Lunes, Agosto 19, 2019
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Introspecciones: Los caudillos afganos señores de la vida y de la muerte

 

Aquellos seguidores de la serie de artículos que hemos venido publicando sobre el accionar norteamericano en Afganistán, entenderán que ha llegado el momento de exponer en superficie a quienes son los que en verdad manipulan a su antojo el poder en ese país.

 El actual gobierno de Afganistán, a pesar del apoyo norteamericano de 30.000 efectivos suplementarios –a los que acompañan, en mínimo número, efectivos militares de los denominados países centrales- no posee fuerza suficiente para eliminar caudillos que representan una amenaza a la seguridad y estabilidad regional en el país.

Hasta ahora, los esfuerzos del Estado afgano para aplacar a esos caudillos mediante nombramientos en puestos políticos o militares han fracasado en su objetivo de restringir sus ambiciones para el dominio regional.

Estos caudillos siguen rechazando el control central, y una lucha interna entre las milicias rivales continúa socavando la estabilidad de zonas rurales. Dichos caudillos son los que dirigen a su antojo el centro del país en los que hay valles fértiles, aptos para la cría de ovejas, cabras y camellos, mientras que al norte predominan los cultivos.

Al sudoeste el territorio es desértico y el más importante es el río Helmand, de 1.0004 kilómetros, cuyas aguas mueren en el pantano de Hamun.

Son los mismos caudillos quienes dominan la agricultura que se asienta sólo en los valles y laderas bajas de las montañas y trabajan su artesanía tradicional en función de hacer destacar con su trabajo los tapices.

Afganistán posee un subsuelo rico en minerales poco explotados debido a la falta de ferrocarriles y carreteras y otras industrias incipientes son las textiles, calzado, cemento y fertilizantes. Exporta el estado que nos ocupa su gas natural (55%), así como frutas secas, nueces, lanas cueros y algodón. De todo esto los caudillos sacan su tajada.

Y a toda la producción hay que agregarles un elemento distintivo que ha fomentado los intentos externos de colonización del territorio por parte de potencias extranjeras: el cultivo de la amapola.

La participación permanente de los “caciques” en la producción de la amapola y la ilegítima actividad asociada a la misma es divisiva también. A pesar de estos defectos, los jefes regionales juegan un papel fundamental en la seguridad y su eliminación crearía - ale apuntarlo- un vacío que ocuparía de inmediato   la anarquía y desorden, según el análisis de políticos norteamericanos que no acuerdan con la decisión de Barak Obama de permanecer en Afganistán.

Aceptar a los caudillos como gobernadores provinciales tal vez sería una solución para remediar los problemas subyacentes del control regional, según los informantes que posee el estado mayor norteamericano en territorio ocupado.

El presidente afgano Hamid Karzai en Kabul habría señalado a su cúpula militar que los caudillos podrían jugar un papel legítimo en seguridad y reconstrucción. Su conocimiento extenso y respeto dentro de sus comunidades locales son atributos claves. Además, son idóneos para tomar decisiones legales al nivel local, para determinar posesión de tierra y para proveer socorro.

Muchos previamente han tomado sobre sí estas responsabilidades al llenar puestos como gobernadores provinciales y podrían mantener sus milicias para propósitos legítimos -aunque a un nivel reducido- y conservar su estatus dentro de la comunidad local. Este camino tal vez derivaría en una manera satisfactoria para generar el apoyo abierto para el gobierno central.

Los militares norteamericanos acuerdan en que los nuevos gobernadores provinciales beneficiarían el accionar del Consejo de Asesores eruditos en los procedimientos de administración eficaz. Oficiales políticos cumplieron de manera razonable este papel dentro de la provincia de la frontera noroeste.

Ellos eran jugadores principales, todo el gobierno local giró alrededor de ellos y eran altamente respetados. Sus responsabilidades incluyeron la supervisión de zonas tribales y la recaudación de impuestos así como la distribución de fondos.

Ellos mejoraron la vida económica de la gente que controlaron y la competencia fue basada en la educación, experiencia y habilidad. La colocación de asesores altamente adiestrados, tal como Oficiales Especializados en Áreas Extranjeras (FAO) del Ejército de los EE.UU. estarían al alcance de la mano de los gobernadores provinciales lo que conferiría muchas ventajas.

Los asesores podrían coordinar la reconstrucción en la región con la ayuda de agencias, vigilar actividades de milicias rebeldes y proveer un eslabón esencial para coordinar las actividades de la Coalición. Ellos podrían ayudar con la enseñanza del gobernador así como la formación y el desarrollo de su administración.

También serían ventajosos en la adquisición de inteligencia de nivel confidencial, todos temas a los que nos referimos oportunamente en crónicas, en esta columna como anticipo exclusivo.

Un paso revolucionario para encontrar soluciones definitivas 

¿Son los Equipos de Reconstrucción Provisional (PRT) la solución? En Afganistán piensan que si. El establecimiento de los PRT es un paso revolucionario en la reconstrucción de un programa que combina la seguridad y acción civil para facilitar el desarrollo regional, la unidad de mando y el esfuerzo centralizado.

La iniciativa de los PRT refleja muchas de las funciones, asumidas por las estructuras políticas y militares en la Provincia de la Frontera.  Los PRT presentan una defensa distinta contra una Afganistán en la que se desarrolla una “insurgencia evolutiva”. 

Los PRT pueden influir positivamente en una proporción considerable de la población rural de Afganistán y proveer la estabilidad regional. Pueden asegurar los servicios que directamente afectan el bienestar, los ingresos y la calidad de vida—servicios que frecuentemente no son suministrados por el gobierno central.

 De una mutua red de apoyo de los PRT podría resultar una mayor seguridad en todo el país. Sin embargo, cualquier expansión debe incluir esfuerzos para entrenar y equipar a la policía local, un deber que no han cumplido algunos PRT.

La seguridad regional

La seguridad regional es esencial, y la policía local gradualmente deberá reemplazar a las fuerzas de seguridad de la Coalición y de la Organización del Tratado del Atlántico Norte –OTAN- en el cumplimiento de dichos deberes. Ellos asumirán la estabilidad y seguridad después que los PRT hayan salido a nuevas áreas.

La policía local deberá investigar crímenes contra civiles para anular las críticas de los que señalan que los PRT no tienen mandatos ni el adiestramiento en la investigación de crímenes locales o abusos contra derechos humanos.

Los equipos policiales afganos que nos ocupan, deberán desarrollar también mejores relaciones con líderes regionales y caudillos. Asimismo, los oficiales de enlace militares tendrán que ser asignados a trabajar con estos líderes, vigilando su comportamiento y actividades y se deberá considerar el empleo de medios médicos integrados.

La mayoría de los PRT, cabe acotarlo, tienen un médico, un dentista y un número de altamente adiestrados técnicos médicos.

Por otra parte, debido a que en muchas áreas rurales faltan la infraestructura para satisfacer las necesidades básicas para la salud de la población, la asistencia médica podría ser un factor importante para conseguir el terreno neutral.

Necesidades educativas

También hay que considerar las necesidades educacionales de la población. La difusión de educación por toda la Provincia de la Frontera Noroeste seguramente será bien recibida por los miembros de las tribus. La educación resultará ser beneficiosa para contrarrestar la resistencia, fanatismo y una sensibilidad extrema a las influencias morales.

Por lo tanto, como parte de una campaña de reconstrucción más amplio, los PRT deberán también coordinar el apoyo regional para la educación y el tratamiento médico de la población.

Los representantes superiores del Departamento de Estado de los EE.UU. y otros equivalentes internacionales estarán ahora en mayor medida, encargados de todo el trabajo de reconstrucción, ya que Obama les dio un plazo fijo para retirarse.

Muchos PRT han estado sirviendo profesionalmente por un período de dos años, proveyendo experiencia y continuidad. Ellos aseguraron el empleo eficaz y la integración de organizaciones de ayuda.

 Es más, un Equipo de Reconstrucción Provisional y soldados de los EE.UU. proporcionarán, de ahora en más y en mayor medida, asistencia humanitaria en un centro para mujeres en las afueras de Bagram para afianzar el trabajo que vienen cumpliendo desde el 2005.

 La conducción civil

 El programa de coordinación de ayuda deberá ser dirigido por civiles, tras las nuevas órdenes del comando militar en Afganistán. Sin embargo, la integración, colocación y mejores relaciones con los PRT hacen vulnerables las agencias de ayuda a un ataque guerrillero.

Los PRT tendrán que convencer, a la población local que la ayuda y la asistencia serán retiradas si fracasan en su intento de advertir o prevenir ataques. Este procedimiento ha tenido éxito en la Provincia de la Frontera Noroeste. Finalmente, se deberá considerar la integración de civiles en algunos PRT para ayudar la restauración de la percepción de la normalidad, volver el ejército a su misión principal y, tal vez, llegar a una amenaza reducida.

Por ejemplo, los oficiales de enlace, asesores de los caudillos o comandantes regionales podrían ser civiles afganos sin servicio militar previo. Además capacitados afganos locales se tendrán que incorporar en puestos claves de los PRT. Los egresados de la nueva creada Academia Afgana de Servicio Civil deberán ser asignados a las provincias. Esto ayudará con la percepción de legitimidad y es una evolución natural del concepto de los PRT.

 Entrenamiento progresivo

Los especialistas no se deberán limitar a personal militar que sirven en el Equipo de Reconstrucción Provisional de Parwan, ya que además, se tendrá que reclutar personal retirado o con experiencia y conocimientos únicos y ser pagados generosamente por su servicio.

Estas personas que han sido altamente adiestradas, se podrían colocar en destinos en los PRT, proveyendo así la continuidad y experiencia que son tan necesarias para actuar como asesores con los gobernadores provinciales o apoyar directamente las operaciones tácticas en las zonas sur y este de Afganistán.

La nueva academia de Servicio Civil se desplegará en las provincias y su entrenamiento se intensificará progresivamente. Para asegurar el éxito, un cuerpo docente experimentado que entiende la región será fundamental.

La instrucción paralela también se pondrá en marcha para los asesores occidentales dentro de la misma academia, permitiendo el adiestramiento conjunto hasta donde sea posible.

Esta metodología está previsto que fortalezca el espíritu de cuerpo y prevenga una separación innecesaria. Se está poniendo el énfasis en la enseñanza de idiomas y costumbres para los asesores occidentales y, tenemos entendido, ya se puso en movimiento un cuerpo de especialistas capacitados que emplea voluntarios norteamericanos y europeos con personal perteneciente a aquellas naciones contribuyentes a las operaciones militares en Afganistán.

Mientras tanto, los especialistas afganos serán capacitados para desempeñar una variedad de destinos cívicos y cuasi-militares al graduarse. Durante este paso, los PRT también supervisarán el establecimiento de una red de policía tribal que dependerá de la nacional.

Del caudillaje a la colonización

Si retrotraemos en el tiempo al lector, para introducirlo como una brisa en el tiempo, podremos introducirlo en el entorno histórico del primer reino afgano, fundado en 1747 por Ahmad Sahdurrani.

 En el siglo 19, los ingleses y el zarismo ruso rivalizaron por colonizar el territorio. Inglaterra logró controlar Afganistán en 1919 y en 1921 le otorgó la independencia. Se dictó una constitución moderna en 1965 y se establecieron relaciones de cooperación con la entonces Unión Soviética, que intervino con sus tropas en 1977 hasta 1989 que se retiraron.

Las Naciones Unidas -ONU- lograron que se formara un gobierno de coalición entre sus líderes y guerrilleros y las elecciones tuvieron lugar en 1992, dando la victoria a Burhanudain Rabbani, reelecto en diciembre de ese año como presidente interino gracias a jerarcas regionales religiosos y jefes tribales que lo votaron.

En septiembre de 1996 la guerrilla talibán tomó el palacio presidencial de Kabul, destituyó a Rabbani y al jefe del gobierno Guiburain Hekmatyas, armados y apoyados por Estados Unidos para combatir tropas soviéticas y posteriormente, en 1999 los talibanes firmaron la paz con la milicia opositora de Ahmemassud.

El lector recordará, seguramente, que en el 2000 secuestraron un avión con 160 pasajeros y en el 2001 dinamitaron e gigantescas esculturas de Buda. Ya hay miles de muertos y EE.UU. acusó a Osama Bin Laden al que atacó con bombardeos masivos.

Lo demás es historia reciente y la hemos estado detallando en nuestra serie de comentarios para Jackemate.com, en el marco de nuestras introspecciones. (Jackemate.com)

Por Lic. Ricardo Marconi

 

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