Lunes, Julio 16, 2018
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Introspecciones: 'El impuro futuro del agua en el mundo'


El  Centro de Militares para la Democracia Argentina (CEMIDA) alertó acerca de un convenio mediante el cual Argentina facultó al Ejército norteamericano a conducir nuestra seguridad interior por sobre el Estado Mayor Conjunto. Con el visto bueno del Gobierno nacional, la Guardia Nacional de EE.UU., firmó un convenio, en el estado de Giorgia, con nuestro país

El episodio tuvo lugar en diciembre de 2016, y tuvo como protagonistas centrales al, por entonces, ministro de Defensa Julio Martínez y el entonces embajador norteamericano en la Argentina, Noah Mamet, ambos ante la atenta mirada del que tenía a cargo la Embajada Argentina en Washington, Martín Losteau.

El compromiso firmado tenía el objetivo de “brindar asistencia  ante catástrofes naturales y ayuda humanitaria”, con lo que Argentina pasaba a formar parte del Programa de Colaboración Estatal del Departamento de Defensa, permitiendo ello que las Fuerzas Armadas de nuestro país desplieguen actividades conjuntas con la Guardia Nacional de Georgia.

Nuestro país había sido seleccionado de entre otros 16 para el trabajo conjunto con los 460.000 integrantes de la Guardia Nacional estadounidense. Hasta aquí todo lo señalado puede ser calificado, sin temor a error, de protocolar.

Ahora viene lo sesgado: El CEMIDA ahora alertó sobre el peligro que supone la firma del acuerdo, el que puede ser resumido apuntando que “facultará al Ejército norteamericano a conducir nuestra seguridad  interior por sobre el Estado Mayor Conjunto”, según lo asegurado por la profesora Elsa Bruzzone y el coronel retirado José Luis García, con lo que se  permitirá  a ser parte del SPP, que convenientemente explicado  implica que los militares de la Guardia Nacional podrán operar  en el país asociado y si es necesario tomar decisiones “con” y ”por” sobre las Fuerzas Armadas y de Seguridad locales”.

Estos postulados se contrapondrían  directamente con las layes de Seguridad Interior y de Defensa Nacional, que prohíbe, expresamente, emplear a personal militar en la seguridad interior y brinda la alternativa del empleo de fuerzas militares estadounidenses en esas tareas bajo el pretexto de mantener la paz.

Millones de argentinos sin agua

El agua, sin lugar a dudas, será el nuevo botín de guerra global y a nivel nacional hay aproximadamente 10 millones de personas  que no acceden  al líquido elemento, mientas que a otros 20 millones les ocurre lo propio con el saneamiento.

Utilizando dichos parámetros es indiscutible que donde hay pobreza no hay agua y si bajamos a Santa Fe se puede argumentar, sin temor a equivocarnos, que aunque se notan avances en obras, resultan insuficientes.

En el período 2005-2006 el Estado provincial intentó plasmar el derecho humano al agua, mientras la ONG Asamblea por los Derechos sociales (ADS), viene sosteniendo desde 1995 que el acceso al vital elemento es un derecho humano y que el agua no es una mercancía.

La ONG Asamblea Provincial por el Derecho del Agua viene trabajando en el tema desde el 2002 y la Multisectorial Rosario por el agua hace lo propio desde el 2006.

Desde el 2008 la cátedra del Agua de la UNR también plantea desde el 2008 el aludido derecho y en el Concejo Municipal de Rosario, el director de la Cátedra del Agua, Aníbal Fascendini, fue recibido en diversas oportunidades por concejales de diversas bancadas, con lo que se logró avanzar en la cuestión del acceso al agua potable, pura y  limpia y por parte de la población de nuestra ciudad.

De esta manera, los legisladores locales y Fascendini, junto a su equipo de trabajo buscan evitar el empobrecimiento del derecho humano del agua que produce desafíos a cumplimentar y que se debe trasuntar en la presencia de la voluntad política  de la nación y de la provincia de Santa Fe para concretar la cuestión  normativamente. A ello debe sumarse el marco jurídico nacional.

El derecho humano al acceso al agua no se puede tarifar y no puede ser que no se pueda tomar agua si no se tiene dinero. Garantizar el derecho humano al agua requiere de un esfuerzo económico en la captación, potabilización, transporte y distribución del agua.

Como en la educación y la salud pública, el Estado provincial debe hacerse cargo por medio de su estructura tributaria.

Un mundo sin el líquido elemento

Se calcula que en 50 años perderemos los hielos del Polo Norte y esta no es la afirmación de quien esto escribe. Lo dice David Carlson, geólogo y quien fuera  director  del Programa del Año Polar Internacional 2007, por lo que el agua es un tema de prioridad global.

Si no se toman las medidas adecuadas, al menos 135 millones de personas morirán hacia el 2020 por falta de acceso al agua potable y servicios sanitarios, mientras que la gestión ambiental adecuada podría evitar la muerte de 13 millones de personas cada año, especialmente en países en vías de desarrollo.

Diariamente, en el planeta que nos cobija, mueren alrededor de 4.000 chicos por falta de agua y por carencias en el servicio sanitario, ya que las enfermedades derivadas de la ingesta de agua  sucia integran la senda línea de causas de  mortalidad infantil.

Denuncias sobre guerras originadas en el agua

Es necesario que los gobernantes hagan lo indecible por evitar las guerras generadas en la falta de agua que desde el 2000 se vienen denunciando y entre los países con mayor intensidad de conflicto por esta cuestión están China, India, México, Palestina, Siria, Libia y Haití.

En 37 enfrentamientos con violencia entre 1948 y 1999 tuvieron al agua  como protagonista central  y 30 de esos conflictos bélicos tuvieron a Israel como participante principal.

La especialista en geopolítica  Elsa Bruzzone viene advirtiendo sobre la intención de Estados Unidos  de apoderarse del Acuífero Guaraní.

En el 2003 habría señalado la presencia militar norteamericana en la Triple Frontera, utilizando como  justificación  la existencia de células “dormidas” de Al Qaeda, precisamente  en la zona donde se produce la recarga y descarga del aludido acuífero.

Y como si ello no fuera suficiente  con advertencia, funcionarios del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, desde 1998 vienen recalcando que “las guerras por venir tendrán al gua  como protagonista”.

Las Naciones Unidas ponen su granito de arena  en el tema asegurando en sus informes anuales que en la década 2020-2030  el 90 por ciento de la población  no tendrá acceso al agua pura y potable, por lo que estamos a las puertas de una catástrofe de dimensiones jamás sufrida por la humanidad.

El cambio climático, la desforestación, la contaminación del agua y el deterioro del suelo nos conduce a un futuro de hambre y sed. (Jackemate.com)

 

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