Introspecciones: "La guerra a las drogas se pierde todos los días"

 

El general Oscar Naranjo, jefe de policía en Colombia dijo sin tapujos, a todo aquel que quiera escucharlo, que “La guerra contra la droga, en el mundo, se pierde todos los días”.

El mensaje es siniestro por cierto, pero confirma lo que decíamos en nuestra columna semanal hace un año, cuando afirmábamos que “la lucha antidroga está siendo considerada una fantasía muy difícil de sostener por parte de los organismos internacionales de seguridad, tanto europeos, asiáticos como americanos, con una producción y comercialización que estaba moviendo, en ese entonces, 500.000 millones de dólares, aproximadamente.

Si queremos profundizar aún más el tema, debemos puntualizar que oficialmente, en Estados Unidos, admitieron organismos dedicados a la salud pública, que hay en su territorio 10 millones de consumidores de cocaína y que en el mundo 21 millones de personas se dan un “nariguetazo” muy de vez en cuando.

Si nos mantenemos informativamente en el país del norte, debemos señalar que en ciudades fronterizas entre México y Estados Unidos mantienen incólume el porcentaje de consumo de la droga proveniente de Colombia, fundamentalmente en Houston.

El Ejército colombiano, apoyado por los marines, a pesar de su guerra declarada, a los productores de cocaína, sabe que los cultivos se incrementaron y ahora se ha diversificado a 22 departamentos de Colombia, habiéndose reemplazado las grandes plantaciones por cultivos realizados en pequeñas parcelas que comercializan mini cárteles de Méjico y Venezuela que compran las cosechas y luego de producir la droga la derivan a Londres, tema al que también hemos hecho referencia en alguna columna.

El mismo jefe antidroga al que hicimos referencia, también admitió que “el consumo en Colombia empieza ya en pequeños de 11 años” y los vendedores, para acceder a ese mercado de consumo cada día refinan su metodología de introducción al consumo.

Aunque en las crónicas de analistas no se da a conocer, en Introspecciones acotamos que la Organización de la las Naciones Unidas ha puesto en el espacio 6 satélites que relevan el orbe para que analistas de inteligencia marquen a través de expertos en imágenes satelitales nuevos cultivos de coca.

Así, ya han detectado, por ejemplo, plantaciones en Antioquia, donde ya se enviaron helicópteros fumigadores que destruyen el negocio de productores que de una hoja de coca extraen 21 gramos de droga, los que “alargan” con insumos que compran a distribuidores que ganan millones de dólares.

Gaviaré, territorio de cultivo de cocaína

La inteligencia colombiana-norteamericana no necesita que en Introspecciones se diga que 9 de cada 10 gramos de cocaína se obtienen del Gaviaré, un territorio casi inexpugnable del que en el 2009 se erradicaron 46.000 hectáreas, lo que sólo logró que aumentaran los precios, ya que el programa de sustitución de cultivos del gobierno no funciona.

La producción de caucho y café en lugar de coca figura sólo en los papeles y en los casos en que se avanzó algo, los agricultores se quejan de atraso en los pagos y bajo precio de venta, esto es 500 dólares por hectárea de productos alternativos contra 5.000 dólares de la coca.

Las autoridades ecuatorianas han comenzado a notar que los cocaleros de ese país están comenzando a mudarse asiduamente de Estado en su territorio, ante la persecución de la policía y, a veces, ante la alternativa de no poder subsistir.

Entonces, se unen a la guerrilla, ya que helicópteros del Ejército, al igual que en Colombia, arrojan glifosato sobre las plantaciones de coca, aunque los sembradores de coca le aplican a sus plantas un repelente que les permitió, a pesar de la guerra con el gobierno por su subsistencia, aumentar los cultivos en un 27 % entre 2006 y 2007. 

Drogas ilícitas y crisis económicas

No deja de ser importante mencionar que en el estado de California, en Estados Unidos, -la octava economía mundial- el debate sobre los beneficios al fisco y reducción de los costos penitenciario y judicial que traería la legalización de la marihuana, propuesta que colocaría a esta planta en el mismo estatus que el alcohol.

Droga, además, que fue socialmente aceptada en medio de la gran crisis económica mundial de los años treinta y que condujo a una mejora en la recaudación fiscal en ese entonces.

No obstante, a pesar de los condicionamientos éticos, morales y políticos actuales, que se anteponen a la legitimación de la droga, en el escenario a corto plazo de una supuesta legalización de la marihuana, inserta en una nueva crisis económica global, podría a futuro ver despenalizada la producción, comercialización y consumo de otros estupefacientes, entre ellos, la cocaína, y en desmedro de los intereses financieros de las FARC –tema al que nos referimos en esta columna recientemente-, y como consecuencia de ello, la presión por encontrar otras fuentes de ingreso para financiar su accionar terrorista. [1][1]

En razón de la crisis financiera mundial, las FARC profundizarán sus contradicciones al criticar el sistema capitalista, en el cual están inmersas y han visto lesionadas como favorecidas sus aspiraciones.

La aparición de nuevos problemas geoeconómicos surgidos por la necesidad de recursos naturales vitales para la existencia nacional, propicia en los actores antagónicos domésticos (FARC, ELN, bandas criminales) ese alto interés y la disputa por el control e injerencia en unas fuentes clave para el crecimiento, esenciales para la subsistencia y con alto valor estratégico.

Por otra parte, una recesión y pérdida de confianza en el sistema económico - financiero global, estaría acompañado de una mayor dinámica de la actividad y evolución en la abstracción económica de las FARC, que haga resurgir una amenaza deliberada contra la vida y patrimonio de los actores económicos.

El problema entonces, radica en conocer sí los gobernantes a futuro mantendrán y ampliarán su lucha contra el flagelo terrorista en todas sus formas y manifestaciones, en especial frente a consideraciones económicas asociadas con la seguridad.

 

Ya nos hemos referido al cártel de las Fuerzas Armadas Colombianas (FARC), pero en el medio de este comentario vale acotar que dicho grupo está trabajando de lleno en la eliminación de comerciantes que impiden que forme parte del sistema de comercialización de la pasta base, lo que le permite obtener fondos para generar nuevas oleadas terroristas y mantener contactos con traficantes de armas de Al Qaeda y ETA, así como con nexos de las mafias rusas, sobre las que oportunamente produciremos un informe.

Por ahora sólo aportaremos un dato para quienes quieran profundizar el tema que nos ocupa, ya que lo podrán hacer ingresando a http://www.eltiempo.com/blogs/analisis_del_conflicto_colombiano/2007/05/El-cartel-de-las-Farc.php.

Por Lic. Ricardo Marconi

 [1] SAFT, James. A revenue and legalization lesson from FDR. (Una lección de recaudo de impuestos y legalización de Franklin Delano Roosevelt). Recuperado 05-FEB-09. Disponible en: http://blogs.reuters.com/great-debate/2009/02/25/a-revenue-and-legalization-lesson-from-fdr/