Lunes, Noviembre 19, 2018
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Si gana Bolsonaro las elecciones en Brasil, ¿es el nuevo referente del neoliberalismo latinoamericano?

Los días pasan y se acerca la fecha -28 de octubre- en la que se definirá la segunda vuelta en las elecciones en Brasil. Los candidatos Jair Bolsonaro y Fernando Haddad se esfuerzan a full en sus campañas  tratando de comprender que hará el electorado al  votar

Y para ello, con sus respectivos asesores, se “devanan los sesos”, como decía mi abuelo, tratando de discernir, de entender, de interpretar, cuáles serán las motivaciones  que lo llevará a definirse por uno o por otro.

El tiempo dejó atrás a los políticos que ofrecían un programa  con su declaración de principios. La imagen, las opiniones directas y breves y las redes reemplazaron  a los meticulosos análisis que el votante debía interpretar para elegir.

El elector vota  en función de cómo le va económicamente, tanto a nivel individual como familiar, según su situación al momento de la elección. Si le va mal, se aferra a un término que se utiliza en todas las campañas: Cambio. Si al elector le va bien, opta por la continuidad.

Otro de los elementos que se considera irremediablemente  es el de la inseguridad y muy cerca en sus consideraciones están ubicadas sí o sí, la salud y la educación, así como  el nivel de corrupción en el estamento político.

 Estos elementos son los definitorios. Lo restante es zaraza, verso, guitarreada. No importa el país donde se realicen las elecciones.

Jair Bolsonaro se ha vuelto “políticamente atractivo” debido a que  los brasileros, económicamente la están pasando mal desde hace casi un quinquenio, y para colmo deben soportar estoicamente una desenfrenada corrupción expuesta vilmente por la clase política a través del Lava Jato.

El brasilero está saturado de tanto corrupto en el poder y el candidato que me ocupa en este párrafo representa esa necesidad de cambio. 

Ese alarido pidiendo modificar actitudes  no lo representa debidamente el Partido de los Trabajadores con Fernando Haddad a la cabeza, ya que los brasileros le están pasando factura por el Lava Jato. 

Los analistas políticos saben de sobra que las minorías no tienen más remedio –para no desaparecer-, que aglutinarse con el que mayor posibilidades tiene de triunfar.

Es una acción política transitoria que los obliga a unirse con el que entienden es hoy el que ganará la presidencia  utilizando su mejor  arma: La manipulación en función del dolor de la gente.

¿Quién es Bolsonaro?

Si el elector se pregunta quién es Bolsonaro, obtendrá como respuesta, que es un populista de derecha, que tiene una política de apertura con Estados Unidos y que su pensamiento económico se inscribe  en el centro- derecho.

No deberá sorprenderse quien lo elija  si Jair, al asumir, decide privatizar empresas públicas, si se expresa como anti abortista, contra los gays y a favor de la población blanca (triunfó en el noroeste brasilero, con mayoría de población con ese color de piel).

Esto también  lo saben los analistas de la política, pero, salvo excepciones, no lo dicen.

Tampoco debe sorprenderse si antepone la economía a la posibilidad de tener hijos.

Quienes votarán a Haddad opinan que el acercamiento de Bolsonaro  a EE.UU  será también un elemento decisorio en su contra.

Asimismo, consideran que el apoyo militar ayudará a que Jair mantenga el poder y le incremente su energía para intentar reformar la constitución.

Bolsonaro no tenía hasta esta elección un peso específico, aunque, vale decirlo, ya había ganado otras contiendas electorales en base a un discurso anacrónico, según sus enemigos.

Me dicen que el gobierno argentino está preocupado por la política de seguridad interna de Brasil, ya que se está siguiendo de cerca,  en nuestro país la militarización brasilera de las villas.

La resultante de ello podría ser  que los narcos brasileros crucen la frontera hacia Argentina. Para colmo, se comenta, por ahora a nivel de versión, que los narcos estarían controlando las cárceles paraguayas.

Por último, no son pocos,-me señalan -, que piensan que con el triunfo de Bolsonaro, Macri dejaría de ser el más importante interlocutor válido de Latinoamérica. Luego del 28 de octubre los interrogantes comenzarán a ser respondidos. (Jackemate.com)

 

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