Miércoles, Enero 22, 2020
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Introspecciones: Murió Montazeri, un enemigo acérrimo crítico de Ahmadinejad

 

En momentos en que era elaborado un material, ya editado en 'Jackemate.com' sobre el plan nuclear israelí, un episodio trascendente se producía en Irán, el eterno enemigo del estado judío: el Ayatollah Hossein Ali Montazeri, un acérrimo crítico del gobierno de la República Islámica, representado por estos días por el presidente Ahmadinejad, dejaba para siempre el mundo de los vivos en la ciudad de Qom, tras sufrir el embate de un ataque cardíaco mientras dormía.

En su casa familiar el “Gran Ayatollah” como se lo conocía públicamente al profesor de filosofía nacido en Najafabad, sus allegados dieron a conocer al mundo la noticia y de inmediato se produjo un cataclismo religioso en todo el país, el que derivó en una movilización nacional que generó como consecuencia directa el traslado de miles de iraníes para participar de las ceremonias en homenaje a quien se lo consideraba el sucesor de Ruhollah Jomeini.

Montazeri había comenzado sus estudios religiosos en Isfahan, a los 10 años y luego los continuó en Qom, donde conoció a Jomeini, con quien participó, en 1963, de las primeras revueltas contra el Sha.

El fallecimiento de Montazeri aumentó la tensión política y el gobierno puso de inmediato en movimiento hacia Qom y Najafabad sus fuerzas antimotines, las que arrestaron desde el vamos al religioso shiíta reformista Ahmad Qabel, un ex alumno del muerto.

De esta manera, se le creó un nuevo e impensado problema al presidente conservador Mahmoud Ahmadinejad, a quien Montazeri acusó de imponer una dictadura utilizando como escudo al Islam y esas mismas imputaciones las confirmó tras las elecciones de junio pasado.

Montazeri no dudó en advertir en agosto pasado a Ahmadinejad que tras las elecciones “la violencia desatada podría conducir a la caída del régimen”. 

 Guía supremo

 Concluida la revolución de 1979, Montazeri fue el guía de las plegarias de los viernes, primero en Teherán y luego en Qom, una ciudad ubicada a 130 kilómetros de Teherán, donde hasta su muerte fue vigilado por los servicios secretos, que lo siguieron de cerca luego de mantener enfrentamientos religiosos con otros referentes de la República Islámica, entre los que vale mencionar a Akbar Hashemi Rafsanjani, quien encabezaba por ese entonces el Parlamento y luego la presidencia.

Montazeri, es necesario señalarlo, se opuso en 1988 al fusilamiento, en las cárceles, de opositores a la República Islámica, los que formaban parte del grupo de izquierda Mujaidines del Pueblo.

Matanza que decidieron aquellos que conformaban el sector conservador del régimen teocrático conformado por el jefe político y religioso del Estado, representado por el Ayatollah Alí Jamenei, quien tiene el poder de designar a los seis clérigos  y los seis juristas que conforman el Consejo de Guardianes, a lo que debe sumarse el nombramiento de otros dos mil cargos entre los que se cuentan: el jefe de las fuerzas armadas, el jefe de la Radio y la Televisión, el jefe de la Judicatura y el consejo de Discernimiento.

Es necesario apuntar que los seis clérigos no son elegidos en elecciones, mientras que los juristas sí.

Por otro lado el poder está sustentado, en paralelo, por el presidente, con un mandato de 4 años que sólo puede ser reelegido una vez y a ello se suma un parlamento, de 290 miembros, con mandato por elección que se mantiene en el cargo por cuatro años y una Asamblea de Expertos conformado por 86 clérigos que son elegidos cada ocho años.

Allí se mueven políticamente varios ayatollah mientras asesoran al gobierno, siendo mayoritariamente provenientes de Qom.

 Preso en el ‘Vaticano shiíta   

 El fallecido Montazeri, como referimos, vivía en el Vaticano shiíta, como se conoce a la ciudad de Qom, donde desde 1997 cumplió reclusión por un quinquenio tras criticar abiertamente a Alí Jamenei, quien no se desata precisamente por admitir diferencias ideológicas a su pensamiento.

Pero no nos engañemos, Montazeri tenía peso religioso pero no tenía posibilidades de decidir nada y su muerte abona el pensamiento de aquellos analistas políticos internacionales que sostienen que con la muerte de quien nos ocupa se incrementa la posibilidad de que se  produzca un relevo generacional religioso que modificará seguramente la identidad de  la revolución iraní que está poniendo casi todas sus fichas a un desarrollo nuclear, al igual que Israel, Estado al que quieren los iraníes  hacer desaparecer, sin miramientos, de la faz de la tierra. (Jackemate.com)

 

Por Lic. Ricardo Marconi 

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