Viernes, Noviembre 15, 2019
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Puttin y el Kremlin bajo sospecha por la ola de muertes dudosas

PUTTIN - SEGUNDA NOTA

En la historia política de Rusia, no sólo pagaron con su vida aquellos que hicieron campaña contra el Gobierno de Puttin, también fueron víctimas aquéllos que trataron de investigar la ola de muertes dudosas que condujeron directamente al Kremlin y que lo tienen como ideólogo a Vladimir

Mathew Puncher, el científico que detectó la dosis de polonio que mató al espía Alexander Litvinenko, fue encontrado muerto en su casa de Oxford, en mayo de 2016, con signos de ataques con arma blanca.

El periodista Daniel Mc Grory, del periódico The Times, por su parte, murió repentinamente de una hemorragia en febrero de 2007, cinco días antes de la emisión de un documental de la cadena NBC para el que había sido entrevistado, debido a su informe sobre la intoxicación del ex espía ruso.

El 16 de agosto de 2010, en tanto, apareció asesinado en una bolsa de plástico, en su casa, el agente de inteligencia británico Gareth Williams.

Por último, el 30 de octubre de 2006, dos días después del envenenamiento de Litvinenko, murió intoxicado Igor Ponomarev, el embajador ruso para la Organización Internacional Marítima de la ONU.

Mientras tanto, Andrey Lugovoy, uno de los dos presuntos enviados por Moscú para asesinar al ex espía de la KGB junto a Dimitry Kovtun, goza de inmunidad parlamentaria en la Duma (Cámara Baja del Parlamento ruso).

Curiosamente, cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, fue consultado por The New York Times sobre si el fiscal especial Robert Mueller estaría cruzando una línea si comenzaba a investigar sus finanzas y las de su familia, el mandatario dijo: "Creo que eso es una violación. Todo esto se trata de Rusia".

Especulaciones

No son pocos los analistas que sugieren que Mueller habría relacionado la intromisión rusa en el mundo del espionaje con las elecciones de 2016.

Pero esto último sólo está enmarcado en el territorio de las especulaciones, ya que se habría tomado fuera de contexto la frase del fiscal en la que se señaló: “cualquier asunto que haya surgido o pueda surgir directamente de la investigación”. 

A partir de los asesinatos que se le endilgan ideológicamente a Puttin, hay un clima de opinión  que ve al Estado ruso como agresivo, ambicioso y alimentador de una preocupación permanente en el área de inteligencia de países occidentales e incluso de Medio Oriente.

Se ve a Puttin como un acumulador del poder de manera desenfrenada desde sus inicios como un oscuro agente, matón e indomable de inteligencia de la URSS, según los cánones de las relaciones internacionales.

Otros tienen la imagen de un presidente ruso maestro del oportunismo, e incluso se lo acusa de operaciones piratería y de filtración de documentos de la campaña de Clinton.

Puttin no sería ajeno a la conformación de una unidad ultrasecreta de asesinos con sede en Europa, dependiente del sistema soviético de inteligencia con conocimientos específicos en el área de generación de movimientos subversivos.

Se trataría de la Unidad 29155, según  una indagación realizada por Michael Schwirtz, dada a conocer por la agencia AFP.

De allí surge que la Unidad se habría dedicado a producir meticulosamente  una campaña desestabilizadora en Moldavia, así como el envenenamiento de un presunto traficante de armamento de Bulgaria y un fallido golpe de Estado en Montenegro, donde se pretendía asesinar al primer ministro de ese país y tomar el Parlamento. Un año después Montenegro se incorporó a la Organización del Atlántico Norte.

El grupo, detectado por organismos de inteligencia occidentales, al parecer, vendría accionando desde hace aproximadamente 10 años en función de las necesidades de Vladimir, en el marco de lo que se denomina guerra híbrida, esto es una mezcla de propaganda, piratería  informática y desinformación, aunque en algunos casos puntuales no se deja de lado el enfrentamiento armado abierto.

Al grupo que nos ocupa se lo conoce en organismos occidentales de seguridad como G.R.U. (Organismo de Inteligencia Militar), y “se lo considera un servicio  secreto ruso con manejo operativo despiadado”, según el ex agregado de defensa de la embajada  estadounidense  en Moscú, citado por Schwirtz

Fortaleza

La agrupación poseería una fortaleza en el este de Moscú, difuminada  por la existencia del Centro de Adiestramiento de Especialistas para Propósitos Especiales.

Ciberunidades del G.R.U., conocidas como 26165 y 74455, -según funcionarios norteamericanos-, dejaron trascender que en meses previos a la elección estadounidense de 2016, habrían jackeado servidores del Comité Nacional Demócrata y del equipo de campaña de Clinton para publicar comunicaciones  internas con el objetivo de producir crisis en el partido.

El fiscal Mueller III, que dirigía esa investigación procesó, pero no logró detener, a los responsables, presumiblemente con asiento físico en Moscú.

Los componentes de la Unidad 29155, conducida por el general de división Andrei Averryanov, circulan por países europeos para concretar sus misiones y se presume  que son veteranos condecorados en intervenciones militares de Rusia.

Los británicos  expusieron públicamente al coronel Chepiga y a Alexander Mishkin como componentes de Unidad, quienes fueron implicados de transportar el agente nervioso a la casa del ex agente  Skripal, en Salisbury, Inglaterra y rociarlo sobre la puerta de entrada, caso que detallamos en la primera parte de este informe publicado en Jackemate.com.

Otros espías, que conformarían la Unidad,  utilizaron el alias de Sergei Pavlov y Sergei Fedotov. Éste último habría actuado como supervisor de misiones, en las que, a veces, como en el caso del comerciante búlgaro Emilian Gebrev, fallaron, -en uno de los casos-, en la ciudad de Sofía.

Regresando a Puttin, -ex oficial de inteligencia-,  debemos indicar que participó de la ceremonia del centenario del G.R.U.

Asimismo, tuvo contactos con el grupo que estableció relaciones con agentes del Ejército Rojo -que intervinieron  para derrotar al nazismo en la II Guerra Mundial-, y los oficiales del GUR.

Vladimir, vale recordarlo, aprobó una ley que legalizaba asesinatos puntuales  en el extranjero. Las ejecuciones también fueron llevadas a cabo por el Servicio Federal de Seguridad, según el informe del aludido Schwirtz, quien hace referencia en su informe a un tercer grupo: La Unidad 99450, que abría actuado en Crimea, hace un quinquenio.

Un bloguero ruso publicó fotos del antiguo cuartel general  de la unidad, en la que se muestran estantes con  etiquetas con el nombre de las armas que se utilizaron (fusiles para francotiradores  y fusiles de asalto), así como formularios para adiestramiento. (Jackemate.com)

 

 

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