Martes, Marzo 28, 2017
logo.jpg

Introspeciones: 'Perro Loco' será nominado nuevo jefe del Pentágono

 

El electo presidente de Estados Unidos nominará al general retirado James Mattis, -quien comandó las primeras tropas que invadieron Afganistán en 2001 e Irak en 2003-, para que se haga cargo del Pentágono en la próxima administración.  "Vamos a designar  al «Perro Loco» Mattis como nuestro secretario de Defensa" anunció Donald Trump.

Mattis tiene 66 años, es del estado de Washington y cuando tenía 18 se enroló en el Cuerpo de Marines. Estudió Historia y dirigió sus primeras tropas en combate durante la Operación Tormenta del Desierto (Guerra del Golfo, 1990-1991).

 Los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington catapultaron su carrera militar: fue uno de los primeros hombres en poner el pie en Afganistán como el comandante de las fuerzas de vanguardia de la Infantería de Marina que invadieron ese país.

 De Afganistán fue a Irak como comandante de la Primera División de la Infantería de Marina que llegó a Bagdad para derrocar al entonces presidente, Sadam Hussein, y en 2004 lideró la toma de Faluya, bastión de la insurgencia suní.

 “Perro Loco” Mattis, tras su paso por Afganistán e Irak señaló: "Uno va a Afganistán y se encuentra con tipos que han andado abofeteando a las mujeres durante cinco años porque no usan un velo. Tipos que han perdido toda la hombría. Y sí, es muy divertido dispararles. De hecho, es muy divertido combatir, es tremendo", 

 En 2007 fue promocionado como general de cuatro estrellas a la comandancia del desaparecido Mando de Fuerzas Conjuntas y en 2010 alcanzó la cúspide de su carrera militar: fue nombrado jefe del Mando Central, encargado de las operaciones en Medio Oriente, en reemplazo del general David Petraeus, nuevo director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA).

 Como jefe del Mando Central, "Perro Loco" dedicó gran parte de sus esfuerzos a Irán, país al que considera la principal amenaza para la estabilidad de la región, por encima de organizaciones terroristas como el Estado Islámico (EI) o Al-Qaeda.

 Fue precisamente esa obstinación con Irán lo que presuntamente le costó el puesto en 2013, cuando fue forzado a retirarse por tensiones con la administración del presidente Barack Obama.

 Una vez retirado, Mattis declaró ante el Congreso que la estrategia de Obama de salir de la región había contribuido al empoderamiento del extremismo, palabras que llamaron la atención del presidente electo Trump.

 Mattis será el primer militar de carrera en ocupar el cargo de secretario de Defensa desde 1951, cuando el general George Marshall lo ocupó durante la presidencia de Harry Truman.

 Sin embargo, antes de que eso suceda, "Perro Loco" necesitará que el Congreso le conceda una excepción para esquivar la ley que exige que pasen siete años entre el retiro y el acceso a la jefatura del Pentágono.

A "Perro Loco", también se lo conoce también como "Monje guerrero" por su afición a los libros y la lectura: tiene 7.000 ejemplares en su biblioteca. "Gracias a mi lectura, nunca me he visto atrapado en ninguna situación. No me da todas las respuestas, pero ilumina lo que a menudo es un oscuro camino por delante", había dicho en 2003, en plena invasión de Afganistán e Irak.

 Según Trump, el propuesto funcionario es lo más parecido que existe al general George Patton, quien lideró el avance estadounidense por Francia y Alemania tras el desembarco de Normandía en la Segunda Guerra Mundial, que la épica película "Patton" (1970) coronó como héroe.

 El enviado a invadir Afganistán entró con sus tropas  a un territorio que hace casi 500 años de nuestra era conformaba el Hindu Kush con su imperio, formado por asirios, persas y griegos  que llegaron con sus civilizaciones hasta esos parajes cruzados frecuentemente por caravanas.

 Alejandro Magno dominó la región hacia el 328 A.C. y tras su muerte los macedonios instauraron el reino de Bactriana. Luego hubo invasiones de los hunos y los árabes, entre otros que islamizaron el país, aventando la influencia budista. En 1220 Gengis Khan devastó el país, posteriormente conquistado por Tamerlán.

 El país que hoy encontrará “Perro Loco”.

 Actualmentela población, estimada por la ONU, alcanza los 22.474.000 habitantes, compuesto por 50% de Pashtus, 25% de Tamikistanos, 10% de Uzbecos y 9% de Hazaras, siendo el principal idioma el de los pashtus, mientras que responden en su conjunto a la religión musulmana, sunita.

 En el centro del país hay valles fértiles, aptos para la cría de ovejas, cabras y camellos, mientras que al norte predominan los cultivos. Al sudoeste el territorio es desértico. El mayo rio es el Helmand, de 1.0004 km. Y muere en el pantano de Hamun. En Kabul toma hacia el este para desembocar en el Indo, que lleva al mar Arábigo.

 La agricultura se asienta sólo en los valles y laderas bajas de las montañas. Su artesanía tradicional se destaca con los tapices y posee un subsuelo rico en minerales poco explotados debido a la falta de ferrocarriles y carreteras. Otras industrias incipientes son la textil, calzado, cemento y fertilizantes. Exporta el gas natural (55%), frutas secas, nueces, lanas cueros y algodón.

 Vale recordar que el primer reino afgano propio fue fundado en 1747 por Ahmad Sahdurrani  y en el siglo 19 los ingleses y el zarismo ruso rivalizaron por colonizar el territorio.

 Inglaterra logró controlar Afganistán en 1919 y en 1921 le otorgó la independencia. Se dictó una constitución moderna en 1965 y se establecieron relaciones de cooperación con la entonces Unión Soviética, que intervino con sus tropas en 1977 hasta 1989 que se retiraron.

La ONU logró que se formara un gobierno de coalición  entre sus líderes y guerrilleros y las elecciones tuvieron lugar en 1992, dando la victoria a  Burhanudain Rabbani, reelecto en diciembre de ese año como presidente interino gracias a jerarcas regionales religiosos y jefes tribales que lo votaron.

 En setiembre de 1996 la guerrilla talibán tomó el palacio presidencial de Kabul, destituyó a Rabbani y al jefe del gobierno Guiburain Hekmatyas, armados y apoyados por Estados Unidos para combatir tropas soviéticas  y en 1999 los talibanes firmaron la paz con la milicia opositora de Ahmemassud.

 En el 2000 secuestraron un avión con 160 pasajeros y en el 2001 dinamitaron e gigantescas esculturas de Buda. Ya se produjeron miles de muertes y EEUU acusó a Osama Bin Laden –ya abatido-,  al que atacó con bombardeos masivos.

 Luego, la base del comandante de la alianza del Norte  se conformó con  una serie de construcciones de adobe con un pozo y un par de morteros de 81 milímetros, rodeado de proyectiles usados.

 En su momento, el conservador George Will abogó en una de sus columnas pro una reducción de la presencia estadounidense en Afganistán y para ello citó al catedrático y diplomático George Kennan durante una audiencia sobre Vietnam del Comité de Relaciones Exteriores del Senado en 1966.

  Kennan había opinado que “los problemas de este  mundo son más enrevesados de lo que muchos nos damos cuenta”. Lo hizo en la Academia de Ciencias Políticas y hoy por hoy la diferencia radica entre “lo que tenemos que hacer (Wilson)  y o que podemos hacer ( George Kennan).

 Lo primero pasó por el pueblo norteamericano para impedir ataques en territorio nacional por Al Qaeda.

 Asimismo, el analista militar Andrews Bacevich insistió en que Al Qaeda busca un control territorial para llevar adelante su estrategia global. No tiene fronteras y su éxito estuvo relacionado por términos ideológicos. Luego el ISIS intentó el mismo camino violento. Hoy por hoy militarmente se está cayendo a pedazos.

 Tres fueron los objetivos que buscó resolver el actual presidente Obama en Afganistán:  sistematización legal eficiente, eliminación o fuerte reducción de la corrupción endémica y el entrenamiento de una fuerza policial eficiente, aunque –vale considerarlo-, el Departamento de Defensa norteamericano sabía desde antes de definir su ataque que establecer un gobierno afgano independiente llevaría décadas.

 Hubo  un incipiente éxito en lo relativo a una campaña contra las drogas  que –como apuntamos en varias columnas anteriores-, comprende la eliminación gradual de los cultivos de amapolas usado para el opio, estimulando el cultivo de trigo.

 Hay que aclarar también que asesores de la CIA no comparten ese criterio, ya que sólo están en Kabul y no salen de sus centros. El sistema de asistencia se desplomó para la CIA y los asesores regresaron a sus bases.

Trump deberá,  a través de sus asesores, que Afganistán mejore los caminos y ferrocarriles, ya que  tiene una red arcaica de transporte. Los caminos principales están en mal estado. Dos y media décadas de guerra civil y falta de inversiones en la infraestructura han devenido en un deterioro considerable.

 La rehabilitación es esencial para proveer mayor acceso a clínicas, hospitales, escuelas y mercados. Los británicos –al formar parte de la invasión de la OTAN, logró establecer una robusta red de caminos por áreas remotas de la frontera noroeste como media de seguridad y tras la tarea cumplida se enlazaron las fuerzas de las guarniciones para permitir despliegues rápidos de medios por la frontera y proveyeron mayor flexibilidad para las fuerzas irregulares del gobierno y del ejército indio.

 Los caminos eran alternativos a la ocupación militar y un sustituto más barato. Estos contribuyeron a la economía en la  región y facilitó el comercio. Además eran un medio para llevar a miembros de las tribus a tener contacto con la India civilizada. De esta forma las organizaciones de ayuda podrían cubrir un área más extensa en menos tiempo y mejorar el acceso a servicios gubernamentales para los miembros de las tribus y sus familias.

 Vuelta de tuerca

El nuevo jefe elegido para conducir el Pentágono seguramente dará una vuelta de tuerca a las recomendaciones  que recibió para estabilizar Afganistán. Obama se había propuesto integrar las milicias regionales como brazo legítimo del gobierno afgano. Adiestró equipados e incorporó una estructura de seguridad nacional bajo una autoridad central  a las milicias e intentó llegar a formar una cooperativa  como piedra angular  para la seguridad regional. No lo logró y aún hoy se producen ataques talibanes.

 Mattis deberá reconfigurar funciones para precisar la separación  de los deberes del gobernador y el comandante de la milicia y establecer una óptima  red de asesores occidentales para apoyar a los gobernadores provinciales.

 Deberá modificar la función de sus asesores, quienes hasta el momento de ser escrita esta columna tiene la función de  coordinar la reconstrucción regional, vigilar las actividades de la milicia, supervisar la recaudación de impuestos y proveer un enlace esencial para las actividades de la coalición, así como levantar una red de policía tribal por todo el territorio de Afganistán, fundamentalmente en el área sur y este del país, para contrarrestar la falta de inteligencia confidencial y proveer un sistema de alarma temprana contra ataques guerrilleros.

Los asesores hasta hoy apoyan directamente las operaciones tácticas en el área sur y este de Afganistán central, ya que la idea fundamental era construir un ferrocarril que posibilite el enlace  entre Afganistán, Irán y Pakistán para enlazar los depósitos minerales con redes ferroviarias. 

 Deficiencias

 Mattis sabe que la coalición sufre deficiencias de conocimiento cultural, entendimiento de la región y conocimientos lingüísticos de las lenguas locales. La ignorancia de las costumbres tribales llevaron, tras la ocupación territorial,  a malentendidos y alineación, mientras lo insurgentes se comunican libremente para reunir inteligencia. La dificultad con la lengua impide a las unidades tácticas establecer buenas relaciones con los ancianos de los pueblos y recibir inteligencia local.

 Una falta de continuidad, creada por cortos períodos de servicio operacional y apretadas transferencias de poder entre las fuerzas dinámicas,  también agravó el problema reduciendo aún más la capacidad de la coalición de recolectar datos cruciales. Hablar el idioma es fundamental y el dominio de dialectos  tribales es un asunto de orgullo. El servicio ininterrumpido forma oficiales aclimatados al tiempo de la provincia de la frontera y gracias a la experiencia que logran poseen un entendimiento minucioso del terreno y de su gente.

 Mattis haría dejado trascender que  reclutará personal retirado con experiencia y conocimiento y ser pagados generosamente por sus servicios para que actúen como asesores de gobernadores o para apoyar operaciones tácticas en las zonas sur y este de Afganistán.

 El desafío de crear un estado afgano es abrumador y requiere mucho tiempo. La conversión de estructuras existentes en organizaciones necesarias para  la seguridad nacional es necesaria,  ya que hay que demostrar a la elite dominante las ventajas de dicha aproximación.

 El plan –según los jefes políticos de Mattis requerirá  un ambiente operacional que se estabiliza progresivamente con la OTAN tomando una posición de liderazgo.

Un plan de cuatro pasos

 Mattis, tras llegar a Afganistán puso en marcha un plan de cuatro pasos:

 1.- Crear una red de apoyo  para las fuerzas armadas, compuestos fundamentalmente por militares que a su vez serían ayudados  por agencias internacionales  y afganos locales capacitados.

 2.- Integrar milicias regionales bajo la vigilancia de la Coalisión en la estructura nacional militar. Los caudillos debían ser  entrenados simultáneamente en la administración centralizada en Kabul y subsecuentemente  desvueltos como  gobernadores capacitados en las provincias.

 3.- Realizar una escrupulosa selección de personas locales que se capacitan como funcionarios de estado civiles en al nueva academia de Servicio Civil a desplegarse en las provincias. Su entrenamiento sería progresivo, completo y práctico con docentes experimentados con entendimiento de la región, geopolíticamente hablando.

Se pondría énfasis en el conocimiento de idiomas y costumbres para los asesores occidentales y  se establecería un cuerpo de especialistas capacitados que emplearía voluntarios norteamericanos y europeos.

Los especialistas afganos serían capacitados para desempeñar una variedad de destinos y cuasi-militares al graduarse. Mattis, mientras tanto,  tenía pensado ir estableciendo la red de la policía tribal.

 4.- La cuarta fase consistiría en la aplicación de una administración con educación de  primera línea que  conllevaría la designación de oficiales con dominio de idiomas tribales.

 Hay que ser justos, en su llegada a Afganistán Mattis no elaboró estos preceptos sólo. Contó  con el inapreciable aporte del mayor Andrews M. Roe, del Regimiento de los Green Howards, del Ejército Británico, mentor de un proceso similar utilizado por las fuerzas inglesas a su mando. (Jackemate.com)

 

(*) Periodista 

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar