Jueves, Octubre 17, 2019
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Introspecciones: Ramses III y los secretos de "la momia que grita"

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El avance científico permite, en el orbe y a cada instante, esclarecer misterios del pasado y el presente y, en ese terreno, los arqueólogos no descansan en ese cometido. La “momia que grita”, en una expresión de espanto y dolor profundo ha sido una incógnita que afligió a los arqueólogos  por no poder dar con la verdad. ¿Cuál fue la razón por la fue embalsamado un hombre con ese gesto descarnadamente espantoso?

Esclarecidas las circunstancias  por un grupo de dichos especialistas egipcios a cargo de Zahi Hawass -otros no lo creen así-, permitieron determinar que la momia, hallada en 1881, era la de el príncipe Pentaur, el hijo conspirador de su progenitor, el poderoso faraón Ramsés III, para quedarse con el trono. 

Fue el mismísimo Hawass quien dio cuenta que al extraer ADN de la momia de Ramsés III –hallada tras un excavación en 1886-, pudo determinar que a quien sólo se lo conocía como la “momia que grita”,  al que se le había dado el nombre “E”, era en realidad el hijo del faraón.

Tras recibir la documentación pertinente,  la BBC Mundo, hizo saber que todo lo apuntado, forma parte de una investigación denominada Proyecto Momias Egipcias. La momia que nos ocupa comenzó a ser exhibida en el Museo  Egipcio. 

Traiciones y conspiraciones

Hawass reveló oportunamente que  se esclareció el parentesco con la lectura minuciosa de papiros que se encuentran en dicho museo, esto es el Lee y el Rollin, que, vale destacarlo, forman parte de un mismo documento,  lográndose con ello develar una trama de traiciones y conspiraciones ocurridas hace aproximadamente 3.000 años atrás en la cúpula del poder del imperio egipcio, esto es Pentaur y su esposa.

La indagación  de Hawass y sus colaboradores les tocó investigar los motivos por los cuáles la momia había sido enterrada  en un sitio destinado con exclusividad a los reyes, pero con un ropaje  considerado “impuro”.

Llega el momento de apuntar que la conjura fue organizada en la Casa Jeneret por la segunda esposa real Tiy, descontenta por ver como su hijo Pentaur era alejado del trono, siendo nombrado heredero Ramsés IV, por lo que decidió , junto a diez cómplices eliminar a Ramsés III.

La conspiración se descubrió a último momento y se detuvo a sus miembros. Al iniciarse el proceso hubo diez funcionarios acusados junto a los cuatro principales culpables y luego fueron detenidas seis mujeres que se hallaban muy comprometidas, ya que habrían actuado como enlaces entre la reina y sus cómplices fuera del palacio.

¿Quién era Pentaur? 

Quienes  han recorrido el templo de Karnak han podido leer que aparecen mencionados dos hijos del rey con nombre y el título correspondiente, “el escriba real, comandante en jefe del Ejército, hijo del rey, de su propio cuerpo, Ramsés, justo de voz, quien reinará  luego como Ramsés IV, y otro hijo, el escriba real, general del ejército de carros, hijo del rey, con su propio cuerpo, Ramsés Amonjerjepehef, justo de voz, que accedió al trono posteriormente como Ramsés VI”.

Así llega el momento en señalar que el cargo de comandante del ejército era desempeñado desde tiempos de Ramsés II por un príncipe destinado al trono, lo que era una pista del proyecto sucesorio del  faraón.

Ramsés IV no parece ser el heredero de Ramsés III, pues su padre había preparado una tumba para él (la QV53) en el Valle de las Reinas, donde, además de las esposas reales solían enterrarse los príncipes no reinantes, por lo que parece que cuando se excavó la tumba no estaba prevista su ascensión al trono, lo que abona la teoría de que él fuese un usurpador.

Otra de las hipótesis apunta a que si Pentaur era el hijo mayor de Ramsés III y quien usurpó el poder fue Ramsés IV, apoyado parcialmente por fuerzas políticas, quizás Pentaur estaba casado con una de las princesas del harén para poder ser el sucesor del trono, ya que tampoco puede afirmarse que fuera el hijo primogénito  puesto que hubo tres príncipes que murieron antes y en la tumba de uno de ellos, llamado Para Herunemef, se puede leer…Carrero del Gran Establo de Ramsés Hegainunu, de la corte de Ramsés Hegaiunu, primer hijo del rey.

La conspiración pretendía colocar en el trono a un príncipe conocido con el nombre o sobrenombre de "Pentaur", el Papiro Judicial de Turín dice: ...Pentaur, al que se le ha dado ese otro nombre...

La interpretación de lo escrito en el papiro sería una condena al eterno olvido, al perder su auténtico nombre; es decir, la muerte también en el Duat.

Otra interpretación sería el no querer mencionar su otro nombre, ya que podría haber sido el elegido para su coronación como nuevo rey de Egipto si triunfaba la conjura.

De una manera u otra se desconoce el nombre del príncipe y qué cargo ocupaba en el palacio; el relato del papiro dice que era un personaje importante, hijo de Tiyi y que fue acusado de conspirar junto a su madre y varias mujeres del harén en contra del faraón.

La participación del príncipe Pentaur podría haber sido la de permitir la entrada al palacio a los conspiradores para llegar hasta el faraón, por lo que aparentemente tenía una cercanía a Ramsés III y un alto cargo dentro del palacio.

Pentaur se aprovecha de una huelga

Podría pensarse que la meta de Pentaur era llegar a coronarse rey del  Alto y del Bajo Egipto, y que aprovechó el desorden de los últimos años del reinado de Ramsés III, que tuvo que luchar contra una huelga de obreros y un intento de asesinato por parte de su visir Atribis.

Los textos no lo mencionan y se cree que tampoco lo hubiesen mencionado: para los egipcios, el orden de sucesión al trono era redactado por quienes resultaban ganadores de la lucha.

Ramsés III creó un tribunal especial formado por catorce jueces que eligió Ramsés IV, que se encargaron de la causa  con plenos derechos de juzgamiento y sentenciar a los incriminados. En la nómina no figuró ningún sacerdote, lo que para ese momento era algo poco común.

Los acusados declararon su estado civil. Luego se anunciaron las acusaciones. La Corte decidió sobre su validez y  pronunció la sentencia. El rey murió en el transcurso del proceso que llegó a concluir Ramsés IV.

Se acusó a cuarenta personas muy próximas al faraón. Los egiptólogos acuerdan que cuatro pleitos fueron llevados  por un tribunal que en su primer veredicto señaló que: a los veintiocho  principales  conjurados se los condenó a muerte.

Segundo veredicto

En el segundo veredicto a otros seis se los presionó para que se suicidaran en público; en el tercer veredicto se condenó a otros cuatro y al príncipe Pentaur –el papiro judicial de Turín dice: …Pentaur, al que se le ha dado ese otro nombre… lo que indica que no era el suyo-, a poner fin a sus días  en privado. La  sentencia decía  que se ha dejado al acusado en donde  estaba y que él se ha quitado la vida.

Se conoció luego la tumba KV3 como su última morada. Los cadáveres del resto de los imputados fueron quemados, privándoles así de “la vida eterna”.

En el papiro también se relata el uso de magia, con la utilización de figuras de cera y fórmulas mágicas para hacer daño y hasta se cita una fecha para el asesinato del faraón: sería durante la celebración de la Fiesta de los Muertos que se llevaría a cabo en el palacio de Medinet Habu.

Con posterioridad, cinco de los jueces fueron acusados de participar de “fiestas“ con varias mujeres del harén y como consecuencia de ello uno de los magistrados debió responder con su vida, a otros tres se les amputó la nariz y las orejas y al quinto se lo castigó de palabra.

Tiyi, ¿reina maldita?

Tiyi, madre de Pentaur, quien aparentemente había iniciado y orquestado la intriga,  no figura como acusada y sólo se la menciona dos veces. La primera cuando se condena al jefe de la Cámara Paybakkamen, por haberse confabulado con ella y la segunda  cuando se condenó a su hijo por haber conspirado  con ella.

No son pocos los especialistas que piensan que Tiyi, se suicidó antes de llegar a juicio al haber fracasado el golpe palaciego, pero no dan cuenta del destino que corrió o, si el rey se reservó el derecho de castigarla.

En los cartuchos donde debió aparecer el nombre de la reina ha sido intencionadamente raspado con lo que se la condena al olvido como una reina maldita.

Envuelto en piel de oveja

Los miembros de la realeza egipcia eran sepultados luego de un exquisito proceso de momificación, tras lo cual al cuerpo se lo envolvía en una frazada fina de lino. A la “momia que grita” la enterraron sin ese proceso y envuelto en una piel de oveja”, enunció Hawass.

En el marco del Proyecto de Momias Egipcias, se escaneó varias momias  y es entonces que el estudio permitió establecer  dos cosas fundamentales: La primera, que Ramsés III había sufrido un profundo ataque  con un cuchillo, interesándole la columna vertebral, la que le fue destrozada.

La segunda: el cuerpo de la “momia que grita” tenía señales de haber sido ahorcado. 

En los papiros antes referidos, que relataban la trama homicida, denominada “la conspiración del harén”, se indicaba que Pentaur había sido condenado a la horca  tras ser sorprendido en momentos en que ejecutaba el complot.

Técnicas de escaneo

Científicos ingleses en Londres desarrollaron una nueva tecnología de escaneo que permite leer lo que está escrito en los papiros con los que están hechos los sarcófagos de las momias de Egipto.

Los ataúdes están elaborados con trozos de papiros que fueron utilizados por los egipcios  para trabajos de cada día, como por ejemplo las listas de compras o las declaraciones de impuestos, por lo que se abre así una puerta que da a conocer más detalles de la vida cotidiana del Antiguo Egipto.

Los jeroglíficos hallados en las paredes de las tumbas de los faraones muestran como los poderosos querían ser recordados para la posteridad: así se hacían propaganda según lo entiende Adam Gribson, profesor  de la University College de Londres.

“Los papiros que sobraban fueron usados para fabricar objetos de prestigio –y los sarcófagos eran un ejemplo de ello-,  ya que se han preservados  durante 2.000 años”, subrayó Gibson en la BBC.

Incluso, constituyen una especie de biblioteca  de papiros sobrantes en los que hay detalles de la vida mundana de la gente. La escritura normalmente quedaba oculta por la masilla utilizada para fabricar cajas fúnebres, pero se ha conseguido leer ese texto escaneando el objeto con diferentes intensidades de luces, lo que provoca  que la tinta brille.

Anteriormente se había logrado con éxito escanear una momia expuesta en el castillo Chiddingtone, del condado de Kent, en el Reino Unido.

Así se esclareció un escrito  en que se apreciaba la palabra “Irethorru”, un nombre cotidiano en Egipto que significa “el ojo de Horus aleja a los enemigos”.

Hasta el logro del avance técnico, la única manera de conocer el texto era destrozando los particulares ataúdes. El nuevo descubrimiento no daña el sarcófago y permite acceder al manuscrito. (Jackemate.com)

 

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