crear el cambio que desean a través de una asociación discreta con la CIA”.
Hay que hacer notar que el político es de origen cubano y obviamente nada dice sobre las acciones que tomará Rubio con los cubanos que sean descubiertos haciendo “tareas de inteligencia “.
La exhortación de Rubio se produjo momentos después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Tremp, señalara nuevamente —como lo ha hecho a lo largo del año— que su país contempla realizar acciones en Cuba, después de terminar la guerra con Irán que lanzó a finales de febrero. El mandatario no especificó detalles.
“Nos ocuparemos de Cuba de regreso de Irán. Haremos una pequeña escala”, dijo Trump durante un mitin en Florida, un estado con una importante comunidad de inmigrantes originarios de Cuba.
“En realidad, lo que haremos con Cuba de regreso de Irán… con esos magníficos barcos. Pasaremos frente a Cuba. Haremos que uno de ellos se detenga a metros de la costa. Ellos levantarán las manos y entonces enviaremos a Marco Rubio para rematar la faena”, agregó sin ponerse colorado.
Era más que obvio que el canciller Bruno Rodríguez aludiera a las mencionadas declaraciones en un mensaje publicado el viernes en X, en el que dijo: “Rechazamos toda amenaza sobre ambiciones de EEUU hacia Cuba.
En nuestras costas hay bellas playas, pero también dientes de perro, inhóspito para quienes llegan con fines hostiles y ansias de dominación.
Después del operativo militar que Estados Unidos realizó en enero para capturar al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro —a quien acusa de narcoterrorismo, narcotráfico y otros delitos, que él rechaza—, Trump ha dicho en varias ocasiones que su país contempla actuar en Cuba y podría buscar tomar el control de la isla.
Restricciones
A lo largo del año, Estados Unidos ha impulsado medidas como restricciones a los envíos de petróleo hacia Cuba —a través de la amenaza de imponer aranceles adicionales a los países que le suministren combustible—, así como sanciones a líderes políticos, sus familiares y empresas estatales.
Rubio defiende sus argumentos indicando que “Cuba representa una amenaza para su seguridad nacional y para la seguridad del hemisferio occidental porque presuntamente permite que grupos que Washington considera terroristas operen en su territorio.
A su vez, La Habana también acusa a la administración de Trump de querer impedir que la isla ejerza su soberanía y de generar una crisis humanitaria entre su población.
“La madre de todas las bombas”
Las fuerzas armadas de Estados Unidos habrían transmitido a funcionarios del gobierno relacionados con el área, datos relacionados con el funcionamiento de la “MOAB”, una desequilibrante arma que se utilizaría para atacar a Irán.
A funcionarios estadounidenses, familiarizados con el asunto, se les ha comunicado que las Fuerzas Armadas han desarrollado nuevos planes de ataque que incluyen el posible uso de la llamada “madre de todas las bombas” para atacar la infraestructura energética y los emplazamientos nucleares iraníes si el presidente ordena reanudar las operaciones de combate, antes o después, de las elecciones intermedias.
El uso por primera vez de la bomba GBU-43/B Massive Ord nance Air Blast Bomb (MOAB), la bomba no nuclear más grande del arsenal estadounidense, en el conflicto con Irán supondría una escalada notable, aunque existen dudas sobre su eficacia para lograr cualquiera de las opciones para atacar objetivos iraníes que aún no han sido alcanzados declarados por Trump o para inclinar la balanza de la guerra.
Trump se enfrenta a presiones para poner fin a la guerra , mientras los republicanos se preparan para una posible reacción política adversa por parte de los votantes en las próximas elecciones intermedias y hay pocos indicios de que los dos países estén cerca de una resolución negociada después de más de seis meses de bombardeos estadounidenses.
Si bien las fuerzas de EE.UU. continúan ofreciendo a Trump opciones para posibles ataques contra objetivos iraníes pendientes, algunos funcionarios siguen cuestionando en privado si la Casa Blanca tiene una estrategia que incorpore esos planes de manera que realmente pueda poner fin a la guerra, algo que sólo el presidente tiene el poder de hacer.
Trump se ha mostrado más cauto en sus declaraciones recientes, evitando declarar la victoria y afirmando que Estados Unidos “aún tiene asuntos pendientes en el país”.
Trump también ha puesto en duda a algunos aliados extranjeros que lo han instado a retirar las tropas estadounidenses y pasar página que lo han animado a simplemente repatriar a las tropas estadounidenses y dar por zanjado el asunto.
Según el mandatario, hacerlo parecería una derrota, aunque vale apuntarlo, en las últimas semanas, los asesores de la Casa Blanca se han reunido para analizar diversas opciones respecto a Irán.
Las últimas órdenes presidenciales
Trump ordenó a las fuerzas armadas desarrollar paquetes de ataque adicionales contra objetivos iraníes que incluyen “una gran cantidad de infraestructura energética” y el posible uso de una bomba MOAB, según una fuente de CNN.
La formulación utilizada fue que este ataque se produciría “antes del repliegue de las fuerzas estadounidenses del área de responsabilidad del CENTCOM”, lo que sugiere que la administración podría lanzar los ataques adicionales, intentar declarar la victoria y evacuar rápidamente a todas las tropas.
También trascendió que los planes militares para atacar instalaciones nucleares iraníes, incluido el Monte Pickaxe, también contemplan explícitamente el uso de la bomba MOAB.
Trump amenazó repetidamente con atacar Pickaxe, donde Estados Unidos e Israel creen que Teherán almacena componentes de su programa nuclear, incluso después de suspender las operaciones de combate a gran escala a principios de este año. El titular del Ejecutivo sigue insistiendo en que su objetivo es garantizar que Irán nunca obtenga un arma nuclear.
Dudas de que MOAB sea eficaz
Otro funcionario estadounidense señaló que, al planificar, las fuerzas militares elaboran un abanico de opciones para los responsables políticos, que abarcan desde las más sofisticadas hasta las menos tecnificadas.
Los objetivos que requieren ataques de mayor potencia, incluidos los situados a gran profundidad, exigen bombas más grandes, incluidos los que se encuentran a gran profundidad, requieren explosivos más grandes, y la MOAB es la más grande, añadió el funcionario.
Sin embargo, existen dudas sobre si la MOAB sería una munición eficaz contra las instalaciones nucleares iraníes y otros emplazamientos subterráneos.
Si bien la bomba guiada por GPS es capaz de destruir un área equivalente a nueve manzanas, probablemente carece de la capacidad de penetrar lo suficiente como para destruir las presuntas instalaciones nucleares de Picase, que se cree que están fortificadas con capas de granito, y otros emplazamientos nucleares iraníes que aún permanecen en pie, según fuentes consultadas.
Qué debes saber sobre la bomba MOAB
- Llamada bomba GBU-43/B Masiva Ord nance Air Blas, o bomba MOAB.
- Apodada la “madre de todas las bombas”.
- Es la bomba no nuclear más potente de Estados Unidos
- Pesa 21.600 libras.
“La MOAB es un arma de gran envergadura, concebida para operaciones de información y muy eficaz para despejar grandes extensiones, pero poco útil para otros fines”, declaró a CNN una tercera fuente familiarizada con las discusiones sobre planificación militar en torno a Irán. “Definitivamente no está diseñada como una ojiva de penetración profunda”.
De utilizarse, la MOAB tendría efectos devastadores en la zona afectada, aunque probablemente solo superficiales. Además, su enorme radio de explosión casi con toda seguridad suscitaría preocupación por la posibilidad de víctimas civiles, sobre todo si se utilizara contra objetivos de infraestructura iraníes situados cerca de zonas pobladas y próximas a instalaciones no militares.
Aun así, Trump podría optar por usar la MOAB como arma psicológica en un momento en que el régimen iraní parece atrincherado y reacio a ceder ante sus exigencias diplomáticas.
Si bien los funcionarios estadounidenses advierten que su despliegue difícilmente forzará la capitulación de Irán o logrará una victoria militar estratégica, podría brindarle a Trump una opción adicional, sin necesidad de reanudar las operaciones de combate a gran escala, para alterar el statu quo actual del conflicto.
“Lamentablemente, el presidente se puso en una situación en la que prácticamente se ve obligado a hacer algo y, sin la munición diseñada para alcanzar ese nivel… hay que tener en cuenta los efectos psicológicos, para los que la MOAB está bien equipada”, añadió la tercera fuente familiarizada con las recientes conversaciones de planificación.
Muchos dentro de la administración, así como analistas externos, coinciden en que la única forma de derrotar decisivamente a Irán sería mediante una operación a gran escala con tropas terrestres, una intervención que podría costar miles de vidas estadounidenses.
El Pentágono contempla todos los escenarios, por lo que existen planes al respecto, pero hasta el momento nadie en la administración aboga por una acción tan drástica.
Planificadores militares se han centrado durante semanas en encontrar una salida que le proporcione a Trump una victoria “simbólica” —como mínimo— que pueda intentar vender al pueblo estadounidense sin impedir un posible avance diplomático, empezando por un acuerdo para reabrir el estrecho de Ormuz.
Una cuarta fuente familiarizada con las recientes discusiones de planificación del Pentágono sobre Irán declaró a CNN que los oficiales militares habían desarrollado algunas opciones que equivaldrían a un “espectáculo de fuegos artificiales”, con el objetivo de proporcionarle al Estado norteamericano una vía de escape del conflicto, incluso si esos ataques no logran los objetivos declarados que el presidente planteó para iniciar la guerra.
Las fuerzas militares estadounidenses ya parecen estar preparándose para una posible represalia iraní si el presidente da la orden. También se prevé que el próximo relevo de tropas estadounidenses desplegadas en el CENTCOM no sea sustituido por nuevos efectivos.
Recientemente, un funcionario del Pentágono declaró: “El Departamento de Guerra planifica una amplia gama de escenarios operativos para ejecutar las directrices del presidente y del secretario de Guerra, y garantizar el éxito de las misiones en cualquier entorno operativo”.
MOAB fue desarrollada para “operaciones psicológicas”
Desarrollada durante la guerra de Iraq, la MOAB es una ojiva de tipo explosivo aéreo que detona antes de impactar contra el suelo, proyectando una explosión masiva desde todas las direcciones. Fue concebida principalmente como un arma empleada para “operaciones psicológicas”.
Oficiales militares dijeron entonces que esperaban que una explosión tan grande conmocionara a las tropas iraquíes y las presionara para que se rindieran o incluso para que no lucharan.
En su concepción original, el MOAB estaba diseñado para usarse contra grandes formaciones de tropas y equipo, o contra objetivos reforzados en superficie. La lista de posibles objetivos se ha ampliado para incluir objetivos enterrados bajo capas más blandas, como cuevas o túneles.
Trump fue el primer presidente estadounidense en desplegar la MOAB, durante su primer mandato, cuando autorizó al ejército a utilizar su bomba no nuclear más potente contra posiciones del ISIS en Afganistán en 2017.
El ataque tuvo como objetivo una red de túneles subterráneos fortificados que ISIS utilizaba para lanzar ataques contra las fuerzas gubernamentales, causando la muerte de 36 combatientes de ISIS.
La explosión destruyó tres túneles subterráneos, así como armas y municiones, pero ningún civil resultó herido, añadieron en su momento funcionarios afganos y estadounidenses.
En aquel momento, el bombardeo marcó un cambio drástico en la actitud de Trump, quien durante su primera campaña electoral abogó por una política exterior aislacionista de “Estados Unidos primero”. (Jackemate.com)
(*) Licenciado en Periodismo – Postítulo en Comunicación Política



