Lunes, Noviembre 20, 2017
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En el mundo la seguridad física está relativizada por el azar

En el 2001, tras los atentados del 11/S, Estados Unidos  y una coalición militar internacional invadieron Afganistán y expulsaron del poder a un ejército talibán.La que, en primera instancia, pareció una rápida victoria se convirtió en una- hasta ahora-, sangrienta e interminable guerra. La ocupación formal del territorio afgano concluyó en 2014, ya que del mismo se retiraron más de 100.000  hombre y mujeres entre soldados y  asesores militares.

 

El acuerdo firmado contemplaba la presencia de una fuerza que, como máximo, llegaba a los 10.000 efectivos.

Luego los afganos fueron conducidos políticamente por gobernantes moderados, vinculados a Occidente, quienes no lograron el tiempo tener nunca el control territorial total.

Los rebeldes talibanes, divididos en tribus, conducidos por “señores de la guerra”, continuaron disputando el dominio del territorio con ataques de una guerrilla  que se consolidó en base a sangrientos e interminables atentados, los que con el correr de los años condujeron al agravamiento de la crisis al incorporarse  ataques de grupos extremistas, entre los que se hallaban Al Qaeda y el ISIS.

Este último grupo terrorista, en 2014 a avanzó tanto que llegó a controlar un territorio equivalente en su tamaño al Reino Unido, asentando un califato entre Irak y Siria.

Finalizando el 2015, el ejército sirio, contando con el apoyo de Rusia e Irán logró, a sangre y fuego, recuperar Damasco e Idlib y unos meses más tarde, en marzo de  2016, tomaron Palmira. Nueve meses más tarde ocurrió lo propio con  Aleppo.

La alianza  de los kurdos con los sirios expulsó al extremismo de Raqqa, que fuera hasta ese momento  la proclama da capital del Califato en ese país.

En Irak

Las fuerzas kurdos lucharon en el norte y exterminaron al ISIS en Erbil y Kirkuk en 2016. Posteriormente, el ejército iraquí, con apoyo de Estados Unidos terminaron con los últimos vestigios  de los yihadistas en Faluya.

El golpe final  contra la yihad ocurrió el 9 de julio de este año cuando fueron recuperadas la ciudad de Mosul, capital del Califato en Irak.

Al momento de enhebrar esta columna el ejército de Siria expulsaba al ISIS de Deir Al Zour, uno de los principales  centros de poder   extremista en ese territorio, cerca de la frontera con Irak.  De esta forma los yihaidistas  quedaron reducidos a un puñado  de combatientes dispersos por la ribera del río Éufrates y en una zona desértica.

Paralelamente, las tropas de Irak  arrebataron al ISIS la comarca de Al Qaim y los extremistas se replegaron hacia Abu kamal, en territorio sirio, la última plaza  fuerte de los terroristas.

Antes de iniciarse la guerra, en Siria (marzo de 2011) Deir Ezzor, que  tenía 300.000 habitantes,   pozos petrolíferos y de gas.  Por esa razón económica, en 2014 los yihaidistas  tomaron la ciudad para financiar su califato.

Los fundamentalistas, aún vivos,  huyeron desesperados  y el resto cayó abatido, debido al accionar del ejército sirio, con apoyo de la aviación rusa y los combatientes de Hezbollah, enviados por Irán. Seguramente hoy se está desminando la ciudad  y buscando bombas-trampas.

En Irak, la comarca de Al Qaim fue tomada en tiempo récord, por tropas de Irak, fuerzas antiterroristas, milicias  chiíes, luego de dominar el paso de Hasiba, cortaron  la comunicación  de los yihaidistas con Abu Kamal. Irak controla la orilla sur del Éufrates y los extremistas pequeños pueblos de la ribera norte de ese río y la zona de Al Anbar

Los rusos utilizaron  en Abu Kamal bombarderos Tu-22 y misiles cruceros del submarino “Kólpino” disparados desde el Mediterráneo.

El ISIS había llegado a controlar un territorio equivalente al Reino Unido y su caída vertiginosa  ha convertido a sus fuerzas en un movimiento semiclandestino  que procurará producir ataques guerrilleros en zonas pobladas sunitas difíciles de controlar por Irak y Siria y seguirá inspirando atentados en el mundo, como el ocurrido en Nueva York en la que murieron rosarinos.

Para las cofradías del terrorismo islámico el caos está siendo la alternativa a aplicar como mecanismo para obtener poder político y dominio territorial.

Ese caos está alimentado por un espíritu de fanatismo y violencia en diversos contextos, según el país al que esté dirigida la agresión.

De ello se infiere que el ISIS entrena  a los suicidas  para inmolarse por una creencia a la que consideran la verdad, por lo que hay que dejar claro que  en el mundo la seguridad física está relativizada por el azar. Obviamente nadie está a salvo. (Jackemate.com)

 

(*) Licenciado en Periodismo